HANOI – MADRID

Con gran, gran dolor de mi corazón termina este megaviaje, que no ha podido ser más entretenido, más completo, más perfecto.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que es fotografiable hasta en marcha dentro de una furgoneta, que me gustaría ver al que le toque desenredar los cables del tendido eléctrico el día que decidan soterrarlos, que Corea del Sur marca tendencia y en Instagram hay que salir haciendo el gesto como de dinero con las manos, pues los dedos forman corazones, fíjate tú, qué modas, que cuando dicen twenty, son veinte mil, que vivo empachada, que a veces es mejor estrenar antes para que antes se gasten, que, ¡anda!, las sandalias feas viejales sí que son vintage, que los rascacielos y hoteles abandonados a medio construir son tan numerosos como los templos, que no me hagáis elegir, quiero igual a la Hanoi que a la Saigon (beer), que lo de la miniducha a presión para limpiarte el culo no lo acabo de ver, pero para quitar la zurraspilla del váter viene que ni pintada, que no son sillas de preescolar, son para adultos que así están de ágiles con ochenta años, que yo no me pongo el pijama, es el pijama el que se pone a mí, que en Vietnam nos dejan viajar con más agua que la del tanque de los pingüinos de Faunia pero en Catar nos han deshidratado (no del todo), que donde esté la comida del avión, incluida la tortilla que ha dicho que no le gustaba durante veinte días, que se quite la gastronomía del Sureste Asiático y de todo Occidente también enteras, que hay dos enanos que dominan la aeronáutica, que están hasta la coronilla de fotos, que ha sido un acierto, que estoy deseando repetir. Que no me quiero ir (no sé si lo he dicho ya esto). Que no me quiero ir y no estáis haciendo nada por evitarlo. FIN.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que es fotografiable hasta en marcha dentro de una furgoneta, que me gustaría ver al que le toque desenredar los cables del tendido eléctrico el día que decidan soterrarlos, que Corea del Sur marca tendencia y en Instagram hay que salir haciendo el gesto como de dinero con las manos, pues los dedos forman corazones, fíjate tú, qué modas, que cuando dicen twenty, son veinte mil, que vivo empachada, que a veces es mejor estrenar antes para que antes se gasten, que, ¡anda!, las sandalias feas viejales sí que son vintage, que los rascacielos y hoteles abandonados a medio construir son tan numerosos como los templos, que no me hagáis elegir, quiero igual a la Hanoi que a la Saigon (beer), que lo de la miniducha a presión para limpiarte el culo no lo acabo de ver, pero para quitar la zurraspilla del váter viene que ni pintada, que no son sillas de preescolar, son para adultos que así están de ágiles con ochenta años, que yo no me pongo el pijama, es el pijama el que se pone a mí, que en Vietnam nos dejan viajar con más agua que la del tanque de los pingüinos de Faunia pero en Catar nos han deshidratado (no del todo), que donde esté la comida del avión, incluida la tortilla que ha dicho que no le gustaba durante veinte días, que se quite la gastronomía del Sureste Asiático y de todo Occidente también enteras, que hay dos enanos que dominan la aeronáutica, que están hasta la coronilla de fotos, que ha sido un acierto, que estoy deseando repetir. Que no me quiero ir (no sé si lo he dicho ya esto). Que no me quiero ir y no estáis haciendo nada por evitarlo. FIN. #Hanoi #Vietnam #Doha #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día21 #Gracias #REGALODECUMPLEAÑOS @peralta.tato ❤️

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¿Qué pasa también hoy?

Pasa que se descalzan los críos para jugar en el parque del aeropuerto, y al ratín les entran ganas de ir al baño (bueno, a El Cachorro, pero el otro hace EXACTAMENTE LO MISMO que hace su hermano), y vienen adonde estoy yo, descalzos. Les digo que nanay de ir descalzos por todo el aeropuerto, así que los mando corriendo a ponerse las zapatillas.

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¿Pues no viene El Cachorro, puesta en su pie derecho, con la zapatilla de su hermano del pie izquierdo (que no se la puede meter del todo)? No sé cómo puede ser tan, TAN, despistado.

Pasa que, para mis hijos, todo lo de ese avión donde los encierro durante horas y horas les parece macanudo. Tienen acceso ilimitado a una tele con series y juegos, y así, hasta la comida les sabe a gloria bendita.

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Menú delicatesen.

El pequeño come lo que no ha comido en todas las vacaciones. Don Bimbas, ese ser contracorriente.

Este… perdón, ahora se está comiendo la mantequilla a cucharadas.

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Eeeeh, ahora la mermelada.

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No sé muy bien qué comentar al respecto.

Pasa que ha sido un viaje ALUCINANTE. Y que, cada vez que quiera refugiarme en algún pensamiento feliz, tengo veintitantos días que elegir.

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HASTA SIEMPRE, VIETNAM. Nos has encantado.

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Hola, Madrid.

BAHÍA DE HALONG – HANOI

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que Ha Long significa algo así como Aterrizaje del Dragón, según mi traducción de nuestro guía, y Descenso del Dragón, Descendientes del Dragón o Dragón que se Adentra en el Mar según la página web que leas, que en todas las leyendas de Vietnam hay un dragón implicado, que hay que ver cómo han explotado aquí al bicho, que amanecemos a bordo con un día maravilloso, pero con tanto calor casi como que se echan de menos las nubes de Mordor, que ya decía yo que esos muebles tenían que tener cojines chulos…, que hay barcos que no pegan, que dicen que toda la suciedad es a causa de la tormenta y yo no he visto mar más guarro, y que la tormenta no ha hecho sino sacar a flote todas nuestras miserias como seres humanos, que, aunque parezca lo contrario, no se puede ser sexy con media teta fuera, que vive Dios que lo he intentado, pero a mis hijos ya no les quito el “disfraz de plátanos”, como lo llama el pequeño, ni con espátula, que cuánto se supone que hay que dejar de propina a 7 personas, que se dice, se comenta, que una personaja se ha atado al timón de un barco y se ha puesto a gritar “no me quiero ir, no me quiero ir”, y han tenido que ir veinte tipos fornidos a soltarla, porque hay gente que no se sabe comportar y a mí no me miréis, que anda que les gusta comer porquerías, que me cago en el tipo que se ha olvidado un bolso en el área de servicio y nos obliga a hacer 100 kilómetros de más en NUESTRO ÚLTIMO DÍA EN VIETNAM, que debería empezar a pensar en alquilarlos, que mi hijo mayor apenas suda y mi hijo pequeño suda por los dos, que, in extremis, he logrado colar otro templo, que yo poso y mis pequeños también… pero haciendo el cabra a poder ser, que hay aparcamotos, que no es serio este cementerio, que no queda un perro en Vietnam que no haya chupado la cara de mis hijos, que las asiáticas me gustan hasta a mí, que como colofón del viaje los chicos han pensado que cenemos en un Burger King descafeinado con un hilo musical de canciones melódicas de los ochenta y donde no tienen ni cerveza, y yo ahora apenas quiero abrirme las venas, ¿sabes? De momento. #Halong #Hanoi #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día20

