Comicidad en las venas

Yo últimamente ando coqueteando con la idea de hacerme algo parecido a cómica. Es lo que me hacía ilusión de pequeña. No ya ser actriz, que me hubiese encantado, sino hacer reír. Ese era mi cometido en clase: ser la payasa. Me invitaban a sentarme atrás en las excursiones en autobús porque era salada y hacía reír.

He hecho un curso de Stand up y ya he representado mi monólogo en tres ocasiones.

madre 14 (1)

Como he aprendido a escribir comedia con ciertas herramientas, enseguida localizo los chistes, de qué tipo son, cuál es la premisa y cuál el punch, el truco utilizado.
Pero los localizo en un entorno afín. Luego sucede cuando los sueltan sin que te lo esperes…

Estoy yendo con El Cachorro al trastero (el lugar da igual, es circunstancial) y vamos hablando del cole. Al salir de clase el viernes lo llevé a comprar un estuche, pues acabó el curso el año pasado con uno de propaganda que terminó hecho unos zorros y andaba “desestuchado”. Es superchuli. Tiene como tres apartados. Me cuenta El Cachorro:

“¿Sabes qué? Mi estuche… Cuando lo abro del todo y lo pongo de pie…”, yo ahí esperaba que me dijera que era capaz de quedarse de pie él solo, que me revelara algo fantástico que podía hacer son su estuche, y va y me dice (retomo): “Cuando lo abro del todo y lo pongo de pie… ¡SE CAE!”

madre 14 (2)

Jaaajaja. Yo esperaba que dijera que se tiene de pie (dado que tiene como tres apartados que podrían posibilitar tal proeza), que qué pasada, y el otro me viene con lo lógico, que es que se cae. Esto en comedia tiene un nombre: GIRO INESPERADO.

Ya lo decía su profesora de Infantil: es que es gracioso. Es gracioso y no lo sabe. Dice cada cosa que se ríen los demás y él se enfada, porque creen que no se ríen con él y le da vergüenza. Pero tiene mucha gracia.

Y en esta ocasión lo ha hecho adrede. Lleva la comedia en los genes, le sale de forma natural, y sin buscarlo, se está convirtiendo en todo un profesional.

Máxime, cuando, con tal de no hacer los deberes, practica. Aquí se pone a meditar…

madre 14 (3)

A ver si le llega la respuesta por intercesión divina.

Sí, creo que, a este paso, va a ser cómico porque no le va a quedar otra.

Sueñus interruptus

Entro a un bar de Pamplona donde estaban mis amigas. Una de ellas con su hermana pequeña y Viggo Mortensen. Cuando me acerco a la barra donde están los tres sentados, mi amiga repara en mí y me llama. Mi entrada es triunfal porque parece que mi acercamiento no ha sido interesado (me han llamado, no he ido por interés), y además resulto graciosa, interesante y atractiva. Nos damos dos besos. Procede a presentarme a su hermana. “¡Pero si ya nos conocemos, ja, ja!”, y nos damos dos besos. Queda Viggo. Mi amiga va a seguir con mi presentación. Yo ya estoy girando mi cara hacia él. Y oigo: “¡MAMÁ, PIS!”

madre 9 (1)

¿Cómo coño hace el sueño para hacer coincidir el previo a su momento álgido con cuando te van a despertar? ¿Cómo hace para saber cuándo interrumpirse exactamente? ¿Como ajusta el clímax al preciso momento en el que mi hijo se mea?

Un sueñus interruptus de categoría.

Pero es que yo cada vez estoy más convencida de que mis hijos han venido al mundo para fastidiarme todo lo que puedan en asuntos que tengan que ver con dormir. Vervigracia:

Han estado levantándose en las vacaciones en la playa a las siete de la mañana. Pues no falla. Son las ocho y hay que ir al cole, y es IMPOSIBLE DESPERTARLOS.

madre 9 (2)

¿Se puede tener peor baba en esta vida?

madre 9 (3)

… y al cole corriendo, para no perder las viejas costumbres.

Cambio radical de actitud (¡Por fin!)

Día 13 de cole. Desde que empezó el curso, El Cachorro ha montado un número todas las mañanas en la fila de entrada. Lloros, gritos de “no, no”, se me agarraba a la pierna…

El viernes pasado su padre le dijo que, si no lloraba, podría ir a la finca por la tarde, cosa que a él le encanta. Y fijaos si es grave el asunto, que también montó pollo. (Aunque luego se agarró a que, vale, pollo montó, pero no soltó lágrimas. Una diferencia sustancial. Así que acabó yendo a la finca).

