Rutinas

Hay que levantarse. Don Bimbas me dice “eíaa”, que es buenos días, o “ani”, que es good morning.

En cambio El Cachorro es clavado a mí. Le cuesta levantarse de la cama la misma vida. He aquí su cara nada más incorporarse (después de trescientos “levanta” míos).

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Y he aquí cómo desayuna.

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Se queda sopa total.

Ya se espabila y al final acabamos él, su hermano y yo arrancando la mañana de la misma manera.

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Lavarnos los dientes a la vez es uno de los placeres por los que hasta se te olvida lo mucho que te ha fastidiado tener que madrugar.

Por la noche, más rutinas…

Que hay que irse a dormir y a Don Bimbas hay que tenerle el bibe preparado para que se le llene la barriga y pueda cerrar el ojo, hay que aplicarle crema en el culete porque enseguida se le pone como un mandril, hay que darle fibra en polvo disuelta en el bibe porque se estriñe, hay que darle las benditas e ineficaces gotas de melatonina para ver si es capaz de dormir una noche seguida, hay que extenderle cremita especial por todo el cuerpo para que no se pase la noche rascándose desesperado por la piel atópica…

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A veces pienso que se me va a hacer de día, (“eíaa”) y todavía no lo hemos acostado.