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Psicología

Más fuertes

Sentimiento rosa

Más fuertes
El 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, una fecha para visualizar un hecho que ocurre todos los días y que ayuda a dar a conocer, concienciar, e investigar.

Hay muchos tipos de cáncer de mama, cada uno tiene sus riesgos  y su tratamiento específico. No hay una única manera de afrontarlo, no hay un cuerpo igual a otro ni una cabeza que se asemeje a la de al lado. 

Lo que tienen todas estas personas en común es una enfermedad y se enfrentan a ella según sus circunstancias, valentías, flaquezas, miedos, superaciones, apoyos o falta de ellos.

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He tenido la suerte de hablar con mujeres generosas que, abiertamente y sin tapujos, pusieron nombre a sus debilidades y a sus fortalezas, se explicaron con claridad y me aportaron muchísimo. Sólo espero ser capaz  de transmitir toda esas emociones y sentimientos que me han regalado.

Hay quien prefiere no nombrarlo y quien insiste en la necesidad de hacerlo. Todas me narran el shock al enterarse, su proceso para ir avanzando, sus miedos y sus dudas.

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A Amelia se lo diagnosticaron al hacerse unos análisis para un tratamiento de fertilidad.


“Es un mazazo, te pones en lo peor”. Se sintió manejada por los médicos y sin control sobre el proceso. Fue tal la avalancha que no podía pensar. Echó en falta empatía e información.

Pepa me cuenta que se lo detectaron en una revisión, su hermana había pasado por ello y decidió hacerse las pruebas. Insiste en la importancia de la prevención y, en su caso, está muy agradecida a la sanidad. “El cáncer no es una sentencia de muerte, es sólo una enfermedad crónica”. Lo que más desea es recuperar su rutina y volver a tener su vida “colocadita”.

Ana dice que es como tener un accidente, todo se derrumba en un minuto. “Es una noticia que te cambia la vida, ahora, en este momento”. Considera importante la prevención pero insiste en que si te toca, te toca. Ella se encontró un bulto al poco tiempo de una revisión rutinaria en la que le habían dicho que sus pechos eran pequeños y poco conflictivos. “El problema no es el cáncer, vivimos en un riesgo constante. Por el simple hecho de existir tenemos la posibilidad de morir”. Contenta de haberlo pillado “por los pelos” y podérmelo contar. En su familia hablan de la vida antes y después del “susto”. Insiste en la importancia de ser flexible para adaptarnos a todo lo que nos pueda ocurrir, no tenemos garantía de nada y depende de nosotras cómo nos tomemos lo que nos llega.

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Rita estaba ocupada cuidando a su marido, no tenía tiempo para lastimarse, lo asumió con normalidad. Intentó huir de la palabra cáncer, quería pensar en positivo. “No puedes dejar que te coma, te lo tienes que comer tú a él”. Trató de mantenerse fuerte para que los demás no sufriesen a su alrededor, cada ciclo de quimio era uno menos que le quedaba por pasar. Recomienda buscar distracciones,  ella empezó a hacer galletas decoradas y a coser. Siempre partió de la premisa de que era una de las que se iba a curar. No le gusta llamarlo bicho aunque prefiere preocuparse de otras cosas que de buscarle un nombre adecuado.

Amaya quiere que transmita que hay esperanza, que de esto se sale. Insiste en tener la mente ocupada y en confiar en los médicos. Aprovechó su tiempo de baja para preparar oposiciones que, además, aprobó.

Aroa es un tsunami de energía positiva, cree que si una está bien su entorno también. En su caso la detección fue tardía: se notó un bulto, se hizo ecografía y mamografía y le dijeron que no tenía nada. Meses más tarde, sintiendo que el diagnostico era equivocado repitió pruebas y confirmó sus miedos. Se siente impotente pero no puede hacer nada por remediar lo sucedido.
Intuía el resultado porque tenía antecedentes familiares. Estuvo un mes sin decírselo a nadie, esa es la etapa que peor llevó.

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Carolina se hacía las revisiones pertinentes, “un año estás perfecta y al año siguiente tienes cáncer. Vivimos pensando que no nos vamos a morir, cuando recibimos esta notica pasamos a ser conscientes de nuestra vulnerabilidad”.

A Isa pasar por esto le ha descubierto una nueva faceta y afición. A raíz de empezar el tratamiento le recomendaron ejercicio y empezó a practicar marcha nórdica. Hoy es entrenadora y participa en grupos de apoyo enseñando la actividad. Insiste en que este tipo de ejercicio es bueno para cualquiera pero en el caso concreto del cáncer de mama ayuda también a prevenir el linfedema.

