Un regalo de día

Despertamos y, es tal el cansancio de mis hijos, que, recordemos, el día anterior se metieron un viaje de cuatro horas, estuvieron danzando en la calle todo el rato y se acostaron tardísimo, que no les sucede como a mí, que no dormía la noche de Reyes y me despertaba a las cinco de la mañana, sino que tenemos que ir a despertarlos a su habitación… (bueno, a despertar a El Cachorro, porque Don Bimbas, fiel a él mismo, ya ha tenido que venir al alba a meterse en nuestra cama).

Y, uffff, regalos por doquier.

madre 6 (1)

Yo he tenido que ser extremadamente buena. Tengo la que más con diferencia. Mis Reyes se han pasado. Me han traído de todo, y además con gusto. ¡Con lo que me flipa abrir paquetes! Y probarme lo que descubro. Es genial que el hotel tenga espejos suficientes para que me pueda mirar y remirar.

madre 6 (2)

Madre mía, qué gozadera.

El Señor de las Bestias, se viene arriba y pide un par de desayunos para que nos traigan a la habitación. “¿Dos? Pide uno para los cuatro, que me conozco el percal”, le advierto. “Sí, hombre”, me replica.

madre 6 (3)

Ooooole el desayuno. A doblón, claro. Pero anda que no mola el tema.

Continuamos entusiasmados con los regalos. Abriendo, probando… y vamos dando pequeños mordiscos a lo que hay en la mesa del desayuno.

¿Y qué pasa? Que nos comemos una tercera parte. ¡Si ya lo sabía yo! No por falta de hambre, sino porque hay mucha tela que cortar esta mañana… que en un hotel, se acaba a las 12.

Yo, de hecho, tengo que salir zingando (y estrenando).

madre 6 (4)

He quedado con mi madre para ir a ver a mi padre. Me voy con pena, pero con una sonrisa. Y los dejo ahí, recogiendo lo que queda…

Gracias al Señor de las Bestias, lo que parecía el día de Reyes más triste de mi vida, se ha convertido en algo totalmente maravilloso y especial que no olvidaré jamás.

Hay sorpresas y SORPRESAS. Los Reyes existen.

Solo me falta poder contárselo a mi padre. Es el regalo que más deseo.

Los Reyes Magos existen

Llevo desde ayer en Pamplona. A mi padre le ingresaron en la UCI el día 3 y andamos preocupados y angustiados. Estoy con mi madre y con mi hermano.

Las fechas se las traen. Hoy es la cabalgata de Reyes y mañana día de Reyes, el momento más mágico del año para mí y el que más disfruto. Y me da pena no vivirlo con mis hijos. Creo que les va a gustar lo que les van a traer Sus Majestades. Y no lo voy a ver. Pero las cosas vienen como vienen, qué se le va a hacer.

Visitamos a mi padre en la sesión de la una de la tarde (solo se le puede ver dos veces al día), con el corazón en un puño. Anda intubado y sedado. Y salimos del hospital en un sinvivir. Sugiero a mi madre que nos vayamos a comprarnos algo esta tarde para poner nuestro zapato por la noche y tener ambas un detallito y celebrar así los Reyes (mi hermano, que vive en San Sebastián, lógicamente se volverá con su familia para esta noche), pero dice que ni hablar.

Llegamos a casa, y en lo que estoy desvistiéndome para lavarme las manos y sentarme a comer, miro el móvil. El Señor de las Bestias me ha enviado esta foto:

madre 5 (1)

Y un vídeo de mis dos hijos en ese balcón preguntándome que cómo está el abuelo.

madre 5 (2)

A ver, yo veo esa foto y logro distinguir, perfectamente, lo que es una calle del casco antiguo de Pamplona. ¡Pero no puede ser! ¿¿O sí?? Llamo. Me dicen que están en un restaurante de un pueblo de Madrid. Pero, vaya, ningún pueblo de toda la Comunidad de Madrid tiene un empedrado así, de eso estoy segura. Ningún pueblo de toda la Comunidad de Madrid tiene esa luz. Vamos, que no es Madrid. ¡Pero no puede ser!