Esta mañana en casa, antes de ir al cole, de repente se me acerca y me pregunta: “¿Si hoy no lloro se lo contarás a papá?” Le he dicho que por supuesto, que yo siempre le cuento todo, tanto si llora como si no llora. Y se ha dado la vuelta y ha seguido con sus abluciones.

Una vez en el cole, subida la rampa y en los aledaños de las colas de los críos, me dice El Cachorro: “Un besito”, nos damos un beso y, tan pichi, coge y se coloca él, motu proprio, en la cola. Esto es algo INAUDITO. Desde ahí, me ha saludado todo el rato con la manica, sonriendo.

madre 25 (1)

Dios mío, qué alegría, QUÉ ALEGRÍA.

Hoy, la que ha llorado he sido yo.

Por el forro

He tenido una revelación por parte de mis vecinas. Existe el “forra fácil”, un sistema por el que solo tienes que meter las tapaderas de los libros en fundas. Y voilá.

madre 11 (1)

Madre mía qué invento. Un monumento a quien lo haya ideado.

Aun y todo, a mí el principio de curso me gustaría pasármelo por el forro, pero no puedo. (Ruego disculpéis que sea tan básica como para no saber dejar escapar un juego de palabras tan elemental). ¿No os parece una pesadilla?

Me da envidia Don Bimbas, que sí que se pasa todo por el forro. En especial, si se trata de castigos.

Se cuela una pelota por la ventana para afuera (que ha lanzado Don Bimbas adrede). Le digo que si se porta bien se la cojo de la terraza, porque lleva un día que me tiene de los purititos nervios. PERO, él opina que yo no soy quién para decidir por él.

madre 11 (2)

Lo pillo ya a punto de caramelo.

Qué huevos tiene.

Y ahí lo veis a medio desnudar. Como digo, ya me la llevaba montando de antes. Y él, si se enfada o quiere demostrar que aquí manda él, hace striptease. No sé por qué ha relacionado él el desnudo con la manifestación del cabreo o como la reafirmación de su ser, pero así es.

Cuando lo del desnudo integral lo tiene complicado, se arranca quita los zapatos. Y es un coñazo tener que estar calzándolo cada dos por tres (porque resulta que Don Bimbas tiene, digamos, cierta disposición a torcerse), sobre todo cuando hay que ponerle zapatos un poco complicados.

madre 11 (3)

Estas zapatillas cuesta ponérselas. Que se lo pregunten al padre, que las odia. Son un poco horror y hay que encontrarles el truco. El peque tiene que poner de su parte. Tú tienes que ensancharlas bien antes de nada, tienes que pedirle a Don Bimbas que meta el pie y que empuje bien, bien, bien hasta el final, y cuando los dedos tocan la punta entonces estiras y le cuelas el talón.

Cuando se las quita por enfado, que colabore para volver a colocarlas en su sitio, lógicamente, es algo más complejo. Así que cuando se las ha quitado por cuarta vez en la mañana, en el coche, le he dicho que hala, que muy bien, que descalzo y andando.

madre 11 (4)

Y sí, descalzo. Y andando.

Y tan feliz. Para él, ni castigo ni leches. GRRRRRRR.

Hablando de zapatillas, me pregunta El Cachorro: “¿Qué marca son mis zapatillas?”.

madre 11 (5)

Argh. “¿Qué más da?”, le respondo.

Da la casualidad de que tengo le he puesto unas (de marca) que están recién compradas. No le gustan mucho, a todo esto.

Y al final se descubre el verdadero interés que tenía en saber la marca:

“He visto en unos dibujos unos zapatos que se llaman Geox y que pueden respirar”.

Jopé, claro, unos zapatos que respiran, ¡eso sí que tiene que molar!

Periodo de adaptación

Cuando tu hijo tiene periodo de adaptación y tú una reunión de trabajo que se alarga.

madre 10 (1)

Pues nada, que ahí lo tengo, las dos de la tarde y el crío comiendo del tupper unos cachos de pollo frío en el coche. Lo he tenido que coger del cole y llevármelo a la reunión, fuera de Madrid. Aquí, de vuelta a casa.

Y ahora… hablemos de a quién se le ha ocurrido la genial idea del periodo de adaptación. Quién fue el/la lumbrera que pensó que era necesario que los críos fueran al colegio una sola puta hora cada día durante cinco días. Y que, al sexto, zas, se les metiera seis horas del tirón. Muy lógico todo.