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que Ha Long significa algo así como Aterrizaje del Dragón, según mi traducción de nuestro guía, y Descenso del Dragón, Descendientes del Dragón o Dragón que se Adentra en el Mar según la página web que leas, que en todas las leyendas de Vietnam hay un dragón implicado, que hay que ver cómo han explotado aquí al bicho, que amanecemos a bordo con un día maravilloso, pero con tanto calor casi como que se echan de menos las nubes de Mordor, que ya decía yo que esos muebles tenían que tener cojines chulos…, que hay barcos que no pegan, que dicen que toda la suciedad es a causa de la tormenta y yo no he visto mar más guarro, y que la tormenta no ha hecho sino sacar a flote todas nuestras miserias como seres humanos, que, aunque parezca lo contrario, no se puede ser sexy con media teta fuera, que vive Dios que lo he intentado, pero a mis hijos ya no les quito el “disfraz de plátanos”, como lo llama el pequeño, ni con espátula, que cuánto se supone que hay que dejar de propina a 7 personas, que se dice, se comenta, que una personaja se ha atado al timón de un barco y se ha puesto a gritar “no me quiero ir, no me quiero ir”, y han tenido que ir veinte tipos fornidos a soltarla, porque hay gente que no se sabe comportar y a mí no me miréis, que anda que les gusta comer porquerías, que me cago en el tipo que se ha olvidado un bolso en el área de servicio y nos obliga a hacer 100 kilómetros de más en NUESTRO ÚLTIMO DÍA EN VIETNAM, así se atragante con un rollito de primavera picante, que debería empezar a pensar en alquilarlos, que mi hijo mayor apenas suda y mi hijo pequeño suda por los dos, que, in extremis, he logrado colar otro templo, que yo poso y mis pequeños también… pero haciendo el cabra a poder ser, que hay aparcamotos, que no es serio este cementerio, que no queda un perro en Vietnam que no haya chupado la cara de mis hijos, que las asiáticas me gustan hasta a mí, que como colofón del viaje los chicos han pensado que cenemos en un Burger King descafeinado con un hilo musical de canciones melódicas de los ochenta y donde no tienen ni cerveza, y yo ahora apenas quiero abrirme las venas, ¿sabes? De momento.

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¿Qué pasa también hoy?

Pasa que está El Cachorro con el móvil de su padre haciendo fotos. Hace tropecientas mil. Me sugiere hacerme una en “la cama” de la cubierta del barco, “como si fueras millonaria”. Me pongo, saca la foto…

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… y me dice:

– Pareces Michael Jackson cuando murió.

Eeeeeh, o sea.

Pasa que el yogur de hoy no le gusta a Don Bimbas porque “es que tiene algo escondido…”

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Es un yogur con tropezones.

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Pasa que, de nuevo en Hanoi, estamos visitando un templo y, oh, perdición, tiene escalones.
Estos, que los ven, a saltarlos. Yo, decimosexto cabreo de la jornada.

– ¡Que no se salta! – les digo.
– ¡No lo sabía! – dice El Cachorro.
– ¿Que no lo sabías? ¡Os lo he dicho en 300 templos!
– Jo, es que hace mucho que no veíamos uno y se me ha olvidado! – es posible que su frágil (e interesada) memoria sea aún peor que la mía.

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Pasa que este es mi hijo: el que estaba rogándome que le dejara ayudarme con las maletas cuando me ha visto sobrepasada, mientras acariciaba el pelo de su padre, que se le ha quedado dormido encima.

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(Hay que decir que a mi hijo le entran las ganas tremendas de ayudar solo cuando él quiere, no cuando yo lo necesito. Pero le da por pelotear y lo borda. Bueno… en honor a la verdad, no es solo peloteo. A él le encanta servir de ayuda siempre. Y es incluso más cariñoso que servicial, así que, calculad).

A este niño las decepciones ajenas le duelen en el alma. Ayer quería hacerle una foto con un gorro vietnamita al pequeño y los promontorios de la Bahía de Halong de fondo, mientras íbamos en canoa de bambú, y no le daba la santa gana de ponerse. El Cachorro: “Mamá, jo, me da pena, no te pongas triste, ya me pongo yo para la foto”. Pero yo quería al pequeño, al que tuve que amenazar y chantajear y así de bien salió:

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Y tarde, porque el fondo preciso que yo quería ya no estaba. A Don Bimbas mi tristeza SE LA PELA. Pero El Cachorro, ¡ah, El Cachorro!, sufría por mí.

El Cachorro tiene muy en cuenta las circunstancias ajenas. Aquí no se puede entrar en un templo o pagoda enseñando las piernas por encima de la rodilla. Yo suelo utilizar un fular del Señor de las Bestias para solucionarlo. Pero a mi hijo le parece que voy hecha un fardel. En esta foto:

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“Mamá, ya me pongo dejarte para taparte la falda fea”. Superpendiente. Me apunto lo de invitarle a unas cervezas cuando sea mayor. A poder ser, aquí de nuevo.

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Porque está siendo un viajazo y anda que no estaría mal volver con ellos de mayores, ¿que no? (Y yo gagá, mecagüen tó).

BAHÍA DE HALONG

Cueva de Hang Sung Sot.
Pueblo de pescadores.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que otra forma de empezar el día es posible, por ejemplo, haciendo tal chi, que con este paisaje, en la cubierta de este barco, yo soy capaz de hacer tai chi, tai cho, kung fu, esgrima, curling y macramé, que pensé que me lo tirarían a la cara y no pueden estar más cómodos con los plátanos, que si nuestras habitaciones son la 101 y la 102… ¿dónde están las otras cien?, que definitivamente tenemos los pies de lo más desaprovechados, que somos once personas en el barco, que siete trabajan y que no somos nosotros cuatro, que el mar está lleno de porquería y es una tristeza absoluta, que es factible controlar y aplacar las ansias asesinas porque me han despertado de la siesta para hacer kayak y no he matado a nadie, que bañarse en una bañera con el mar casi a tu altura y separada por una ventana con lamas de madera, chica, es otra historia, que cocinar cordero el chilindrón no sabré, pero enrollo viandas en papel de arroz que es que hay que verme, que unos se dedican a pescar calamares y otra a pescar una cogorza, que he visto cosas que vosotros no creeríais, como a un mico de crío encendiéndose un cigarro, que, hablando de cigarros, echo de menos fumar cuando todos duermen en mi terraza del camarote con la suavidad de las olas batiendo en el barco, que pocas horas tiene el día cuando el día transcurre de esta guisa, que no me quiero ir. De momento. #HaLong #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día19

