Montar en tren cargada hasta las cejas

Ese maravilloso momento en el que llegas a Atendo de Renfe con dos niños que no paran quietos…

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… dos maletones que pesan cada uno más que los dos hijos juntos, un carrito, un bolso, y te dicen que no hay personal disponible y que te apañes.

 

Lo malo es cuando la tipa quiere ir más allá y hacerme sentir a MÍ culpable por SU falta de personal, que me ve con dos maletas que ocupan como Falete y me dice: “De todas formas son 25 Kg por persona”. Hale, a tocar las narices encima. Casi me la como: “Sí, y somos tres personas. Y llevo un carrito además. Y dos niños pequeños. ¿Adónde quiere ir usted a parar?” Venga, hombre.

 

Suerte que compré cuatro billetes, aunque necesitara tres, porque así me hacía con la mesa del vagón para nosotros solos, y el Señor de las Bestias pudo entrar hasta el andén mismo para ayudarme. Si no, jamás lo habría conseguido.

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El método de transporte que eligen los pequeños para llegar al tren es muy cómodo.

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Y una vez a bordo, compruebo que lo de comprar los cuatro asientos de la mesa es un acierto. Mis peques pueden pintar cómodamente…

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Y dormir en dos asientos.

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Claro que no a la vez, que si no a ver dónde me siento yo.