El Señor de las Bestias me pide que mire el otro vídeo. En esta ocasión, El Cachorro coge el móvil y lo lleva hasta el balcón, y me enseña la calle… ¡¡es la Estafeta!! ¡¡AY, MADRE, ESTÁN AQUÍ!!

Me echo a llorar.

Y di que la emoción no me deja dejar de preocuparme del panorama…: ¿No como en casa? Di que está mi hermano con mi madre. ¿Pero dónde duermen el Señor de las Bestias y mis hijos, si es que se van a quedar, que deduzco que sí? Porque en casa, imposible. A mi madre es lo que le falta, tener que encargarse y agobiarse con más cosas. Ay, ¡¿cómo es el tema?!

Voy corriendo a donde se encuentran. Quedamos en un bar del que el Señor de las Bestias es fan de sus fritos de pimiento. Llego y me los como a besos a los tres. Comemos fritos. De ahí, nos vamos a una terraza de la Plaza del Castillo. Resulta que hace sol y no sopla viento, con lo que el día es espléndido. Ahí caen unas rabas y otros fritos.

madre 5 (3)

Y, de repente, veo a un montón de familias con niños pequeños que atraviesan la plaza y se dirigen como hacia el ayuntamiento…

– ¿Qué pasará? ¿Por qué va tanta gente por ahí?
– Irán a comer a casa – dice el Señor de las Bestias. Pero, no, no puede ser, hombre.

Casualmente, mirando recorrido y horario de la Cabalgata de hoy, encuentro que los Reyes Magos antes entran por el Portal de Francia de la ciudad y van al ayuntamiento a hablar con las autoridades. ¡La bienvenida a Sus Majestades! Un acto al que ningún año he ido. Y tiene que ser muy bonito. Muchos dicen que lo prefieren a la Cabalgata. Así que vamos.

Me encuentro con amistades de toda la vida. Cogemos sitio…

¡Y pasan los Reyes Magos montando en camellos y dromedarios! Emocionantísimo. Muy chulo.

madre 5 (4)

Acabado el evento, nos vamos al hotel que ha cogido el Señor de las Bestias. No os lo vais a creer. El Hotel que ha reservado es, nada más y nada menos, que el hotel La Perla, el cinco estrellas de más solera de la capital navarra.

madre 5 (5)

Y ha pillado dos habitaciones, a falta de una. Lo digo porque, al entrar, veo en una de las habitaciones una cama de matrimonio kilométrica, más amplia que mi salón, y le digo: “Vamos a ver, si conseguimos dormir los cuatro en nuestra mísera cama de 1,35 m, ¿no íbamos a ser capaces de dormir aquí? ¿Para qué te gastas la pasta en dos habitaciones?”

madre 5 (6)

Pero bueno, entre que él es así, y que no sé si en La Perla iban a permitir que convirtiéramos una de sus habitaciones en un piso patera, no le doy más vueltas y disfruto de las circunstancias.

madre 5 (7)

Tras un ratito, me largo. La visita a mi padre es a las siete y media de la tarde. Los dejo deseándoles que disfruten de la Cabalgata. Y vaya si lo van a hacer. Tienen la mejor vista de la ciudad para eso…

madre 5 (8)

Después de ver a mi padre, volvemos mi madre y yo a casa. Han dado ya las nueve y el centro sigue cerrado por el momento Reyes, pero yo decido meterme por los aledaños, en busca de una panadería o pastelería donde nos puedan vender un roscón. Porque es tradición y porque no quiero que la pobre se quede sin catarlo. “Bueno, de ilusión también se vive”, dice mi madre. En Pamplona no se estila eso de abrir fuera del horario de comercio tradicional del norte, ese que va de 9 a 13:30/14:00 y abre de 17 a 19:30/20h, y menos en días de fiesta. “Chica, si se andan con ojo, tendrán roscos disponibles para esas familias que vuelven a casa después de ver la Cabalgata…”, sostengo. A mi madre no le convence mi argumento, pero me guía hacia una pastelería que ella conoce. Y… ay, ahí hay luz (y de paso enseño a quien no sepa distinguir, cómo se escribe “ay”, “ahí” y “hay”). Pero hay una chica barriendo y está medio en penumbra. Llevaran cinco minutos cerrados. PERO, inasequible al desaliento, dejo tirado el coche con mi madre dentro en un vado, dado que en esa calle estrecha repleta de vehículos es inviable una segunda fila, y voy corriendo hacia la puerta…

¿Pues sabéis qué? Me venden un roscón de nata.

