Nuevas tecnologías

¡Que vivan las nuevas tecnologías! (Bueno, nuevas no son, me refiero a las tecnologías con las que contamos hoy en día).

Fantástico eso de poder verse en tiempo real mediando miles de kilómetros de distancia entre nosotros.

madre 12 (2)

Nos vemos estando ellos en casa y yo en la playa.

YO EN LA PLAYA. Os recuerdo. Se ve, ¿no? Es que una de mis aficiones en esta vida es dar envidia. Para que veáis hasta qué punto, os pongo el mensaje que dejé a mis compañeros de trabajo el día antes de irme:

madre 12 (3)

madre 12

Igual cuando vuelva estoy despedida y todo. Vivo al límite.

Pero el tema del post era otro, el del título: ¿Os acordáis de lo ciencia ficción que era esto cuando éramos jóvenes, no hace tantos años? ¿Cómo poder vernos mientras hablamos era algo que no sé si ni siquiera podíamos llegar a imaginar? ¿Os dais cuenta de cómo avanza todo? ¿Sois conscientes de que lo que auguran las pelis de ciencia ficción en breve… dejarán de ser ficción?

Por cierto, volviendo a la captura del FaceTime… También se ve claramente (como para no verlo, con semejante tamaño) el pedazo de picotazo que tengo en la cara. No es el único. Estoy acribillada. Lo digo para que sepáis que no es todo perfecto y que no os moleste estar en vuestras oficinas dando el callo mientras yo me solazo al borde del mar.

Admiradora del blog

Recibe un WhatsApp el Señor de las Bestias de una persona con la que está viendo si trabaja con ella y con su perro en un rodaje. Él tiene una página web (que por cierto es castinganimales.com) donde aparece el banner de este blog:

madre 28 (1)

El caso es que la mujer, que tiene ahí su perro registrado, entró. Y transcribo el mensaje del que os hablo:

 

Perdona que te moleste, pero es que estoy súper enganchada al diario que hay en la página del casting “Diario de una mamá” y al darme cuenta de que eres tú el papá no he dudado en escribirte para que des de mi parte la enhorabuena a la mamá que ha tenido una iniciativa súper original. ¡¡¡Me encanta!!!

Qué buen legado para vuestros hijos.

Es que me he sentido identificada cuando mis hijos eran pequeños y me está encantando”.

 

A mí lo que me encanta es que a esta mujer le encante, que se sienta identificada, que le traiga tantos recuerdos y que haya sabido pillar parte de la filosofía del diario, que es puramente egoísta y egocéntrica: lo del legado para mis hijos. Sí, la principal razón por la que escribo esto es para que ellos sepan cómo fue su infancia (porque si hay que tirar de mi memoria, van finos). Pero también para que quienes me leen se entretengan (puesto que es lo que me ha gustado hacer desde que era pequeña, entretener a los demás) y esbocen cada día una sonrisa, ya sea por empatía, por nostalgia, por solidaridad o porque les parece gracioso lo que cuento.

 

Así que imaginaos lo mucho que me ha gustado leer este WhatsApp.

 

Gracias, querida lectora. Y a los muchos que me comentan en RR.SS. Y a los que no me comentan nada pero me leen. A todos: G-R-A-C-I-A-S.

 

Hijos de la era tecnológica

Pues nada, ya me ha pasado. El Cachorro sacándome fotos que yo pensaba que iban para el chat de whatsapp con su padre, y resulta que lo ha mandado…

madre 5 (1)

… al grupo de mi curro.

 

Lo mato.

madre 5 (2)

Sobre todo por sacarme fea. Imperdonéibol.

 

Tendré que andarme con ojo dejando el móvil a su alcance. Porque además no alberga muy buenas intenciones. Os cuento:

 

Quiere hacer algo y no le dejo.

madre 5 (3)

Se pone a protestar, que últimamente es su estado anímico normal y por eso lo llamo “Don Protestón” o “Niño Jo”. Como le digo que ya me tiene más que hartita con los lloriqueos caprichosos y con las quejas y que como siga así se va a quedar sin bajar hoy a la piscina (y él sabe que yo lo que digo, lo cumplo), corta de raíz con su actitud. Pero su cabreo continúa igual de encendido, o más.  Entonces me advierte: “Pues yo cuando estés de viaje te voy a mandar una cara enfadada”. Se refiere a los emoticonos. Le debe parecer el colmo del desplante y la reafirmación del cabreo. Porque a él le encanta enviar a su padre y a sus abuelos corazones de todo tipo, brillantes, de colores, etc. Así que cuando la alternativa es una cara enfadada, con la que me amenaza, el chunguerío es de órdago. Más que un mal de ojo gitano.