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que otra forma de empezar el día es posible, por ejemplo, haciendo tal chi, que con este paisaje, en la cubierta de este barco, yo soy capaz de hacer tai chi, tai cho, kung fu, esgrima, curling y macramé, que no solo no me los tiraron a la cara sino que no pueden estar más cómodos con los plátanos, que si solo hay dos habitaciones y son la 101 y la 102… ¿dónde están las otras cien?, que definitivamente tenemos los pies de lo más desaprovechados, que somos once personas en el barco, que siete trabajan y que no somos nosotros cuatro, que el mar está lleno de porquería y es una tristeza absoluta, que es factible controlar y aplacar las ansias asesinas porque me han despertado de la siesta para hacer kayak y no he matado a nadie, que bañarse en una bañera con el mar casi a tu altura y separada por una ventana con lamas de madera, chica, es otra historia, que cocinar cordero el chilindrón no sabré, pero enrollo viandas en papel de arroz que es que hay que verme, que unos se dedican a pescar calamares y otra a pescar una cogorza, que he visto cosas que vosotros no creeríais, como a un mico de crío encendiéndose un cigarro, que, hablando de cigarros, echo de menos fumar cuando todos duermen en mi terraza del camarote con la suavidad de las olas batiendo en el barco, que pocas horas tiene el día cuando el día transcurre de esta guisa, que no me quiero ir. De momento.

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¿Qué pasa también hoy?

Pasa que Don Bimbas se entretiene él solico. Y con tres lápices. Los mueve, los maneja, hace que hablen entre ellos, que compitan en carreras… Esta es la maravilla de la infancia que con los móviles poco a poco estamos perdiendo.

madre 5 (3)

Y mi rubio hace bastante esto de montarse películas con cualquier objeto.

Pasa que nos acercamos a una aldea de pescadores en la Bahía de Halong. Suena una música melódica alta, muy típica del país.

– Anda, música – digo.
– Es de chinos, ¿no? – dice Don Bimbas.

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Pasa que está Don Bimbas tiradazo en la superficie donde más le gusta dormir, el suelo.

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Su hermano intentando pescar calamares, sin ningún éxito. De pronto…:

– ¡Pablo, mira, un calamar!

Don Bimbas se levanta con el ojo pipa. Se asoma.

– Que nooooo, que es broma.
– ¡¡No me gustan las bromas!! – exclama, irritado.

Sin embargo, a él bien que le gusta hacerlas…

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Pasa que me da por pensar si no estoy sometiendo a mis pequeños a demasiados estímulos. Yo, que soy la que no compra el bono-parque para que no vayan cada dos por tres e ir a un parque de atracciones sea algo especial o un premio, voy y les llevo de viaje donde no pueden hacer cosas más especiales y únicas.

madre 5 (7)

Tren nocturno, montar en moto, montar en moto sin casco, montar en ciclo taxi, cama con mosquitera, kayak, varios tipos de canoa (y ya hasta se me aburren), baños de noche en piscinas especiales…

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… baños diurnos en playas desiertas de escenarios de película, cuevas, pesca del calamar, snorkel en un fondo de mar maravilloso con corales, estrellas de mar azules y peces tropicales, avión con dibujos y videojuegos sin fin, barco exclusivo…

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Y ahora… ¿con qué narices los sorprendo?

BAHÍA DE HALONG

madre 4 (1)

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que ya se van necesitando vacaciones de las vacaciones, que hay niños con afán de protagonismo, que el pequeño definitivamente ha encontrado su pose para las fotos, aunque no sé en qué se ha inspirado, que, flípalo, ¡¡EL BARCO ENTERO ES EXCLUSIVAMENTE PARA NOSOTROS Y NO PUEDE SER MÁS BONITO!!, que tiene de todo, su capitán, su tripulación, su ancla, sus tres pisos, su maderica por todos los lados, su cocina (excelente), su lancha, su canesú…, que cómo puede ser que planificara yo el viaje entero y no supiera esto, que hemos retrocedido un siglo, afortunadamente, que el mar está lleno de porquería y así, chiqui, no podemos seguir, que podía hacer sol, pero que podía haber hecho mucho peor, que ponen comida como para un regimiento e impresionada me tienen (a pesar de mi navarrismo y de mi legendario saque), que consideran de mala educación que no sobre comida y son muy educados, que estos tres no comen nada de nada y, entre que parezco una niña de la posguerra y no me gusta dejar comida en la mesa (algo imposible aquí) y tampoco me gusta quedar mal, estoy comiendo por cuatro y adquiriendo unas proporciones más que interesantes y corpulentas, que la Bahía de Halong es un capricho, una exquisitez, una filigrana de La Tierra, que se puede experimentar la felicidad, que el plan me encanta, me encanta, me encanta y me encanta. Y me encanta. De momento. #BahíaHalong #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día18

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que ya se van necesitando vacaciones de las vacaciones, que hay niños con afán de protagonismo, que el pequeño definitivamente ha encontrado su pose para las fotos, aunque no sé en qué se ha inspirado, que, flípalo, ¡¡EL BARCO ENTERO ES EXCLUSIVAMENTE PARA NOSOTROS Y NO PUEDE SER MÁS BONITO!!, que tiene de todo, su capitán, su tripulación (hay más tripulación que pasajeros), su ancla, sus tres pisos, su maderica por todos los lados, su cocina (excelente), su canesú…, que cómo puede ser que planificara yo el viaje entero y no supiera esto, que hemos retrocedido un siglo, afortunadamente, que el mar está lleno de porquería y así, chiqui, no podemos seguir, que podía hacer sol, pero que podía haber sido mucho peor, que ponen comida como para un regimiento y me siguen teniendo impresionada (a pesar de mi navarrismo y de mi legendario saque), que consideran de mala educación que no sobre comida y son muy educados, que estos tres no comen nada de nada y, entre que no me gusta dejar nada en la mesa (algo imposible aquí) y tampoco me gusta quedar mal, estoy comiendo por todos y adquiriendo unas proporciones más que interesantes y corpulentas, que la Bahía de Halong es un capricho, una exquisitez, una filigrana de La Tierra, que se puede experimentar la felicidad, que el plan me encanta, me encanta, me encanta y me encanta. Y me encanta. De momento.

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¿Qué pasa también hoy?

Pasa que tengo otra prueba de que, a pesar de que lo mucho que nos parecemos mi hijo y yo en cuanto a empatía y buen corazón (yo era como él, a lo largo de los años me construí mi coraza y evolucioné), no nos parecemos EN NADA en cuanto a alimentación se refiere.

Miradlo empezando a servirse en el bufé del desayuno…

madre 4 (3)

¿¿Quién desayuna pepino?? Ahora, menos mal que no ha salido a mí… (Soy la de los pastelitos de al lado).

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(En lo de hacerse fotos, sí que también es como yo).