Y que yo tenga que estar en el coche haciendo tiempo, porque a ver quién, en un Madrid, coge y puede irse a hacer recados tan ricamente para aprovechar una hora de caca. Así que nada de irse, a quedarse aparcada a hacer las manualidades que ha pedido la profe (que esa es otra).

madre 10 (2)

Yo ahí en el asiento del piloto con la radio puesta recortando con tijeras y pegando con pegamento. Menos mal que el colegio de mi hijo se encuentra en una zona muy poco transitada…

Odio los inicios de curso.

Y menos mal que estoy en paro (algo bueno tenía que tener), porque si no tendría que pedirme vacaciones (algo que en mi sector no existe) o directamente hacerme durante cinco días la enferma, vamos, no me jodas. Me cago en todo lo que se menea. Es que creo que ni los astronautas necesitan tanto tiempo para adaptarse.

Lo de la adaptación es un engaño, en definitiva. Es adaptación para los profesores. Si no, al menos, dejarían que fuera algo opcional, como ocurrió en la guarde. Pero no. ¡Qué listooooooosss!

Quemadita ando con el tema… (no sé si lo habéis notado; he sido algo sutil).

Dramón por partida doble (o triple)

Primer día de curso.

El Cachorro lleva diciendo que no quiere ir al cole desde ayer. Así que el número a la hora de entrar, me lo esperaba. Aunque no la intensidad. Parecía que lo queríamos meter en una cámara de gas.

madre 7 (1)

Una vez hemos conseguido que se metiera (llorando), hemos ido a dejar a Don Bimbas.

La nueva profe de Don Bimbas, al vérselas con él para separarlo de mí, ha exclamado: “¡Menuda fuerza tiene!” Y eso que es una mujer acostumbrada a arrancar niños del regazo de sus padres. Pero este es un bestiajo. No os digo que cuando lo hemos cogido una hora más tarde, estaba desatado, y cuando estaba hablando con unas vecinas y se ha abalanzado contra mis piernas Y ME HA TIRADO AL SUELO.

Pero lo que ha quedado patente del día de hoy es lo MALA MADRE que soy. No por dejar a mis hijos ahí a disgusto, sino por no enterarme de cuándo había que dejarlos. Bueno, al pequeño.

madre 7 (2)

Empieza Infantil y resulta que lo tenía que hacer bajo un PERIODO DE ADAPTACIÓN. Hubo una reunión, a la que no asistí, donde se explicaba todo esto.

La “clase” comenzaba a y cuarto. Y nosotros ahí en la puerta desde las nueve. Solos. Hasta que se me ha ocurrido preguntar… (Por cierto, no entiendo el sentido de empezar a y cuarto en vez de a las nueve. Sobre todo si el niño, como es su caso, tiene hermanos que comienzan el cole a esa hora).

De lo segundo que me he enterado es de que el periodo de adaptación de primer día dura una hora. SOLO-UNA-HORA.

Así que me voy a desayunar con una vecina que también lleva a sus hijos a este cole, que comenta lo de los turnos. “¿Qué turnos?”, pregunto. “¡Ah!, ¿no sabes?”, me dice, “la clase de tu hijo la dividieron en dos, la primera mitad entra de 9:15 a 10:15, y la otra de 11:00 a 12:00”. ¿¡¿¡Cómo!?!?

Y, en efecto, Don Bimbas iba en el turno de las once.

madre 7 (3)

Mis vecinas se descojonan. “¿No te acordabas de hace tres años?” No, no me acordaba. Lo he borrado. No sé cómo lo hicimos.

Espera, yo tengo excusa. Yo hace tres años estaba embarazada trabajando fuera de España. Yo eso no lo viví.

No, si lo de “MADRE PRIMERIZA en apuros” CINCO AÑOS Y DOS HIJOS DESPUÉS está más que bien puesto…

Hoy es el día

Lleva El Cachorro una semana diciendo que después de Fulanito va Menganito y después va él y después Rodrigo y después Hugo y después Mateo y se acaba el mes.

 

¡Hoy viernes le toca pasar lista!

