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Sexo

El sexo está desapareciendo y esta es la razón

Las cifras bajan cada año

El sexo está desapareciendo y esta es la razón


Nos estamos olvidando del sexo. Lo estamos dejando de lado. Esa, al menos, es la alarmante conclusión a la que están llegando psicólogos de todo el mundo cuando cotejan todo lo que han aprendido de sus pacientes.

No se trata de una sensación o de un rumor. Se trata de una realidad que se puede demostrar con las cifras en la mano, y son las siguientes. En la última década, hemos descendido en un 15% nuestros encuentros sexuales, no importa la franja de edad que estudies. Ese porcentaje es incluso mayor si lo comparamos con las cifras de hace dos décadas, pues por aquel entonces hacíamos el amor un 40% más que ahora.

¿Qué está pasando? Muchos pueden culpar a los avances en nuevas tecnologías. Nos podemos quedar en la superficie, señalando al porno online y sus miles de derivados, para intentar encontrar un culpable. Pero lo cierto es que las nuevas tecnologías no son el por qué, son simplemente un sucedáneo con el que elegimos conformarnos.

Y no sólo el porno es el que nos quita las ganas de sexo actualmente. Es decir, no dejamos de tener relaciones porque elijamos masturbarnos en solitario, es que ponemos cualquier entretenimiento online, incluya sexo o no, por delante de nuestras necesidades de contactar con otros seres humanos.

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Muchos de estos psicólogos, entre los que se encuentra Eduardo Pérez Mulet, autor de Nosexo, afirma que las causas de la disminución de nuestras relaciones es mucho más profunda y mucho más triste.

Según esta teoría, cuando llegamos a nuestra vida adulta comenzamos a relacionar estrechamente el sexo con la calidad de nuestras relaciones sentimentales. Una vez solteros, si tenemos la oportunidad de acostarnos con una nueva persona comenzamos un debate en nuestro interior en el que pugnan por un lado nuestras ganas de sexo, y por el otro el peso de nuestra experiencia, que nos susurrará al oído que esa nueva relación sexual llevará consigo un esfuerzo sentimental muy importante, por el que nos veremos expuestos ante el otro y nos acabaría reportando más conflictos a corto, medio y largo plazo.

Dicho de otra manera, nos da pereza tener sexo porque sabemos que eso nos arrastrará a enfrentamientos en un futuro. Esto, sumado a la creciente oferta de sexo en solitario que nos ofrecen las nuevas tecnologías, hace que cada vez más prefiramos "aliviarnos" en solitario que exponernos a más conflictos.

Todos estos avances tecnológicos nos separan como seres individuales, no hay duda de eso, pero lo hacen porque nosotros los usamos para ese fin, pues bien podrían emplearse en unirnos más. Pero no, las nuevas tecnologías son una herramienta y nosotros somos los que hemos decidido voluntariamente usarlas como sustituto del contacto humano.

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A esto hay que sumarle otros factores, que influyen en menor medida pero tienen su peso en esta historia, como la elección de cada vez más mujeres de ser madres en solitario gracias a la inseminación artificial, la aparición de cada vez más personas que se declaran asexuales, los nuevos modelos de muñecos sexuales, tanto masculinos como femeninos, o incluso el lógico y necesario debate de nuestra sociedad que está dibujando la línea entre el piropo y el acoso.

Como afirma el novelista Pérez Mulet, "relacionarse con los otros exige el desarrollo de habilidades sociales, mientras que las redes sociales y las tecnologías virtuales estimulan el aislamiento y la pereza. El amor exige compromiso y trabajo, y a veces no estamos por la labor. El problema de verdad surge cuando desaparece el embeleso, cuando la química biológica que acompaña y refuerza el proceso de enamoramiento, pierde fuerza y entramos en la fase en la que ya todo depende más del esfuerzo personal".

La buena noticia es que está en nuestras manos, en la de todos, revertir esta tendencia. Así que al lío.

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