JFK, las latas de sopa y Micky Mouse

Los Mitos del Pop han vuelto y estarán en el Museo Thyssen hasta el 14 de septiembre.

Es una exposición muy apetecible para ir con niños porque es muy colorista y cualquier objeto puede ser arte, desde una lata de sopa hasta la caja de un detergente y esto los niños lo comprenden perfectamente.

Es un arte cercano. Así que es el momento perfecto para explicarles algunas cosillas a los niños y que se vayan a casa sabiendo algo más.

El arte Pop no comenzó en Estados Unidos si no en el Londres de los años 50. Es sencillamente la liberación del arte. Se centra en la cultura urbana y se basa en las nuevas tecnologías y en el consumismo.

Es un arte provocador, juguetón y en realidad bastante ácido, porque la denuncia social y política está plasmada en muchas de sus composiciones con bastante dureza.

A mi me pareció que la exposición estaba muy bien organizada por temas. El Pop en la publicidad, en la política, en la sociedad, en el erotismo. Obras de Warhol, Richard Hamilton, Lichtenstein … Y me gustó especialmente cómo reinterpretaban cuadros clásicos bajo su visión pop.

No se te hace nada pesada y es muy completa. Estuvo muy bien ir.

La opinión de Soficó. 11 años.

Una exposición emmmm como decirlo…    inovadora, diferente, distinta a las demás. Eran cuadros que tenían otra manera de expresar el arte. Par mí la mayoría no tenían sentido porque yo estoy acostumbrada a ver lo de siempre, pero cuando Mum me lo explicó, cómo decirlo para que suene cursi… ¡Se me iluminó el alma!

El piano azul de Batista en «El auditorio» de Casa Decor.

Un piano de cola azul es la pieza central del espacio creado por el estudio de Arquitectura Bringas Bellod y la pintora Marta Maldonado para Casa Decor.

Se llama «El auditorio».

Este piano, no es un piano cualquiera. Perteneció a Fulgencio Batista. Que al exiliarse a España, después de la Revolución Cubana, se lo trajo consigo.

Este fantástico e histórico instrumento es el que ahora inunda de música, como novedad y por primera vez, Casa Decor los sábados por la tarde y los Domingos por la mañana. Consulta la programación aquí

Al rededor de esta pieza azul única, Bringas Bellod y Marta Maldonado, han creado «Entre lo etéreo y lo intangible» . Un lugar donde desarrollan todo un mundo de sensaciones. El diseño aquí se funde con la arquitectura, la luz y la música.

La obra pictórica mural de 20 metros «Somos arte» como dice su autora, Marta  Maldonado: «Es una obra-espejo, que refleja y recoge la música que se escapa de un piano prolongándose y envolviendo a unas figuras que son nuestras proyecciones, sombras y reflejos.

Es una pintura-huella, que capta un instante, un espacio, una luz, un sonido, una sensación y debe provocar la reacción de todos nuestros sentidos.

Es un arte que insinúa. No es una ventana, sino una puerta entreabierta.»

Un excepcional trabajo lleno de detalles y sensibilidad. Has de venir a sentirlo.

La opinión de Soficó. 11 años.

A mi lo que más me llama la atención es el techo. LLeno de hueveras para que el sonido del piano se escuche mejor. ¿Cuántas manos de pintura azul habrán necesitado? Y las sombrillitas colgadas al revés me encantan. Otra buena idea para mi habitación.¿Te imaginas despertarte y encontrártelas?

 

¿Qué tendrá que ver Marco Polo con las «fashion» vajillas pintadas a mano?

Cada vez que veo “Cuéntame cómo pasó” me acuerdo de aquellas vajillas de duralex de colores imposibles que se utilizaban a diario para comer en tu casa, en la de tus primos o que aparecían llenas de “ganchitos y patatas” en los cumpleaños de tus amigos.

Pero eso sí, cuando ibas a casa de los abuelos o era un día de fiesta, la mesa se engalanaba con platos de porcelana pintados a mano con motivos florales, con aves o incluso con paisajes de otra época.

Ahora todo eso ha vuelto a estar de moda .Que razón tenía mi madre que siempre me decía: “No tires nada hija, que todo vuelve”.  Lo que pasa es que ha regresado de otra manera. En unos casos más kitsch como las vajillas pintadas a mano por dos argentinos que se han puesto de moda entre los fashion. Su empresa se llama “Artefacto”. Mario Vaquerizo y Olvido los adoran.