 

Y eso también le da derecho a ir el primero de la fila al comedor. A la ida… ¡y a la vuelta! Hoy es el día especial de mi niño.

madre 24 (1)

Es como cuando en mi cole nos tocaba tocar la campana. Una pequeña que cogíamos con una mano y agitábamos mientras echábamos a correr por todo el pasillo para que te oyeran todas las clases. Tocar la campana y pegarte esa carrera despendolada armando jaleo, ser la responsable de dar el aviso de que se terminaba la clase, era de las mejores cosas que te podían pasar en el cole (y lo hacíamos con más edad que la que tiene ahora El Cachorro).

 

Años después, ahí está mi niño, emocionado con su “campana” particular. Hoy él pasa lista y será protagonista, y mola todo.

Foto guardería

Esa sensación que se tiene a veces de “esto ya lo he vivido”… Pues probablemente sea porque lo hayas vivido. Toca foto en la guardería.

 

A Don Bimbas, por hacer la gracia, le he vestido igual que como vestí a El Cachorro para su foto de guardería a la misma edad.

madre 16 (1)

(No se pueden parecer menos los dos hermanos).

 

Bueno, y a pesar de que Don Bimbas, oportuno como él solo, con lo guapo que es el tío, ha desarrollado un sarpullido alrededor de la boca, a ver si con él se lucen, porque con El Cachorro… Madre qué seriote y qué cara más rara, como deforme. (Tontos nosotros, que pagamos 25 euros por esta foto en todas sus versiones: calendario, postal…)

 

Diario de a bordo

Se van los hombres de par de mañana.

madre 14 (1)

Uno al trabajo, otro al cole y otro a la guardería.

 

Ojo a quién es el rezagado que se queda diciéndome adiós. ❤

madre 14 (2)

Me lo meriendo.

 

Bueno, lo dicho, el pispajo va a la guardería. Es su sexto día y sus lloros han cesado.

madre 14 (3)

Se ha producido el traspaso de brazos de los de su padre a la profesora sin incidencias.

 

Aunque no las ganas de estar amarrado a un adulto… Su profesora lo llama el koala. Se le engancha como tal. Es como si fuera de un árbol a otro. Es la monda.

Guardería

Mañana llega el anteriormente conocido como “señalado día”, y de un tiempo a esta parte como “temido día”, en el que llevo a mi chiquitín a la guardería. Y estoy de los nervios. Tristona y ansiosa. Creía que lo tenía bajo control, sobre todo por el carácter de Don Bimbas.

madre 6 (1)

En Semana Santa fuimos a esquiar, lo aparcamos durante horas en una guardería de la estación, y tan pichi. Ni se despedía de nosotros, tan contento se quedaba con unas desconocidas. Pero no sé qué ha podido ocurrir de un tiempo a esta parte, que lo tengo enmadrado (y es correspondido, porque yo estoy “enhijida” con él –si existe la palabra adecuada para denominar lo contrario a “estar enmadrado”, me lo hagan saber, por favor-). Está siempre encima de mí, me pide que lo coja en brazos continuamente y cuando lo quiero depositar en el suelo se me agarra con un monito (la escena es como para verla), me abraza las piernas, está donde yo estoy, si desaparezco de su campo de visión, me la lía (por ejemplo, cuando me encierro para ducharme, y tengo que salir chorreando a abrirle la puerta porque el berreo al otro lado es tal que temo que asuste a los vecinos, que vayan a pensar que está siendo cruelmente torturado), y así.

 

Por eso ahora estoy fatala. Me dan cien patadas en el estómago tener que dejar a mi pequeño en la guardería, y eso que es la misma a la que fue El Cachorro y que, además, le toca la misma profesora, con la que tengo un rollo y una confianza estupendos, rayanos en la amistad.

madre 6 (2)

 

Creo que no le va a sentar bien que lo deje y me largue. Creo que se va a sentir traicionado. Y se me rompe el corazón.

madre 6 (3)

Y creo que el peor día no va a ser mañana, el primero. Creo que lo peor ocurrirá el segundo y tercer día, y el lunes de después del fin de semana. Porque el primer día se los pilla a traición y mal que bien lo pasan. Pero cuando los vuelves a llevar, ya saben de qué va la vaina. Y mi chiquitico más, que es un espabilado total. Este se lo va a oler desde que le diga “buenos diiiiiíassss” cuando lo despierte. Me lo va a notar hasta en el tono. Y creo que me la va a montar pero bien, que la escena se las va a traer, y que a mí me va a dar algo. También intuyo que me lo hará pagar. Y que me mirará con odio sincero y ya no me querrá. Y yo me moriré de la pena mora.