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Cómo discutir sin arruinar tu relación

Un nuevo estudio nos da la clave

Cómo discutir sin arruinar tu relación


Si has entrado en este artículo pensando que podemos desvelarte algún mágico modo de evitar tener que discutir con tu pareja lamentamos informarte de que no va a ser así.

Las discusiones de pareja no solo son inevitables, sino también necesarias. Y aquí señalamos que por discusión entendemos un debate más o menos acalorado pero en el que ambas partes no pierden el respeto ni las formas. Mantengamos eso en mente ya que cualquier otra cosa entraría en terrenos de la toxicidad.

La necesidad por discutir viene dada por la necesidad de comunicarnos con nuestra pareja con el fin de ser sinceros el uno con el otro incluso cuando no estamos de acuerdo. En una pareja que nunca discute habrá, con mucha probabilidad, una mitad que siempre se somete a la voluntad del otro ya sea por temor a erosionar la relación o por simple desgana.


Y eso no es sano.

Para encontrar lo que de verdad es sano en nuestras discusiones se ha realizado un estudio en la Universidad de Tennessee, en Estados Unidos. 57 parejas se sometieron a el, divididas en dos grupos. El primero, gente en sus 30 que llevara cerca de una década junta. El segundo, gente de más de 70 años que mantuviera esa misma relación por más de 40 años. El objetivo de esta división era comprobar cómo afectan las discusiones a nuestra relación a medio y largo plazo.

Lo primero que saltó a la vista es que aquellas parejas que nunca discuten no son felices. Y no lo son debido a la falta de comunicación que existe entre ellos, hasta el punto de afirmar no conocerse del todo, pese a llevar juntos muchos años.

Pero nos interesan hoy aquellas parejas felices que no evitaban entrar en acalorados intercambios. Los expertos encontraron que las más felices de todas, aquellas que rebosaban alegría tanto en las entrevistas personajes como en las que se hacían en pareja, habían llegado a la conclusión de que para ser realmente feliz en tu relación tienes permitido discutir por todo excepto por lo que han denominado "problemas serios".


Imagen Vía

No todos los problemas serios, por supuesto que no. Estos merecen discutirse con mayor atención que los más leves, pero según el estudio hay cinco temas concretos que han de ser evitados para mantener una relación completa y feliz.

¿Cuáles son estos cinco temas? Los hijos, el dinero, el tiempo de ocio personal, las tareas del hogar y la propia comunicación entre ambos. ¿Quiere decir esto que en estos temas concretos uno ha de someterse ante la voluntad del otro? Para nada. Lo que sugiere la encuesta es que estos temas estén ya más que discutidos en el momento en el que la relación se vuelve seria. Obviamente no podemos discutir sobre nuestros posibles futuros hijos con cada persona que vayamos conociendo pero, en el momento en el que comienzan los te quiero, estaremos más seguros si conocemos de primera mano las intenciones de esa persona sobre estos cinco temas concretos, aunque alguno como el de los hijos se base más en suposiciones y corazonadas. Lo que es necesario es haber verbalizado nuestra intención.

En caso de no haber discutido sobre esto y convertir nuestra relación en algo serio y oficial se recomienda llegar a un punto de opinión medio, tener la seguridad de que no vamos a cambiar de punto de vista y aprender a aceptar la posición del otro como inamovible, haciendo nuestra pareja exactamente lo mismo hacia nosotros. Lo que ocurre cuando te saltas estas reglas es que lo que se comienza como una discusión sobre estos temas acaba convirtiéndose en un concurso de expresar opiniones en el que nadie convence ni es convencido, lo que finalmente se transforma en una discusión a título personal en la que cualquier otro tema tiene cabida. Esto es una discusión tóxica.

¿Cómo sería una discusión sana? Nos lo explica el propio estudio: “Las parejas felices tienden a adoptar un enfoque orientado a la solución de conflictos, y esto es claro incluso cuando se ponen a discutir. En la medida de lo posible, hay que centrarse primero en problemas más fáciles de solucionar, porque será una forma efectiva de desarrollar el sentido de seguridad de ambas personas en la relación. Y si las parejas sienten que pueden trabajar juntas para resolver sus problemas, eso puede darles la confianza para abordar luego los temas más difíciles”.

En conclusión, una pareja debe significar trabajo en equipo. Y no como obligación, sino como orgullo. Cada uno de sus integrantes ha de tener claro de que en caso de iniciar una discusión el objetivo único es encontrar solución a ese problema concreto y no abordar otros terrenos hasta tenerlo hecho.

Imagen de portada Vía




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