Vale, pues atleta

A mi hijo lo del fútbol, al menos por ahora, no se le da bien. No chuta, y el verbo regatear le debe sonar a volver a hacer de gato. Se maneja bien con el balón solo si lo coge con las manos.

Pero es ágil. Por ejemplo, hay una altura en la urba a la que el niño se encarama y trepa sin dificultad y a la que la mamá de su amiguito, que es dos meses mayor y es más alto, le tiene que aupar porque él no puede subir.

Aquí la secuencia de su tercer salto de alcantarilla en parado (sin coger carrerilla).

niño

Y he de indicar que, como suele pasar, justo para la foto se ha quedado pisando la tapa. Los dos primeros saltos han sido limpios total. (Cómo soy de pijotera, ¿eh?)

Bueno, pues eso, que quería fardar de crío. Aunque con esta habilidad no nos vaya a sacar de pobres. ¿Qué se suele decir en estos casos? Con que el niño sea feliz… 😉

Y, sí, feliz es enseñando sus proezas. En plena fase de “mira, mamá, mira”, me ha enseñado, BROARGH, como se tiraba UN PEDAZO DE ERUCTO QUE ME HA QUEMADO LAS PESTAÑAS.¿Barney de los Simpson? Un aficionado.

Lo dicho, la felicidad, la, la, la, laaaaaa.


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