¿No os digo que es la noche más mágica del año?

En casa mi madre decide congelar un trozo para cuando mi padre salga de la que está metido. Y después de cenar algo rápido con ella, voy corriendo con mis chicos.

Los encuentro saliendo de cenar y le digo al Señor de las Bestias que por qué no vamos a otro de los bares míticos de mi ciudad a por un vino.

madre 5 (9)

Vamos y mis niños pequeños, que, lógicamente, se dedican a dar por saco, son los únicos niños que hay, tanto en el bar, como en la calle. Solo nosotros hacemos estos sinsentidos. Pero quiero exprimir el día, la noche, Pamplona, el momento, todo.

Volvemos al hotel pasada la medianoche. Acostamos a los críos. Y dejamos que los Reyes actúen…

madre 5 (10)

Reyes espléndidos

Pues yo diría que no les hace tanta ilusión como me hacía a mí. Claro, en diciembre les aparecen regalos hasta de debajo de las piedras… Que si los del cumple, que si los de la celebración del cumple, que si los del cumple de mis padres cuando vamos a Pamplona, que si los de Papá Noel, que si los del Cagá Tió que hemos hecho este año, y ahora Reyes… Que son los que veis y otros tantos en casa de su abuela paterna.

madre 6 (1)

Y di que son un primorcico y El Cachorro hace mogollón de aprecio: “¡Mira, el que pedí!”, “¡Hala, una camiseta que quería!”, “¡Un cepillo de dienteeeessss!” O sea, que da gusto. El otro es más selectivo. Abre cuatro coches de Hot Wheels y ya dice “ete sí, ete no”. Le gustan dos y los otros dos nos los podemos meter por donde nos quepan. El caprichosito…

madre 6 (2)

¿Y qué me decís de ESTE?

madre 6 (3)

(Se lo compré a El Cachorro el año pasado, y cuando vi la cantidad de regalos que tenía, decidí dejarlo para este).

Siempre lo quise tener. Y nunca. (Yo creo que no lo pedí con suficiente ahínco). El Señor de las Bestias también me confiesa que ha sido su juguete nunca conseguido. Así que nos peleamos por él.

madre 6 (4)

Ojo a los cirujanos.

Y porque no había un juego de Operación de Star Wars, que si no hubiera comprado esa versión.

madre 6 (5)

¡Menudo kit de artículos de la peli que les han dejado los Reyes!

Y una cosa que me A-LU-CI-NA. Si les cae algo parecido, no se fijan en si en el color de uno es más guay que el del otro, o en si mola más por lo que sea, no. Asumen que es SU regalo, pero además hasta las últimas consecuencias. Yo, que los compro para que los utilicen indistintamente, Y NO HAY TU TÍA. Es decir, compro un revólver y una pistola automática, ambos de pistones. El Cachorro ha abierto el revólver y Don Bimbas la automática, y aunque esta última tenía el gatillo más duro y le costaba disparar, ninguno de los dos ha querido cambiarla. Creo que incluso han mirado con envidia la pistola del otro. Pero han adoptado la que les ha adjudicado el cartel de los Reyes con verdadera seriedad.