María José no tiene cáncer pero ha sufrido tanto como si lo padeciera o incluso más. Es hermana y me habla de la impotencia de no poder hacer nada, de la necesidad de permanecer fuerte para poder apoyar y acompañar y de las ganas de poder ponerse en el lugar de la enferma.

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Mamen lo ha vivido como familiar primero y como protagonista después. “Es duro, sabes el diagnostico según te van pidiendo más pruebas y conoces lo horrible que puede llegar a ser porque acabas de perder a tu hermana”

Elena siempre creyó que iba a salir, estaba segura de poder con ello. Sigue convencida y por eso no va con miedo a las revisiones. Aún así no es capaz de visualizarse en unos años, sus planes son en presente o en un futuro cercano, está segura de que lo superará, que esto sólo es una etapa más del proceso.

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Sentimientos que cambian a diario, cada hora o cada minuto. Se pasa de ser fuerte y no  querer preocupar a buscar apoyo o derrumbarse. Hay agobio, enfado, negación, tristeza, culpa y soledad.
Desde mi papel de psicóloga recomiendo sacar fuera todo esto. Puedes comentarlo o, si prefieres no hablar del tema, escribir sobre ello. Hay que soltar.
Buscar ocupaciones para cambiar el foco de atención, mantener normalidad en lo posible, estar activa y encontrar formas de relajarse.
Apoyarte en profesionales que te den confianza: oncólogos, enfermeros, cirujanos, psicólogos, fisioterapeutas, peluqueros, etc.

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No les gusta que las llamen guerreras, ni vencedoras ni luchadoras. ¿Acaso tuvieron opción? Las que no han sobrevivido, ¿no lo intentaron con la misma intensidad?

Me piden que transmita que se supera, que hoy en día no es una sentencia de muerte. Que es duro pero que pasa y que eso les ha hecho más fuertes y más disfrutonas. Ahora conocen sus prioridades y valoran mucho más todo lo que tienen.

Sobre la autora: 
Ingrid Pistono, licenciada en Psicología con Máster en Psicoterapia del Bienestar Emocional.



Comentarios

MARÍA, de Madrid/Alcobendas: Hace 3 meses

Puff! Debe ser durísimo! Gran artículo. Y sobre lo que dices de hablar los problemas y sacarlos, a mi me funciona; te encuentras mejor. Gracias

Arco, de Madrid: Hace 3 meses

Me emocionó tu artículo, una triste enfermedad que sin embargo saca lo mejor de cada una, admiración total por esas grandes luchadoras!!! Animo y bravo por vosotras/os!!

Carmen Alsina, de : Hace 3 meses

Maravilloso artículo q describe a la perfección las incertidumbres y dificultades de estos momentos. Lo he vivido cerca aunque afortunadamente no en primera persona. Enhorabuena Ingrid

mamen, de Madrid: Hace 3 meses

Gracias Ingrid, precioso artículo. Qué buena visión de la enfermedad desde todo el recopilatorio de testimonios. Está claro que la actitud hace mucho, y que lo que no te mata, te hace más fuerte.

Paola, de Madrid: Hace 3 meses

Qué bonito articulo. Me llega al corazón por la cercanía con la enfermedad.

Floria Pistono Favero, de : Hace 3 meses

Un artículo para plasmar muchas realidades, mucho sufrimiento pero mucha esperanza. Una vez más, demuestras la fortaleza que solo encontramos en las mujeres.. Mujeres que a pesar de las adversidades saben luchar y buscar una manera distinta de enfocar su vida. Mucho animo para todas ellas, y gracias a ti Doska, por estar siempre ahí con tu genialid

Eva, de Sariego: Hace 3 meses

Precioso artículo, un fuerte abrazo a todas esas mujeres (y un porcentaje bajísimo de hombres, no los olvidemos) que pasan por este tipo de cáncer, mucho ánimo y positividad, es muy importante. ¡¡Animo a tod@s!!

Ana, de Gijon: Hace 3 meses

Creo que una experiencia dura fortalece y te vuelve más optimista, flexible y positiva. Debemos ser conscientes que nuestra vida, tal como la tenemos hoy, puede cambiar en un instante pero no por ello dejamos de vivir, solo hay un camino, tirar pa' alante. Enhorabuena por el artículo, me encantó.

Margarita, de Guitiriz: Hace 3 meses

Muy buen artículo. Me gustaría leer un artículo sobre la importancia de la actitud ante un diagnóstico así, según como te lo tomes, podrías sufrir una pesadilla o, por el contrario, tener una problema a solventar y después continuar con tu vida.

Ana Pozas Mariscal, de : Hace 3 meses

Sin duda una dura experiencia, que espero no tener que afrontar, pero lo cierto es que es necesario mucho optimismo y valor para salir de ese trago. Te felicito por tu forma de transmitir y espero seguir compartiendo tus artículos mucho tiempo más. Un beso

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