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Psicología

Cómo vivir en una pandemia

Cómo sobrellevamos vivir en una pandemia

No es nada fácil.
Las ganas de retomar nuestra rutina de antes de la cuarentena, esa que ahora nos parece tan idílica, son enormes. Quien nos iba a decir que añoraríamos ir a trabajar y que estaríamos deseando tener menos tiempo libre. Una crisis de estas dimensiones va a producir cambios en nuestra sociedad igual que otras pandemias tuvieron consecuencias en su época.

La peste negra obligó a introducir una serie de mejoras en la sociedad feudal, se arrendaron tierras, se empezó a pagar a los trabajadores y se produjo un avance tecnológico para tratar de compensar la pérdida de mano de obra. La mal llamada gripe española, a principios del siglo XX, supuso una mejora del sistema sanitario, mayor cobertura y más conciencia social. El SIDA hizo, entre otras cosas, que se modificasen nuestros hábitos sexuales, misma diversión pero con un poco más de sentido común.

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Todavía estamos en periodo de adaptación, empezando a asumir el susto.


Es un mecanismo psicológico humano, entramos en alerta de forma gradual. Al inicio, unos minimizaron los daños, eso explicaría por qué se abrían bares y se produjeron éxodos a las casas de la playa. Otros entraron en pánico y echaron a correr para hacer cola en los supermercados con los carros a rebosar de papel higiénico. No hicimos más que demostrar que somos una especie muy miedosa, muy egoísta y muy tonta.

Por suerte esa sensación general de vulnerabilidad también apeló a nuestra conciencia y, tras el susto inicial, fuimos capaces de tranquilizarnos y colaborar.

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Cuando todo esto termine, habremos interiorizado que es buena idea tosernos en el codo pero seguro que estaremos locos por restablecer los contactos piel con piel. Vete tú a saber si lo de los besos y los abrazos se nos va de las manos, ojalá.

Tal vez una de las consecuencias de esta crisis sea plantearnos que puede haber un mundo sin atascos y unos empleados felices de no dedicar un par de horas al día en desplazarse. Quizás nos animemos a comportarnos como adultos, permitiendo que las empresas puedan dejar de premiar la presencia y valoren sólo la calidad del trabajo y los resultados. Igual hasta seremos capaces de comprometernos y entender que no somos más listos por escaquearnos.

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Estamos empezando a ser empáticos, hemos descubierto que tenemos vecinos, que hay trabajos imprescindibles que no se ven y que aplaudir por la ventana, o cantar con la policía puede ser entretenido y liberador. Cuando todo esto acabe tendremos que recuperarnos del miedo y de la fatiga pero seremos más solidarios y más comprometidos. Esta crisis nos va a hacer más fuertes, más creativos y más agradecidos.

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Toca disfrutar de los pequeños grandes momentos, de una sonrisa, de una taza de café, de una conversación cara a cara y de otra virtual, de una siesta, de un buen libro o de una mesa bien puesta. Chicos, afeitaros y chicas, los labios bien rojos por favor. Todos bien peinados y en perfecto estado de revista, al menos de cintura para arriba. Vamos a admitir el pantalón de chandal y las zapatillas pero nada de pijamas, de pelos sucios o de agujeros en los calcetines

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Hagamos un esfuerzo por mantener o recuperar el sentido del humor. Reírse de chorradas está bien y bailar porque sí, mejor que bien. Ante la preocupación, ocupación. Puede que teletrabajar o limpiar el baño no sea lo que más nos apetezca pero es mejor estar activos que dejando la mente divagar. Es un excelente momento para hacer un esfuerzo creativo y buscar alternativas a todas esas cosas que ahora mismo no podemos permitirnos.

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Cocina, colorea, juega a las cartas, estudia, ordena papeles o tira ese montón de porquerías que no sabías ni que tenías en los
cajones. Hay que hacer un esfuerzo por animarnos y no dejarnos arrastrar por la apatía o la desesperación.

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Aprovechemos este tiempo de inflexión para redescubrirnos, igual hasta resulta que nos gustamos, que les gustamos y que nos gustan. Vamos a salir reforzados de esto. Ánimo.

fernanda, de madrid: Hace 2 meses

Buenos días, me ha encantado sobre todo lo de pintarnos y estar monísimas de cintura para arriba lo que me recuerda que tengo unas ganas locas que abran la peluquería para que me pongan el tinte.... ahora en serio estoy completamente de acuerdo que saldremos reforzados y nos plantearemos la vida sin esa ansiedad por cubrir todo nuestro tiempo...

Paola, de Madrid: Hace 2 meses

Este articulo nos da mucho para reflexionar, gracias por recordarnos que aprovechemos el tiempo para hacerlo.

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Raquel, de Madrid: Hace 2 meses

Orden de prioridades, esa es la clave. Evidentemente las circunstancias de cada cual marcan las suyas. Cada vez me gustan más tus artículos. Eres una gran conocedora de esos miedos y obstáculos que nos impiden avanzar. Gracias por tu ayuda. Y mucho ánimo a todo el mundo, que cada cual arrastra lo suyo!

Eva, de Madrid: Hace 2 meses

Esta siendo dificil, sobre todo cuando pierdes seres queridos, y sientes axfisia, pero tambien redescubres el valor de otras tantas cosas ... y sobre todo estableces las prioridades correctamente. Q a veces las invertimos sin conocimiento. Gracias Ingrid tus articulos y post nos estan ayudando mucho en estos momentos Arriba ❤️

Margarita, de Guitiriz: Hace 2 meses

Yo estos días aplico lo que tantas veces nos dices, que hay que ser flexible. Si no podemos salir a la calle, pues busquemos cosas que podamos hacer en casa. Si no es posible el plan A, pasemos al plan B. Lo importante es ser responsables, y así, entre todos, lo conseguiremos. ¡ Animo para todas !

susana, de Madrid: Hace 2 meses

En esta situación apreciamos cosas q antes no lo hacíamos, pijama fuera q existen videoconferencias, trabajo y duermo en la habitación... siento q m espían x la noche con tanta pantalla... y el wasss humea ya...

Ana, de Gijon: Hace 2 meses

Gracias por tu articulo, Ingrid, siempre dando en el clavo. Yo añadiría que debemos estar super agradecidos los que no enfermamos o los que no tenemos enfermos en nuestro circulo cercano. Parece que solo se habla de lo que no podemos hacer y nada de lo afortunados que somos los que nos estamos librando de este maldito virus.

 
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