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Psicología

Ser o parecer

Que no te engañen las apariencias

Ser o parecer
Mantengo las amigas del colegio, esas que he conocido desdentada y que tienen pinta de acompañarme hasta que pierda los dientes otra vez. 
Una vez al año hacemos terapia de grupo. La excusa para justificar nuestra necesidad terapéutica, es irnos de viaje un fin de semana largo, siempre en las mismas fechas para permitir organizaciones varias de pañales, trabajos, parejas y demás quehaceres.

Valoramos destinos como si realmente fuese eso lo importante, simulando que nos preocupas más el destino que la compañía. Nos encanta toda esa parafernalia de los preparativos porque es el preámbulo de unos días de risas, acuerdos, desacuerdos, despistes, apoyos, descubrimientos y puestas al día.

chicas


Volvemos a ser sólo nosotras, sin el barniz de nuestras profesiones o nuestros roles de esposas, madres, hijas, solteras empedernidas o ligonas recalcitrantes.
Sabemos a qué edad nos vino el periodo o quien recibió nuestro primer beso, qué nos preocupa, qué nos emociona y qué tenemos todavía pendiente de superar. No nos dejamos arrastrar por las apariencias…. O sí, dejadme que siga narrando.

En nuestros viajes una de las premisas impuestas con buen criterio es tener un sitio estipulado para desayunar. Vamos llegando por tandas: las madrugadoras primero, las dormilonas un poco más tarde y las que prefieren salir a correr a primera hora que se incorporan sudadas al enésimo café. 

En esa primera reunión, se decide por unanimidad lo que vamos a hacer el resto del día. Que no se lleve nadie a engaño, esos planes son puro postureo, sabemos que según echemos a andar vamos a ir variando la hoja de ruta siguiendo la propuesta menos racional que se proponga.

comida


Os voy a contar una anécdota que sucedió en uno de esos desayunos, aquel año estábamos alojadas en un hotelito muy coqueto a orillas del Rhin. Por primera vez en la historia de nuestras escapadas, la más madrugadora del grupo no estaba, tampoco su compañera de habitación. Mentiría si dijese que ese hecho nos preocupó, entretenidas como estábamos hablando todas a la vez.

Íbamos ya por el tercer café cuando aparecieron las susodichas con los ojos rojos y cara de preocupación, su apariencia acalló nuestras conversaciones y casi nos dejamos engañar.

ojo


La tarde anterior la madrugadora había desaparecido entre los lineales de un supermercado en el que entramos a comprar hielos, vasos de plástico y algún otro artículo más que no viene al caso detallar.

Por la mañana, nuestra amiga se despertó como siempre con el canto del gallo y comenzó con sus abluciones matutinas que incluían, como no, un cepillado de dientes.
El problema surgió por un error al comprar el dentífrico, si no sabes alemán y encuentras dos opciones de pasta de dientes, ¿cuál compras? Ella escogió el criterio del precio, “me llevo la más cara que  el envase tiene mejor pinta”. Se fió de la apariencia.

Ella es así, generosa, por lo que no escatimó tampoco a la hora de echar una buena cantidad sobre el cepillo de dientes y empezó a frotar con brío, momento en el que tomó conciencia de que esa pasta no era lo que parecía. Otra vez la dichosa apariencia.

diente


Un engrudo de grandes proporciones le impedía hablar y no había manera de librarse de aquella masa pegajosa que invadía toda su boca. Llorando, no sabemos si de impotencia o de risa, pidió ayuda a su compañera de habitación.
Por suerte esta amiga es perspicaz y muy resuelta,  así que antes de dar la voz de alarma dedicó un minuto a intentar entender qué producto era ese que se le mostraba con grandes aspavientos.
Concluyó que era un adhesivo para dentaduras postizas y debía ser tan bueno como caro porque no había manera de eliminarlo. 
Sin perder la compostura sugirió algo muy sabio: “sobre todo, no cierres la boca”. Sabía que la madrugadora era ante todo charlatana y que no habría peor castigo que mantenerla con la boca sellada.

Nervios, lágrimas, prueba con esto, enjuágate con aquello… hasta que consiguieron bajar a desayunar, agotadas de tanto probar y, sobre todo, de tanto reírse. Creímos ver sufrimiento en esos ojos llorosos que sólo eran fruto de una tensión momentánea y de muchas carcajadas contenidas bajo una boca pegajosa. Esa mañana las apariencias nos volvieron a engañar.

foto


No todo es lo que parece, podemos ver tristeza donde sólo hay cansancio, preocupación donde sólo hay concentración o glamour y elegancia donde no hay nada de nada.
Observa con detenimiento, escucha y mira a las pupilas, dispones de mucha más información de la que obtienes con un simple vistazo.

Las fotos de los viajes son sólo una parte de nuestras vivencias, la vida retocada que queremos mostrar. No es necesario enseñar el michelín si sabemos que de lado y con un brazo en jarras parecemos más estilizadas.  El problema está en creernos que esas imágenes son algo más que una realidad editada.

Detrás de las apariencias, hay mucho más, quizás menos estético pero también más vivido y más disfrutado. Que las fotos sólo sean una muestra que nos haga recordar todo lo vivido en el backstage.

foto


Sobre la autora: 
Ingrid Pistono, licenciada en Psicología con Máster en Psicoterapia del Bienestar Emocional.

Comentarios

MARÍA, de Madrid/Alcobendas: Hace 3 semanas

😂😂😂 No puedo parar de reírme. Por suerte yo también sigo con mis amigas del cole; más que amigas son como hermanas. Más hermanas que me ha dado esta vida! Y que duren para siempre!!!

Eva, de Madrid: Hace 3 semanas

Es necesario juntarte de vez en cuando con esas personas q te conocen, q sabes quien eres y te quieren con todo. Reir es igual de importante, sobre todo segun nos vamos haciendo mayores, menos hablar del dia a dia y mas reir. Gracias por hacernos reir

fernanda, de madrid: Hace 3 semanas

Lo que me he podido reír.He compartido este artículo con los grupos de amigas con los que viajo y todas han concluido que lo importante es estar juntas tal y como somos sin más, sin caretas en nuestro propio caos.gracias ingrid,una vez más tu artículo no me ha dejado indiferente. Enhorabuena!!

Paola, de Madrid: Hace 4 semanas

La vida siempre es mejor cuándo la compartes con tus amigas. Me encantó el artículo.

Marta Pereda Snchez, de : Hace 4 semanas

Las amigas son un tesoro, con ellas es difícil aparentar lo que no eres. Genial tú articulo

Ana Pozas Mariscal, de : Hace 4 semanas

Estupendo, yo también mantengo la amistades desde mi adolescencia. Es algo maravilloso y necesario. Nosotras nos juntamos todos los segundos viernes de cada mes, para cenar y ponernos al día. Intentamos no faltar y espero que podamos seguir haciéndolo mucho tiempo más......

Silvia, de Madrid: Hace 4 semanas

Que bonito artículo ...hay que reivindicar la amistad femenina porque algunos!! dicen que no existe....... más sentir y menos aparentar jajajajaja

susana, de Madrid: Hace 4 semanas

Estoy contigo q los problemas en ocasiones se minimizan cuando estas con las amigas de toda la vida y t echas unas risas

Marta, de Madrid: Hace 4 semanas

Es cierto, esas fotos que te devuelven al momento en que disfrutaste como una enana, a pesar del atuendo y los peinados de los ochenta, te pone una sonrisa en la boca

Dunia, de Gijon: Hace 4 semanas

Me puedo imaginar.r perfectamente el momento!! Qué buena la risoterapia con buenas amigas

 
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