Me gusta la gabardina de ese escaparate con pancartas

Esta frase del título del post de hoy, he de confesar que me cuesta leerla bien.

Os cuento.

Dice mi madre que le encanta que Don Bimbas le pida que le haga tostadas con “manquetilla”. Le ha hecho mucha ilusión comprobar que no ha perdido esa palabra (hacía mucho que no se veían y “mantequilla” no es algo que digas habitualmente en una conversación normal por teléfono…)

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Y claro que le hace ilusión. Ella es la reina de transformar palabras. Le encanta decir “bragardina”, “cambión”, “carambelo”, “camparta” y “escarapate”. Lo malo, ya lo reconoce, es que de decirlo tantas veces haciendo el tonto, a la hora de la verdad, no le sale decirlo bien. Y lo peor, es que me lo pega.

A colación de la “manquetilla”, hoy mi madre ha recordado qué palabra dije yo mal durante mucho tiempo. De hecho, creo que lo confesé yo misma cuando descubrí, al fijarme mejor al leerla, cómo se decía realmente. Y es la palabra “transeúnte”. No es muy común, pero yo leía mucho, muchos cómics, sobre todo, y creo que salía a menudo en “Mortadelo y Filemón”. No sé por qué extraña razón, incluso al leerla, mi mente la convertía. Yo, hasta bien entrada la adolescencia, creía que se decía “trausente”.

Imaginad cómo podría ser una frase en nuestra familia: “Un trausente en bragardina observa un escarapate de manquetillas y carambelos”. Tra tra.

Al cabo del tiempo, como digo, ha sido decirlo mal tantas veces aposta, que no somos muy capaces de decir bien la frase.


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