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Sexo

Cómo pedir una fantasía sexual sin lastimar su ego

Pide lo que quieres

Cómo pedir una fantasía sexual sin lastimar su ego


Si hay algo que nunca está de más en una relación de pareja es la comunicación. Dos personas que tratan de comprenderse mutuamente mediante el diálogo están destinadas a solucionar cualquier problema.

Pero, ¿esto también se aplica a las fantasías sexuales? Aquí entramos en terrenos pantanosos, pues existe la posibilidad de que nuestra pareja se lo tome como una afrenta. Muchas veces nos guardamos en secreto estas fantasías, pues tememos que él entienda que no nos da lo necesario en la cama y por eso recurrimos a otras vías. 

Existe otro factor por el cual no siempre nos atrevemos a solicitar una fantasía a nuestra pareja y es que es... nuestra pareja. Cuando se trata de cumplir sueños eróticos, la gran mayoría de nosotros intenta aplicarlos no en una relación de pareja estable, sino con el primer desconocido que pase por nuestro dormitorio.

Esto se debe a que seguimos viendo ciertas fantasías y prácticas sexuales con vergüenza puritana y tememos que, si las practicamos con nuestra pareja estable, nos dé corte tanto realizarlas como seguir mirándole a la cara sin ruborizarnos o sin temer que piense diferente de nosotras por tener pasiones sexuales que se salen de lo común.

En cambio, con un amante pasajero la cosa cambia. La relación se limita a lo puramente sexual, así que no está de más profundizar más en nuestros deseos carnales con aquella persona que sólo queremos para eso.

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Pero existe un problema que aparece cuando no nos atrevemos a plantearle fantasías a nuestra pareja: nos estancamos en el sexo. Y no sólo eso, sino que nos transformamos en personas conformistas en esta materia, y así las relaciones sexuales van perdiendo poco a poco su chispa, su fuego, su improvisación y la capacidad de volvernos locas con una sorpresa inesperada en la cama.

Y sí, da mucha vergüenza, pero por ello mismo es muy excitante proponer un nuevo juego en pareja. Por ello, el mejor momento para sugerirlo sería tras una sesión de sexo en la que ambos habéis quedado satisfechos. Con la calma postcoital, entre caricias, proponerlo no como una necesidad, sino como un juego divertido. Una pequeña aventura que vivir juntos

Y del mismo modo en el que él no debería ofenderse por la propuesta, tú no deberías decepcionarte si él no accede a hacerla. Lo que a uno le puede poner a mil a el otro le puede dejar frío.

Otra excelente opción es completar una de tus fantasías para después cumplir una suya, e ir variando. Por supuesto, no hay nada firmado y nadie va a ser obligado a hacer nada que no quiera. Para eso está el diálogo.

En resumen, puede que solicitar una fantasía traiga consigo algún pero, como pasar algo de vergüenza y estar expuestas a una respuesta negativa, pero los beneficios de conseguir hacerla son inmensamente superiores a lo que podemos perder.

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