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El origen de las calabazas decorativas en Halloween

Conoce la leyenda de Jack-O'-Lantern

El origen de las calabazas decorativas en Halloween


Bien entrados en el otoño, comenzamos a desempolvar nuestras mantitas y pijamas y nos preparamos para la que se ha convertido en la festividad más importante de la estación, Halloween.

Y en esta época de brujas, vampiros y zombies la verdadera estrella no proviene de un siniestro castillo ni de ningún abismo infernal, sino de la huerta. Y no, no nos referimos a la moda de utilizarla como ingrediente en cada comida o bebida que se te ocurra, sino a la tradicional tarea decorativa de las calabazas en estas fechas: los Jack-O´-Lanterns. Hortalizas (realmente catalogadas como bayas de cáscara dura) con la pulpa extraída para alojar una linterna cuya luz se filtra por la cáscara tallada, normalmente como una cara siniestra.

Aunque todos conozcamos a estos "Jacks de la Linterna" por películas norteamericanas, la tradición nace en Irlanda en el siglo XVII. Es un relato popular con muchas versiones pero las mismas bases: Jack es un herrero caradura que acaba engañando al mismísimo Diablo.

En algunas versiones le obliga a subir a un árbol para tenderle una trampa, rodeándolo con crucifijos.


En otras, simplemente lo persigue con una cruz. En algunas más elaboradas, engaña al Príncipe de las Tinieblas convenciéndole de que sus vecinos, a los que Jack debía dinero, eran fervientes devotos. El plan era que el Diablo se convirtiera en una moneda con la que Jack les pagaría, y así podría acceder a sus casas y causarles mil males. Pero cuando el Diablo, convertido en moneda, entró en el bolsillo de Jack se encontró con un crucifijo que le impedía usar sus poderes. 


Imagen Vía

En todas las versiones, Jack libera al Diablo bajo la promesa de que nunca se llevara su alma. Pero al ser demasiado caradura como para entrar en el cielo, Jack quedó vagando tras su muerte por un mar de oscuridad. Belcebú, a modo de burla, le lanzó un ascua del infierno para que le guiara en la nada más absoluta. Jack sacó su hortaliza preferida del zurrón, un nabo, le quitó la pulpa y acomodó el ascua dentro de el para usarlo como un farol.

Ya que la fama de Jack se debía al hecho de haber engañado al diablo, señor del mal, los irlandeses comenzaron a usar nabos, patatas o remolachas del mismo modo que el protagonista de la historia con el fin de alejar cualquier mal de sus vidas colocándolas en las entradas de sus vivienda.

Esta tradición pasó al resto de Europa y a Estados Unidos, donde empezaron a usar calabazas, más grandes y visibles. En relatos como el de Sleepy Hollow, que data de 1820, ya aparecen las calabazas Jack-O'-Lantern como figuras decorativas. La popularidad de este cuento de terror ayudó a que estas linternas con siniestras caras se propagaran como tradición por todo el país y no solo entre inmigrantes irlandeses.

Si lo que buscas es ahuyentar a los malos espíritus este 31 de octubre, nada mejor que un efectivo y tradicional Jack-O'-Lantern en tu puerta.

¡Feliz Halloween!

Imagen de portada Vía

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