Dibujos con trampantojos

Ha hecho El Cachorro este dibujo en un papel doblado:

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Nos pide que lo abramos:

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¡Ja! Qué bueno. Me recuerda a mí. Yo también hacía dibujos en los cumples o fechas señaladas de mis padres.

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Consistían en abrir partes del papel para encontrar una ampliación reveladora. Salíamos siempre los miembros de la familia. En este caso, hasta Nico, nuestro samoyedo (se llamaba Nicotina y me lo compraron por dejar de fumar… que no lo dejé más que una semana, pero los perros no van con tique de devolución).

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Nico tenía la manía de montar las piernas del personal. Las caras que aparecen dibujadas son la mía (todo lo bellezón que podía, lo que en arte clásico se conoce como “modelo idealizado”) y la de mi hermano (al que tenía un gran aprecio, como veis).

Véase otro ejemplo:

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Al abrir…

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La temática en mis dibujos era recurrente, como podéis observar. (Aquí me había cortado el pelo a lo Gemio).

17 añicos, tenía yo entonces. Madre mía. Cuando yo tenga esa edad, El Cachorro tendrá solo 9. Mi madre con esa edad ya tenía una hija de 20 añazos. Y yo un crío de 9, tendré. No me llevaban ventaja mis padres ni nada…

La importancia de las cosas

Monta El Cachorro one pollamen porque a la hora de colocar su cepillo de dientes se ha puesto en el cargador de la derecha en vez de en el de la izquierda, al lado del mío. Como no es la primera vez, y esto ya es el colofón de varios enganchones entre mis hijos, salto yo, un tanto hastiada: “Aaaay, chico, ¡pero qué más dará!”

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Y se me ha olvidado. Se me ha olvidado lo pijotera que era yo a su edad y con más años. Que tenía mi lugar para todo. Que colocaba todo de cierta manera y ojo con cambiármela. Que tenía mi sitio en el coche, siempre en el lado izquierdo.

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Hay que ver cómo cambian las prioridades. Cómo damos y quitamos importancia a las cosas según va pasando el tiempo. Qué desgracia. Qué nostalgia de tiempos en lo que lo trascendental, lo que te desequilibraba, era que te cambiaran el cepillo de lugar, porque todo lo demás, funcionaba y no te preocupaba. Pero qué nostalgia.

Regreso al pasado

“¿A ver el móvil nuevo?” El Cachorro está fascinado con esta antigualla.

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Se me ha estropeado el iPhone y llevo dos días incomunicada. He tenido que buscar en cajones y rescatar verdaderas reliquias. Que, claro, no funcionaban. Por ejemplo este Motorola que se apagaba todo el rato y tenía vida propia…

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Y ahora a ver este Nokia:

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Fue el previo a que me pasara a los iPhone, en el que veo que tengo fotos de El Cachorro de bebé.

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O sea, que tiene cuatro años y pico. Se ve que me resistí a las nuevas tecnologías…

Hablando de encontrar cosas… El Motorola, cuya fecha era de 2008, no os quiero contar qué pasado me trajo de vuelta. Cuántos mensajes de un importante ex novio, cuántos de un par de amantes, qué fotos… Por ejemplo estas: haciendo directos para el programa “A 3 Bandas” de Antena 3.

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Este es uno que hice en el hotel Palace sobre un desfile de Petro Valverde.

¿Lo recordáis? (El programa, no mis directos). Llegué a copresentar con Jaime Cantizano y Ximo Rovira. Por esas fechas pensaba que me iba a forrar en la tele. Qué infeliz, madre mía.

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¿Y qué me decís de las fotos? Qué definición. Qué joyas. Nostalgia en vena.

Es cierto. El pasado siempre vuelve.

Bicho raro

Hoy Facebook me recuerda (madre, qué juego me está dando) esta reflexión a los ocho meses de mi primer embarazo:

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Las once de mi grupo de amigas de PAMPLONA tienen hijos, y acaban de comenzar la tercera ronda. Hasta hace ocho meses yo era el bicho raro.

 

El sábado me fui a cenar con un grupo de amigas de MADRID, más de la mitad mayores que yo, y ninguna tiene hijos. Con este bombo, yo era el bicho raro.

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Si en una de estas me encierran en una jaula, que sepáis que me podéis venir a echar cacahuetes, palmeras de chocolate, paellas y corderos asados. Gracias”.

 

Pues esto es lo que pasa, que soy la nota discordante aquí, allá y acullá. Acullá puede ser en mi propia casa. También Facebook me recuerda por estas fechas otra vivencia de hace cinco años: “En horizontal en el sofá, sobre unos cojines, bajo una mantita, con las piernas en alto encima de tu pareja… ¡no se debe estar ni mal!” Y lo estaba suponiendo porque, ¿sabéis de quién hablaba? De mí, desde luego, no, del Señor de las Bestias, que estando yo a menos de un mes de parir, se encontraba él de esa guisa, estiradazo ocupando todo el sitio, con las patorras encima de mí, dejándome arrinconada y aplastada. El mundo al revés.

