Ventajas de no saber matemáticas

Intentar que siga comiendo el pequeño requiere mucho esfuerzo y paciencia. Llega un punto en el que hay que negociar. Yo siempre le propongo un número de bocados, en plan: “Venga, tres más y terminas”. Y suele transigir.

Ahora, entonces, se sucede el siguiente regateo:

– No quiero más.
– Venga, cuatro – le aprieto.
– ¡No, cinco! – dice todo indignado y resuelto.

madre 10 (1)

Jaaajjaja. Su afán por llevarme la contraria y por salirse con la suya, le empuja a hacer estas cosas que le salen regular. Ay, madre mía, que dure esto, ¡que dure!


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