 

O con motivos más contemporáneos, como los que utilizan la pareja de diseñadores de Chichinabo: La tuna, vacaciones en Benidorm, bares, etc…

 ¿Pero qué tiene que ver en todo esto Marco Polo? Marco, como ya sabéis, fue uno de los primeros occidentales que junto a su padre y a su tío, viajaron por la Ruta de la Seda.

Cuando Marco Polo regresó de su viaje y escribió sus memorias, comentó la belleza de la cerámica china y al mismo tiempo contó que sacaban muchas de estas conchas o porcelanas del mar. Como hasta el momento la fórmula seguía siendo un misterio, pensaron que tal vez esa cerámica estaba hecha con la concha nacarada del molusco, en italiano “porcella” y de ahí pasó a llamarse  “porcelana”.

 Este material revolucionó todo Occidente. Los chinos se dieron cuenta de que habían descubierto un negocio sin igual y crearon una fábrica en el puerto de Jingdezhen destinado sólo a producir porcelana para exportar a Europa. Eran carísimas porque eran hechas por encargo y viajaban por la Ruta de la Seda.

En Occidente comenzó una fiera lucha por descubrir la fórmula secreta con la que se fabricaba la porcelana, ya que quién la hallara primero se quedaría con el negocio en Europa. Era algo así como descubrir la fórmula de la Coca-Cola. Ja, ja.

En el siglo XVII el alquimista Friedrich Böttger dio con ello. La búsqueda del compuesto le costó a Böttger doce años de cautiverio en manos de Augusto II el Fuerte en la corte de Dresde. El alquimista quedó medio ciego, alcohólico y con depresión a causa del encarcelamiento.

Así que por una vez fuimos los Occidentales los que copiamos a los chinos y no a la inversa que es lo cotidiano ahora. Paradójico ¿verdad?

La opinión de Soficó. 11 años.

“Marco Polo ¡Que tío más aventurero! Gracias a él hemos conocido muchas cosas. Era muy difícil en el S. XV ir hasta Oriente, lo que tenía que tardar ese hombre para ganarse un dinero ¡Alucinante! Pero lo hacía. Y yo me pregunto ¿En qué idioma se comunicaría? Eso sí que es curioso. ¿Alguien lo sabe?”

 

Ese impresionista desconocido: Darío de Regoyos.

El impresionismo ha sido uno de los movimientos artísticos que más huella han dejado en mí. Plasmar la luz, crear una impresión visual, capturar ese instante fugaz siempre me ha parecido un hecho extraordinario, casi mágico. El movimiento fue bautizado así por un cuadro de Monet llamado: “Impresión: sol naciente”

Cuando era estudiante siempre analizábamos las obras de los autores franceses. Normal, porque fue allí donde en 1873 florece este tipo de pintura. Así que cuando oí hablar de Regoyos me sorprendió mucho no conocerle. Él, junto con Sorolla, son los únicos representantes de este movimiento en España y eso que Sorolla es más bien conocido como “Luminista” y no como impresionista.

Hoy, por fin, he tenido algo de tiempo libre para descubrir la obra de Regoyos es, nunca mejor dicho, impresionante. Impresiona la retina sus pinceladas, sus colores, su sensibilidad.

También entiendo ahora que no sea tan conocido, ya que llega al impresionismo sobre el 1905 de la mano de su amigo Pisarro, quizá un poco tarde, pero no por ello su obra es menos interesante.

Su serie “España Negra” es sobrecogedora. Quiere mostrarle al mundo la otra cara de España, la del sufrimiento frente a la España de la pandereta que es la que más se conocía.

Más tarde se pasa al “puntillismo” para conseguir nuevas texturas y matices de luz en sus paisajes.

 Hasta que al fin entra de lleno en el impresionismo y la captura de la luz. Hay una obra suya que me recuerda al estudio de luz sobre la catedral de Ruan de Monet. La Plaza de Burgos por la mañana y Plaza de Burgos al anochecer. Es un soberbio estudio sobre la luz que no deja indiferente.

Pero si tuviera que elegir entre todas sus obras expuestas en el Thyssen, elegiría estas.

Si os gusta la pintura y concretamente el movimiento impresionista, no dejéis pasar de largo a este autor. Para mí a partir de ahora es uno de mis preferidos.

Hasta el 1 de Junio en el Thyssen.

 La opinión de Soficó. 11 años.

“A  mí me encanta pintar y ahora que estoy con Historia estoy estudiando a grandes pintores como Velázquez del S. XVII pero me gusta más Picasso y el Guernica. Los impresionistas están bien pero yo prefiero otras cosas, como el cubismo o el surrealismo de  Dalí.”