 

Amaya Rey, bicho raro profesional, para servirle.

 

Unos apuntan maneras y otra colecciona secuelas

Que ya digo yo que Don Bimbas se anunciaba desde la tripa. Lo que se movía y los golpes que me daba no eran normales. En efecto, desde que nació el tío es así, una guindilla que no para de moverse y bastante bestiajo. Da golpes y SE da golpes a diestro y siniestro. Calcado a cuando era un feto.

 

En cuanto a El Cachorro, lo tengo frito a fotos. Ahora más o menos se va soltando y, oh, sorpresa, está pasando de rechazar de plano que le enfocara a pedirme que se las haga (alguna rara vez). Pero hasta hace nada, lo dicho, me veía con la cámara en ristre y se tapaba, harrrrto de mí.

 

Hoy FB me recuerda lo que hacía hace cinco años, cuando estaba dentro de mí. Yo estando embarazada ya publicaba un diario tipo esto en esa red social, pero más conciso. Aquel día rezaba así:

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Estamos el Señor de las Bestias y yo esperando a que le hagan una ecografía a El Cachorro, que no para de moverse.

 

– Adivina qué está haciendo” – le reto.

– Esconderse – me contesta.

 

Ya nos vamos conociendo”.

 

¿Veis? Nada de condicionamientos socioambientales. El Cachorro ya me boicoteaba las fotos. Los niños son como son desde antes de ver la luz. Lo digo tras una prueba, como veis, empírica.

 

Lo que me divierte es lo mucho que FB se empeña en recordarme mi embarazo. Vuelve a la carga con el de hace cinco años, el de El Cachorro. Leo al día siguiente mi estado:

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Cada mañana me unto la crema de cara, la crema antiestrías en la tripa, la crema hidratante del cuerpo, el desodorante en crema, la crema de los pezones… Vivo con miedo a que alguien me abrace y yo resbale saliendo despedida hacia el espacio”.

 

En efecto, tenía complejo de trucha. Hay que decir que para el segundo embarazo desaparecieron prácticamente todas las cremas. Y para la que conservé, que fue la del perineo, para mantener todo el asunto elástico en caso de que diera a luz por vía vaginal, para evitar la episiotomía, no sirvió de nada. Quizá le debiera haber advertido al ginecólogo en plena faena, mientras empujaba y con la cabeza de Don Bimbas asomando: “Oiga, señor médico, aparte esas tijeras de mi ser, que me he estado dando una cremita ahí en los bajos para que pueda caber una sandía sin que se me desgarre nada”. Esta conversación podía haber sucedido si al menos hubiera visto las tijeras (o el bisturí, la sierra eléctrica o lo que sea que utilicen para tajarte). Pero no. Y entre que él no se paró a enseñármelas y ni se lo pensó, y que yo, con la epidural, ni me enteré, ahí estaba dando a luz tan contenta, pensando incluso en que, en efecto, mi orificio se había estirado cual chicle y que ahí no había ocurrido nada de nada. La “sorpresita” me la llevé a posteriori.

 

Ahora ya tengo la cicatriz de la cesárea y la cicatriz de la episiotomía. Menos mal que está descartado un tercero, porque seguro que para entonces han inventado que también se pueda parir por el sobaco y me gano otro bonito corte con su bonita cicatriz.

 

Vamos, que uno es tan movido como antes de salir al mundo y el otro se esconde de las fotos igual que cuando se estaba cociendo. Son iguales en lo de ir anunciándose aunque en distintas facetas. Como mis cicatrices. Ambos me dejaron una, pero cada uno de ellos a su manera…

 

Why Cry

Todos aquellos que tengáis Facebook sabéis que de un tiempo a esta parte cada día el sistema rescata estados e imágenes de tal día como hoy de años pasados aleatorios.

Como resulta que tuve a mis dos hijos en el mismo mes, se da la casualidad de que en los tres últimos días FB me bombardea con mis embarazos. Del de hace cinco años…

serp

Al de hace dos.

 

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En estas fechas se cumplen cinco años que tengo este blog. Y ya conté por qué surgió. Estando embarazada de El Cachorro, me dio por hacer un DIARIO DE UNA EMBARAZADA cada día en mis estados de FB que se convirtió en el DIARIO DE UNA MAMÁ. Y en COSMO se fijaron en él… (Ole).

Total, que ahora que estoy en modo revisión del pasado, ojo al gadget que se anunciaba hace cinco años, del cual hablé.

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¿Seguirá operativo hoy día o se habrá descubierto el pastel? Porque cinco años después me sigo sin creer que un aparatejo sepa identificar a qué se debe el llanto de un bebé. Claro que yo qué sé. Voy a googlear.