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Pasa que, además, vivo un regreso al futuro con él cuando lo miro y me parece que tiene ya 14 años…

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Sale como mayorcísimo en esta foto. Y quiero detener el tiempo.

madre 4 (7)

Aquí mismo me viene bien que el tiempo pare. De viaje maravilloso, con mis niños pequeños fantásticos.

madre 4 (8)

Con todas las comodidades, sin preocupaciones, deleitándonos la vista, sin pegar palo al agua… ¡STOP!

NINH BINH

Templo Hoa Lu.
Tam Coc.
Pagoda Bich Dong (llueve tanto que no la vemos, la olemos desde el coche).

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que no se puede dormir si tienes la sensación de que la carraca de tren en la que viajas va a la velocidad del AVE y seguramente descarrilará, y por el ajo, tampoco el ajo deja dormir, que tiene que ser delito tener a mis hijos dando brincos por el monte y los arrozales, subirlos a un tren nocturno, despertarlos en Hanoi a las cuatro de la mañana, ir al hotel, intentar volver a dormirlos a las cinco y pico para volver a levantaros a las seis y media para prepararlos para una excursión matadora, que no se lo digáis a nadie, que si las cosas puedes ir a peor, van a peor, porque el padre ha enfermado durante tres días, el del dedo hecho fosfatina tiene la uña a punto de caérsele, y ha pisado un clavo, acabando en el hospital, nos ha llegado una mala noticia desde España que nos ha dejado tocados y hoy, hay un ciclón que está descargando agua a manguerazos y a ver qué narices hacemos, por no hablar de que probablemente se suspenda el culmen del viaje, el premio por tanto esfuerzo, nuestro crucero de tres días por la Bahía de Halong, jopé, que se rema con los pies, que existen vendedores ambulantes acuáticos, que te estafan como los terrestres, que se ve que por aquí anda King Kong, que la remera se creía muy lista y le ha salido el tiro por la culata, que no es un monumento réplica hortera híbrida de San Pedro de Vaticano con Versalles y el castillo de la Bella Durmiente rebozado de dorado, que es una casa, ¡una casa, tú!, de un megamillonario con ganas de ostentar, pásmate, que las tormentas tropicales sacan a relucir los tirabuzones, que así como hay asiáticos que adoptan nombres occidentales para que nos sea más fácil pronunciarlos, nuestra guía nos ha dado nombres vietnamitas, y Simón es Sang (nobleza), Pablo es Phong (viento), que se pronuncia “faun”, y hay que ver cómo los ha calado sin conocerlos, que Tato es Trung (lealtad), pronunciado como “chung” y yo soy Anh (brillo), que se dice “ai”, que la lluvia que cala la ropa interior, aun llevando chubasquero, te convierte irremediablemente en un pintorras de tomo y lomo. De momento.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que no se puede dormir si tienes la sensación de que la carraca de tren en la que viajas va a la velocidad del AVE y seguramente descarrilará, y por el ajo, tampoco el ajo deja dormir, que tiene que ser delito tener a mis hijos dando brincos por el monte y los arrozales, subirlos a un tren nocturno, despertarlos en Hanoi a las cuatro de la mañana, ir al hotel, intentar volver a dormirlos a las cinco y pico para volver a levantaros a las seis y media para prepararlos para una excursión matadora, que no se lo digáis a nadie, que si las cosas puedes ir a peor, van a peor, porque el padre ha enfermado durante tres días, el del dedo hecho fosfatina tiene la uña a punto de caérsele, y ha pisado un clavo, acabando en el hospital, nos ha llegado una mala noticia desde España que nos ha dejado tocados y hoy, hay un ciclón que está descargando agua a manguerazos y a ver qué narices hacemos, por no hablar de que probablemente se suspenda el cúlmen del viaje, el premio por tanto esfuerzo, nuestro crucero de tres días por la Bahía de Halong, jopé, que existen vendedores ambulantes acuáticos, que te estafan como los terrestres, que se ve que por aquí anda King Kong, que la remera se creía muy lista y le ha salido el tiro por la culata, que no es un monumento réplica hortera híbrida de San Pedro de Vaticano con Versalles y el castillo de la Bella Durmiente rebozado de dorado, que es una casa, ¡una casa, tú!, de un megamillonario con ganas de ostentar, pásmate, que las tormentas tropicales sacan a relucir los tirabuzones, que así como hay asiáticos que adoptan nombres occidentales para que nos sea más fácil pronunciarlos, nuestra guía nos ha dado nombres vietnamitas, y Simón es Sang (nobleza), Pablo es Phong (viento), que se pronuncia “faun”, y hay que ver cómo los ha calado sin conocerlos, que Tato es Trung (lealtad), pronunciado como “chung” y yo soy Anh (brillo), que se dice “ai”, que la lluvia que cala la ropa interior, aún llevando chubasquero, te convierte irremediablemente en un pintorras de tomo y lomo. De momento. #TamCoc # #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día17

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madre 3 (2)

Pasa, como digo, esto:

madre 3 (3)

Qué manera de llover. Las gotas tienen el tamaño de calabazas. Se me rizan hasta las cejas.

madre 3 (4)

Y por eso acabamos plataneros.

madre 3 (5)

No venden ropa muy normal donde estamos, así que tengo que comprar lo típico, temblando, pensando en que mis hijos se negarán en redondo a ponérselo. BUENO, pues encantados de la vida. Yo también me tengo que comprar unos pantalones, y los que veis en las fotos (en el segundo enlace de Instagram) son los mejores que encontré. Imaginad los demás.

Pasa que me estoy inflando. Resulta que aquí te sacan comida como para veinte. Y hay que hacer aprecio. Pero resulta que yo tengo al que solo come menú infantil, que es el padre, a El Cachorro, que se alimenta de arroz, y al pequeño, que no se alimenta de nada.

madre 3 (6)

Los vietnamitas se entristecen si lo de la mesa no vuela. Pero, de verdad, se pasan. Aquí veis tan solo una parte. Te ponen diferentes platos de carne, diferentes de pescado, verduras, sopa, pan, rollitos, arroz para acompañar… Pantagruélico todo.

Y yo intento hacer aprecio por los cuatro, y por veinte personas a la vez. Voy a reventar. Me gusta mucho comer y disfruto esta gastronomía, por lo que comer, como, pero estas cantidades son demasiado, y ando justificando que se tengan que llevar los platos casi llenos de vuelta, mientras me sale una empanada por la nariz. Me voy a poner enfermísima.