Con las cantimploras de Star Wars pasa lo mismo. No os creáis que se confunden en plan “¿la tuya era la roja de tapón azul o la azul de tapón rojo?” Ni mucho menos. NO SON INTERCAMBIABLES. Cada uno ha abierto una y tiene MUY CLARITO cuál es la suya. Yo aún no me he enterado.

madre 6 (6)

Lo que tienen, son muchos regalos. En mi casa los Reyes siempre han sido muy espléndidos, y siempre ha sido uno de los días más felices del año, si no el más. Abrir la puerta del salón y verlo repleto de regalos… ¡qué sensación! Así que, a pesar de que sostengo que los críos tienen una barbaridad de cosas, quiero que vivan lo mismo que yo: la emoción de levantarse para ir corriendo al salón a ver qué han dejado los Reyes.

madre 6 (7)

No creo, sin embargo, que logren sentir lo mismo que sentía yo. Una pena.

madre 6 (8)

Mirad qué saloncico se ha quedado de majo. A pesar de cómo soy yo, que me sale urticaria si veo el más mínimo desorden y un papelillo tirado por el suelo, me encanta.

madre 6 (9)

Ahora, y después de un buen chocolate y de un gran trozo de roscón, a disfrutar del día.

¡Os deseamos que también hayáis tenido unos felices Reyes!

Profesionales de la cabalgata y novatos de la noche de Reyes

Están los críos dándose un baño de espuma y me llaman. Con la cara tapada (eso, El Cachorro, porque al otro le parece que la tiene, pero no), me hacen jou, jou, jou.

madre 5 (1)

Qué navideños.

Pero hoy no es el día del gordo advenedizo. Hoy es el día de la Cabalgata de los Reyes Magos. Y yo soy fan total de Sus Majestades. Así que arrastro a toda la familia a recibirlos. Y vamos con unos vecinos.

No nos acercamos a verlos de cualquier manera. Vamos con una furgoneta en la que hemos metido unas escaleras.

madre 5 (2)

Como unos profesionales.

Yo llevo galletas saladas, una bolsa con polvorones y cervezas frías. “¿Pero se puede beber alcohol en la calle, Amaya?”, me pregunta una vecina. Hija, no lo he hecho ni pensar. Pero creo que la policía está hoy a otros menesteres. (Le digo a un amigo municipal vía WhatsApp que “a ver dónde están los polis cuando se les necesita”, que quiero una primera fila en la cabalgata, y él me contesta: “A ver si llueve bien y os recogéis pronto”).

madre 5 (3)

Y tan bien, que se ha puesto a llover. Un vecino que mide dos metros de alto por dos de ancho, lloriqueando porque tiene los pies empapados y helados, yo, con las manos que se me resbala la cerveza porque están como debajo de un grifo, el móvil inutilizable por lo mismo… Un cuadro.

Eso no es todo. ¡¡No tenemos roscón!! Y eso sí que no. En mi casa no se prueba (y no por falta de ganas, sino por tradición y porque cada día tenga lo suyo y para hacer que haya cosas especiales) hasta el día 5. El día 5 después de la Cabalgata. Se abre la veda; de ahí, en adelante. Por tanto, el día 5 TIENE QUE HABER ROSCÓN así tenga que hacer un butrón en una pastelería. Por tanto, con el móvil chito, me pongo a llamar a El Corte Inglés para indagar cuándo cierran. Porque no solo no tenemos roscón, tampoco comida para mañana.

Averiguado el horario y finalizada la Cabalgata, y después de un buen chocolate reparador en una pastelería, vamos a El Corte Inglés, donde acabamos deambulando por su supermercado buscando delicias para hoy y mañana. Y, una vez en casa…

madre 5 (4)

Después, a limpiar zapatos y a colocarlo todo.

madre 5 (5)

Y despuéssssss… Niños a la cama y yo poniéndome a hacer letreritos. Mi mente: “Escribe solo los nombres, de cualquier manera, que total, ni se fijan ni lo aprecian”. Mi corazón: “Qué pena, con lo monos que quedan los cartelitos personalizados para cada paquete…”

madre 5 (6)

Un año más, pico.

madre 5 (7)

Debería guardarlos de un año para otro.

madre 5 (8)

¡Qué coño! ¡Si los guardo! Lo que no sé es dónde… ¿Cómo se puede ser tan desastre?

madre 5 (9)

Pues nada, cartelitos, colocación de regalitos…

madre 5 (9)

madre 5 (10)

Y hasta las tres de la mañana, con la broma.

madre 5 (11)

Pero merece taaaaanto la pena…

Qué ganas de que llegue mañana, ahora que los Reyes y sus camellos ya han pasado…

madre 5 (12)