SAPA

Cat Cat.
Linh Ho.
Lao Chai.
Sapa.

madre 2 (1)

¡Buenos días!

madre 2 (2)

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que se puede dormir con el ruido de fondo de una catarata, que si en medio de la noche tienes que levantar una mosquitera y salir a la intemperie para ir al baño, casi como que te aguantas, que, mira, que no, que me meo, que también se puede hacer pis cuando te miran dos arañas, tres polillas, un par de patudos y algunos mosquitos, que, de los creadores del baño unisex llega…. el lavabo-ducha, que no es un cuadro (de más que cuestionable gusto), ¡es un azulejo!, que de Vietnam son famosos su arroz, su café y sus auténticas y legendarias toallas que no secan, que te empachas del abrumador, tupido e insultante verde, que la guía cuenta que hay adolescentes de 14 años que lloriquean por la caminata y que flipa con mis hijos, que una familia con niños pequeños se puede cascar 7,5 kilómetros de caminos embarrados, cuestas, campo, algo de monte y senderos complicados, y sobrevivir, que se puede batir el récord de compra de pulseras en treinta segundos, que pides una baguette con ajo y queso y tienen el rostro de servirte pan Bimbo con mantequilla y setecientos ajos troceados encima, que no voy a poder besar a nadie hasta noviembre, que no me explico de dónde saco las fuerzas. De momento. #Sapa #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día16

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que se puede dormir con el ruido de fondo de una catarata, que si en medio de la noche tienes que levantar una mosquitera y salir a la intemperie para ir al baño, casi como que te aguantas, que, mira, que no, que me meo, que también se puede hacer pis cuando te miran dos arañas, tres polillas, un par de patudos y algunos mosquitos, que, de los creadores del baño unisex llega…. el lavabo-ducha, que no es un cuadro (de más que cuestionable gusto), ¡es un azulejo!, que de Vietnam son famosos su arroz, su café y sus auténticas y legendarias toallas que no secan, que te empachas del abrumador, tupido e insultante verde, que la guía cuenta que hay adolescentes de 14 años que lloriquean por la caminata y que flipa con mis hijos, que una familia con niños pequeños se puede cascar 7,5 kilómetros de caminos embarrados, cuestas, campo, algo de monte y senderos complicados, y sobrevivir, que se puede batir el récord de compra de pulseras en treinta segundos, que pides una baguette con ajo y queso y tienen el rostro de servirte pan Bimbo con mantequilla y setecientos ajos troceados encima, que no voy a poder besar a nadie hasta noviembre, que no me explico de dónde saco las fuerzas. De momento.

¿Qué pasa también hoy?

madre 2 (3)

Pasa que mis hijos se pegan una machada. Y el padre, también. Hacemos un trecking interminable, del que el Señor de las Bestias, el pobre, con fiebre, se tiene que bajar en los últimos veinte minutos de caminata que quedan, montándose en una moto para llegar al restaurante donde nos espera la comida, siendo acompañado por Don Bimbas y casi por El Cachorro.

madre 2 (4)

(¿Veis las chanclas?)

Porque El Cachorro, que también me iba a abandonar, después de andar quejándose últimamente, viendo mi determinación a acabar la marcha (“yo, ya que hemos llegado hasta aquí, prefiero terminar caminando”), decide acompañarme.

madre 2 (5)

Esto es lo que dice el móvil que hemos hecho hoy.

madre 2 (6)

Que yo creo que hemos hecho incluso más kilómetros, fijaos lo que os digo. Y que no es lo mismo hacerlos en ciudad que en el campo, con cuestas, vegetación, barrizales…

madre 2 (7)

Y El Cachorro está superorgulloso de haber aguantado hasta el final. Somos unos campeones. Los cuatro somos unos campeones. El padre, por meterse una paliza teniendo esa gripe/gastroenteritis/fiebre, madre mía, qué mal temple y se casca una Javierada, el peque, porque es muy, muy peque, para caminar tantísimo y durante tantísimo tiempo, El Cachorro, porque ha aguantado hasta el último coletazo conmigo, y encima con un agujero en el pie, y yo… bueno, yo soy la que menos mérito tengo. Aunque tirar de todos ellos también tiene su aquel…

madre 2 (8)

SAPA

Silverstone Waterfall.
Tram Ton.
Cat Cat.

madre 1 (1)

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que es de tener los huevos MUY GORDOS meter a unos niños un viaje nocturno en tren, despertarlos a las cinco de la mañana, y ponerlos a funcionar como si tal cosa, que, lo bueno de mear azul, es que si salpicas parecen gotas de Don Limpio y nadie te mira mal, que hay piscinas y PISCINAS, que te venden las pastillas por blísters, que a nadie le parece suficiente que tenga dos hijos y creen que el número ideal son tres, que me echan como ocho o nueve años menos de los que tengo y son gente majísima (y con problemas de vista) que vienen estupendamente para la autoestima, que menos mal que viajo con tres tipos, porque si uno cae enfermo y se queda en el hotel agonizando, me llevo a dos de excursión, y si otro se queda fritanga en la furgoneta, aún tengo a uno para que no me parezca que estoy sola en el mundo, que si te metes en cierta vegetación, ya no sales, que se ha superado el número de enfados por minuto, que parece que hay uno que no ha venido o que tiene la espalda más fotografiada del mundo, que, ay, se me acaba de desgraciar el que me quedaba, que ya venía con una fractura en un dedo por habérselo pillado con una puerta y tiene la punta que parece un trozo de bacon, y que, ahora hale, para el hospital, que hay camillas de la guerra del Vietnam, pero la de contra los franceses, por lo menos, que no vale la pena mosquearse ni cuando un médico es incapaz de encontrar una herida en un pie, ya la encontrará, que si eres negra y tu marido flor, tus hijos serán flor, lo que sea el marido, vamos, que si eres el único que no estás ni enfermo ni herido, lo suyo es meterse un piñazo con una bici de prestado con ruedines, que los ruedines hace un año que en casa no se estilan, para no desentonar, que no levantan un palmo del suelo pero calzan un machete que se te aparecen en una curva y hacen palidecer a la mujer de la ídem, que los niños hablan todos el mismo idioma, que hemos ido a ver una catarata cuando la catarata se nos ha formado delante de las narices, que no, que no, que no has visto llover en tu vida, que cómo no va a ser verde… (SIGUE) #Sapa #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día15

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que es de tener los huevos MUY GORDOS meter a unos niños un viaje nocturno en tren, despertarlos a las cinco de la mañana, y ponerlos a funcionar como si tal cosa, que, lo bueno de mear azul, es que si salpicas parecen gotas de Don Limpio y nadie te mira mal, que hay piscinas y PISCINAS, que te venden las pastillas por blísteres, que a nadie le parece suficiente con que tenga dos hijos y creen que el número ideal son tres, que me echan como ocho o nueve años menos de los que tengo y son gente majísima (y con problemas de vista) que vienen estupendamente para la autoestima, que menos mal que viajo con tres tipos, porque si uno cae enfermo y se queda en el hotel agonizando, me llevo a dos de excursión, y si otro se queda fritanga en la furgoneta, aún tengo a uno para que no me parezca que estoy sola en el mundo, que si te metes en cierta vegetación, ya no sales, que se ha superado el número de enfados por minuto, que parece que hay uno que no ha venido o que tiene la espalda más fotografiada del mundo, que, ay, se me acaba de desgraciar el que me quedaba, que ya venía con una fractura en un dedo por habérselo pillado con una puerta y tiene la punta que parece un trozo de bacon masticado, y que, ahora hale, para el hospital, que hay camillas de la guerra del Vietnam, pero la de contra los franceses, por lo menos, que no vale la pena mosquearse ni cuando un médico es incapaz de encontrar una herida en un pie, ya la encontrará, que si eres negra y tu marido flor, tus hijos serán flor, lo que sea el marido, vamos, que si eres el único que no estás ni enfermo ni herido, lo suyo es meterse un piñazo con una bici de prestado con ruedines, que los ruedines hace un año que en casa no se estilan, para no desentonar, que no levantan un palmo del suelo pero calzan un machete que se te aparecen en una curva y hacen palidecer a la mujer de la ídem, que los niños hablan todos el mismo idioma, que hemos ido a ver una catarata cuando la catarata se nos ha formado delante de las narices, que no, que no, que no has visto llover en tu vida, que cómo no va a ser verde, que no es serio este pavimento, que nunca hubiera pensado que iba a vivir en una casa hmong, que vaya nidito de amor, que es la primera vez que veo un rollo de papel higiénico sin rollo, que he visto una polilla de tal calibre, que me apuesto a que se ventila ella sola un armario entero en una tarde, que las prendas tradicionales teñidas con índigo natural, te dejan como Samuel L. Jackson, que el orujazo casero de toda la vida es “happy water”, ¡que me están dando el viaje! De momento.

¿Qué pasa también hoy?

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Pasa que te puede parecer que el agua de la maravillosa piscina del hotel que tenemos (en el que lamentablemente no dormiremos, y ahora nos estamos replanteando lo de que igual no es tan buena idea dormir en una auténtica casa local hmong en vez de aquí) está muy fría…

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… pero es que tú estás en el lado equivocado de la piscina…

Y que, puestos a equivocarnos, a la hora de ver la habitación comprobamos que, sí, que nos hemos equivocado. Que igual no era tan necesario lo de dormir en una casa básica, existiendo estas bañeras. Porque me da que lo mismo dormiría mejor DENTRO de la bañera que en una cama de una casa particular…

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Pero hemos venido a jugar, qué narices.

Pasa que para qué queremos más. Que por si El Cachorro no se venía ya con el dedo a la funerala, pues hale, CLAVO EN EL PIE.

Iba, cómo no, haciendo el cabra por todo.

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No caminando normal por la calle, sino subido a muretes, saltando por las aceras… hasta que ha pillado unas tablas de madera de obra y se ha puesto a andar, saltar y correr por encima. Bien, pues en el momento en el que le he dicho que dejara de hacerlo, que esas tablas andaban sueltas y se iba a hacer daño, que además su hermano le seguía… ha dado un último salto y, zas. Se le queda clavada la zapatilla.

– Aaaaaay, hijo, ¿ves? ¿¡Ves!? – y se la desclavo. Por suerte son zapatillas de trecking con una suela más gorda que un chuletón, y de goma dura.

Pero, hummm, algo ocurre. Hay algo que no está en orden. El Cachorro me mira, agachado, con cara de pena.

– ¿Qué pasa?
– (CARA DE PENA)
– ¿Qué ocurre, Simón?
– Es que… – MÁS CARA DE PENA.
– ¿¿Se te ha clavado en el pie??
– (ASIENTE)

Mecagüen todo. ¡Mecagüen todo! En efecto, veo sangre salir de la suela del zapato. Gotones así de gordos. No, no me puede estar pasando esto. No puede ser. No se puede haber clavado este clavo roñoso en la planta del pie, en Vietnam, por favor, en la parte más rural y apartada de la civilización de todo el maldito viaje. NO-PUEDE-SER.

Pero es.

Y yo sola con los dos mochuelos (porque el Señor de las Bestias se ha quedado enfermo perdido en una de las supercamas del superhotel de la piscina superestupenda), y la guía, que con su inglés ramplón nos entendemos mejor por señas.

Jamás he utilizado un seguro médico en el extranjero. Siempre hay una primera vez…

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Resumiendo, le digo a la muchacha que pare al primer coche que vea. Es un taxi. Parece que hay un hospital a veinte minutos. Vamos. El hospital… hay que verlo, claro. A ver, ni tan mal. Un edificio de dos alturas y con varios módulos.

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Voy con El Cachorro en brazos, que pesa como un muerto, y vamos los cuatro como pollos sin cabeza, sin saber a qué parte ir. Por fin damos con el sitio. Veo desde el pasillo lo que hay dentro de las consultas o habitaciones. Hay materiales que quedaron descatalogados en 1961. Valoro robar una camilla o algo, para utilizarlo como elemento decorativo vintage.

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Mientras, Don Bimbas a lo suyo. Me advierte: “Mira, mamá, a ese niño le gusta la finca porque lleva traje de la finca”. Jaajjaa. Porque todo lo que tenga estampado de camuflaje, para mi hijo no tiene relación con lo militar, sino que es de la finca (el trabajo de su papá), que es lo que conoce.

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(Fijaos, aparte de en el atuendo del zagal, en las sandalias o chancletas de plástico en primer plano… Pues bien, casi todo el mundo en esta zona de Vietnam llevaba las mismas. Muy curioso).

Atienden a El Cachorro. No le dan al tema una importancia sideral y me preguntan si tiene puesta la vacuna del tétanos. Les digo que sí. A ver, suelo ser un despiste, pero mis hijos, que yo sepa y si por mí es, van con las vacunas al día, y sé que hay una indispensable, que entra en calendario obligatorio, que es la del tétanos.

Y nos vamos.

Y el padre, agonizando en el hotel, no se ha enterado de nada. Cuando llegamos y le cuento nuestra odisea, le digo: “Ya no sabía qué inventar para tardar más para recogerte y he feriado el tema de que El Cachorro se clavara un clavo en el pie y fuéramos al hospital”. Está él tan malo, que con nuestra guía estaba yendo yo a pedo burra para alargar la estancia en una cama fantástica del Señor de las Bestias. Nuestra agenda viajera es apretadísima y él necesita descanso… Miedo me daba ponerlo en vertical.

Pero, lo que es a mí, hoy, entre unos y otros, ¡me están dando el viaje!

Parece que el padre del herido logra encontrar fuerzas para ponerse en marcha. Tenemos que ir a la casa de los locales con los que nos vamos a alojar.

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Cuando llegamos, el Señor de las Bestias se pone un poco lívido. No hay ni sofá, con lo que las comodidades, las justas. Y él con fiebre, vómitos… ideal, vamos.

Es todo muy peculiar. Un chamizo de madera, muy amplio (que construyen entre todos los del pueblo, según nos cuentan), de dos alturas, aunque lo de arriba parece no utilizarse para nada, con lo imprescindible: mesa, sillas y camas. Y tele.

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El baño se encuentra fuera y está dividido en dos habitáculos. Por un lado, el váter. Por otro, el lavabo. En el grifo del lavabo descubres que hay adherido otro, el de ducha, porque hay un sumidero en el suelo y es ahí mismo donde te puedes duchar.

Por cierto, en la puerta de la casa, de nuevo las chanclas vietnamitas.

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La familia la componen padre, madre y niño pequeño, como de la edad de Don Bimbas (y muy consentido). Tiene una bici, que coge Don Bimbas y… EL COLOFÓN.

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DON BIMBAS SE CAE POR UN TERRAPLÉN CON LA BICI.

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¡¡Me están dando el viaje!!

Pasa que el padre de familia viene un poco piripi de una fiesta y se empeña en que bebamos un alcohol infecto del que puedo dar dos sorbos por puro compromiso, sabiendo que me he quemado el esófago y lastimado mis pituitarias para siempre. Y que no sé si lo que veo después en la cama es producto de una extraña alucinación o no…

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P.D.a. No tengo más que un par de fotos del momento clavo en el pie por pura vergüenza, porque me parecía que la guía y el resto de vietnamitas me iban a tachar de excesivamente frívola por estar haciendo fotos mientras mi hijo lloraba por tener un pie del que salía sangre a borbotones.

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P.D.b. A que no sabéis quién no pudo pegar ojo en esa casa, que era muy básica pero tenía wifi, porque le entró el canguele de no haber revacunado a su hijo en el hospital aquel… De verdad, qué mal rato. Por el cambio de hora, a las cuatro de la madrugada andaba preguntando a mis vecinas y amigas si me aseguraban que nuestros hijos estaban protegidos del tétanos por las vacunas y, a pesar de que me confirmaron que estaban vacunados, todas me empezaron a decir que nunca está de más un “refuerzo”. Y yo me acojoné tanto que casi vomito. Menos mal que también pregunté a mi santo padre*, el hombre que le quita importancia a todo, y me dijo que no me preocupara lo más mínimo. Gracias a él, me quité ese gran peso de encima. Menos mal que está ahí para templar los ánimos… ¡menos mal!

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* Mi padre es experto en espantar preocupaciones y en quitarle importancia a las cosas. Gracias a eso, en mi vida he tenido menos miedo a hacer según qué, soy más atrevida que la media. Gracias a eso me he tirado por determinados fuera de pista complicados mientras esquiaba, me he animado a probar nuevos retos, no he temido que me fuera a pasar/pillar algo. Gracias, papá.

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P.D.c. Por cierto, en la agencia no supieron del accidente con el clavo, ergo no utilizamos el seguro médico de viaje, ergo en el hospital nos atendieron porque sí, sin pedirnos nada, ergo tengo otro motivo más para sostener, por si no lo hacía ya, que Vietnam mola.

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HANOI – SAPA

Museo de la Prisión de Hoa Lo
Lago Ho Tay o lago Oeste
Pagoda de Tran Quoc

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que si metes palizas, tienes bajas, que qué templo ni qué templo, que ya sabía yo que la visita más interesante iba a ser la de la prisión y las torturas, que se puede acariciar peces, que casi nos acompaña un bebé de gecko, que el pequeño se está durmiendo todos los medios de transporte de Vietnam, que mujer precavida, va a todas partes, que me sé de uno que ya se puede ir despidiendo de su fular, que ya decimos feliz cumpleaños en vietnamita, que por qué no me gustarán las imitaciones, que no sé si he visitado más pagodas o más farmacias, que empieza a parecerme cómodo caminar entre motos que te peinan el vello del brazo, que hay doner kebap con sabor agridulce, que ir no puede ser más emocionante, que casi nos metemos en el salón de estar de una familia con un tren. De momento. #Hanoi #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día14

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que si metes palizas, tienes bajas, que qué templo ni qué templo, que ya sabía yo que la visita más interesante iba a ser la de la prisión y las torturas, que se puede acariciar peces, que casi nos acompaña un bebé de gecko, que el pequeño se está durmiendo todos los medios de transporte de Vietnam, que mujer precavida, va a todas partes, que me sé de uno que ya se puede ir despidiendo de su fular, que ya decimos feliz cumpleaños en vietnamita, que por qué no me gustarán las imitaciones, que no sé si he visitado más pagodas o más farmacias, que empieza a parecerme cómodo caminar entre motos que te peinan el vello del brazo, que hay doner kebap con sabor agridulce, que ir no puede ser más emocionante, que casi nos metemos en el salón de estar de una familia con un tren. De momento.

¿Qué pasa también hoy?

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Pasa que el Ratoncito Pérez strikes again. El Cachorro deja su diente en la mesilla.

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Y, yes, el roedor mágico vuelve a dar el golpe. Esta vez en Vietnam. Un éxito total.

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Pasa que Don Bimbas tiene obsesión por por tirar de la cadena. Que si “esta da güeltas”, que si esta ha hecho “fluuuush”.

madre 31 (5)

Y es que, encima, en este viaje no puede ver más tipos de váteres. De hotel, de playa, de avión, públicos, de restaurante, de tren…

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Si por casualidad no estáis viendo mis fotos de Instagram, cuyos enlaces cuelgo, entrad y ved el tren en el que viajamos, de noche, a Sapa. Merece la pena.

madre 31 (7)

HANOI

Mausoleo Ho Chi Minh
Casa sobre pilotes de Ho Chi Minh
Pagoda de la Columna
Templo de la Literatura
Lago de Hoan Kiem con la Torre de la Tortuga
Teatro de la Ópera
Hotel Sofitel Legend Metropole

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que no sé ellos, pero yo estoy RRRRREVENTADA, que todo lo que no se cae en Madrid, se cae de la cama una media de dos veces por noche mi pequeño, que si dices chao dices hola, que muy asceta Ho Chi Minh, pero para mí quisiera su humilde morada, que voy algo descocada, que qué mona va esta chica siempre, que no hay nada que me fastidie más que que me racionen el papel higiénico, que, de higiénico, después de que pase por las manazas de la portera de los baños, ya debe tener poco, que lo bueno de que haga este calor es que tu hijo se puede manchar la camiseta de Coca Cola de par de mañana, como hace todos los puñeteros días, que se mancha nada más empezar la jornada y me pone negra, y tú puedes irte a un baño, lavarla con jabón y plantársela chirriada de nuevo, y andando, que sentarse como para poner un huevo será muy sano, pero no es el colmo de la comodidad, que a mi rubio le hacen fotos robadas sin parar, que lo de pedir permiso para sacar una foto a un menor aquí no se estila, y que a mi no me importa, que, vaya hombre, ahora resulta que es buena época para embalsamar, que menos mal que hay estanques con renacuajos en los templos, que son muchísimo más importantes que los templos, que la guía viene con el sobreaviso de lo movidos que son mis hijos, y que aún lo está flipando, que llueve que se te ponen las yemas de los dedos igual que cuando pasas mucho tempo a remojo, que me gusta que nos podamos meter cuatro o cinco en la parte de atrás de un coche, como cuando éramos pequeños y no tan estirados, que creo que he dado con el que se dedicó a escarbar los túneles del vietcong… con sus propias uñas, y hoy es conductor de ciclo taxi o como se llame, que el ciclo taxi o como se llame es un buen lugar para echarse la siesta, que para qué quieres un chubasquero si no te puedes poner debajo de un buen chorro de agua, que se puede ser hortera vivo… o muerto, que nunca puedo dejar nada en la mesa y aquí me lo están poniendo muy difícil, que el tren solo pasa una vez, pero pasa por el medio de la calle. De momento. #Hanoi #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día13

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que no sé ellos, pero yo estoy RRRRREVENTADA, que todo lo que no se cae en Madrid, se cae de la cama una media de dos veces por noche mi pequeño, que si dices chao dices hola, que muy asceta Ho Chi Minh, pero para mí quisiera su humilde morada, que voy algo descocada, que qué mona va esta chica siempre, que no hay nada que me fastidie más que que me racionen el papel higiénico, que, de higiénico, después de que pase por las manazas de la portera de los baños, ya debe tener poco, que lo bueno de que haga este calor es que tu hijo se puede manchar la camiseta de Coca Cola de par de mañana, como hace todos los puñeteros días, que se mancha nada más empezar la jornada y me pone negra, y tú puedes irte a un baño, lavarla con jabón y plantársela chirriada de nuevo, y andando, que sentarse como para poner un huevo será muy sano, pero no es el colmo de la comodidad, que a mi rubio le hacen fotos robadas sin parar, que lo de pedir permiso para sacar una foto a un menor aquí no se estila, y que a mi no me importa, que, vaya hombre, ahora resulta que es buena época para embalsamar, que menos mal que hay estanques con renacuajos en los templos, que son muchísimo más importantes que los templos, que la guía viene con el sobre aviso de lo movidos que son mis hijos, y que aún lo está flipando, que llueve que se te ponen las yemas de los dedos igual que cuando pasas mucho tempo a remojo, que me gusta que nos podamos meter cuatro o cinco en la parte de atrás de un coche, como cuando éramos pequeños y no tan estirados, que creo que he dado con el que se dedicó a escarbar los túneles del vietcong… con sus propias uñas, y hoy es conductor de ciclo taxi o como se llame, que el ciclo taxi o como se llame es un buen lugar para echarse la siesta, que para qué quieres un chubasquero si no te puedes poner debajo de un buen chorro de agua, que se puede ser hortera vivo… o muerto, que nunca puedo dejar nada en la mesa y aquí me lo están poniendo muy difícil, que el tren solo pasa una vez, pero pasa por el medio de la calle. De momento.

¿Qué pasa también hoy?

Pasa que, como comentaba en las “cosas que se aprenden en Vietnam”, Don Bimbas se precipita de la cama al suelo cada dos por tres mientras duerme. Por eso tenemos que improvisar barreras y protecciones.

madre 30 (2)

Hoy, ha reptado hasta caerse por el único sitio que no había protegido. Lo hace adrede. Es pumba de noche.

Pasa que con este ánimo empezamos el día.

madre 30 (3)

El Cachorro, por su parte, me dice que él se queda en el hotel, que nos vayamos sin él.

madre 30 (4)

Luego, se produce el milagro. Luego son un derroche de energía. En la agencia ya han avisado a la guía que nos toca hoy sobre lo movidos que son estos niños. Ay, madre, ¡qué dirán de nosotros!

madre 30 (5)

El Señor de las Bestias tiene la teoría de que es por la Coca Cola que beben. Yo jamás les he dejado y aquí en Vietnam se están luciendo.

Pasa que lo bueno de que haga este calor es que tu hijo se puede manchar la camiseta de Coca Cola de par de mañana, como hace todos los puñeteros días, que se mancha nada más empezar la jornada y me pone negra, y tú puedes irte a un baño y realizar una colada improvisada: lavarla con jabón y plantársela chirriada de nuevo. Ya se secará. Y si no, mejor para él.

madre 30 (6)

Pasa que El Cachorro está flipando con los coches que hay por aquí. Que no tenga nunca mucho dinero, porque le gustan los diseños y yo no sé si podré soportar tanta horterada.

madre 30 (7)

DA NANG – HANOI

28 Hàng Buôm
Puerta Quan Chuong
Mercado de Dong Xuan

COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM.

Que, por si fuera poco el ritmo impuesto y no tenga ya a mi hijos machacados, no tanto como a su padre, me estoy acojonando por lo que está por venir, que, sí, son muy amables pero, cuando ven que no van a sacar nada de ti, te ignoran e incluso desprecian, que voy a llamar a mi nuevo calzado de viejuna, sandalias vintage, que, como cuando te mudas de una casa pequeña a una más grande y no te caben las cosas, cuantos más bolsos tenemos, menos podemos meter, que comen carne de humo de ciclomotor y calor húmedo de ciudad y no se mueren, que tener el pelo negro y liso te da carta blanca para cometerte atentados capilares, que aprovechan el espacio, que hemos venido a jugar y que nos gusta el riesgo, que tengo riada en el canalillo, que no se puede caminar por las aceras, que soy el Rey León, que se tunean sandalias pasadas de moda con la marca de lujo que quieras, que vender salchichas en la calle no está reñido con que te hagan a la vez pedicura y manicura, que tenemos que exportar lo de que te laven el pelo en la peluquería estando totalmente en horizontal, que todo es x 4, incluidos los homenajes, y que vivan los masajes de pies, que sí que pesa, que me acabo de dar cuenta de que llevo 12 días sin tomarme unas pastillas que debía administrarme a diario, que cuanto más cansados, más movidos, o qué narices es esto. De momento.

madre 29 (1)

¿Qué pasa también hoy?

Pasa que dice Don Bimbas.

– He visto un gordo.
– Ese es Buda – le aclara El Cachorro.

madre 29 (2)

Pasa que, curiosamente, en el medio de transporte que menos frecuentan, mis hijos son de lo más aplicados…

madre 29 (3)

Leen detenidamente las normas. Bueno, leer no, miran los dibujos, que también cuenta. Claro que aquí no hay tele en los asientos…

Pasa que una vendedora de plátanos le regala unos plátanos a Don Bimbas y, ya de paso, quiere que haga la turistada. Y yo no quería, que ya es raro en mí, pero no quería. Y el Señor de las Bestias enseguida me ha plantado el típico sombrero. Y entre el uno y la otra, zas.

madre 29 (4)