Soy «Maya»

Me parece que voy a ser una de esas madres a las que no llaman mamá, sino por su nombre. Ahora Don Bimbas, que no sabe hablar y solo dice mamá y tatatá, me llama Maya.

madre 20 (1)

Como la abeja. El típico chiste que he tenido que oír tooooda mi vida. (Os juro que incluso lo oí hace poco: “¿Amaya, como la abeja?” Me dio tanta lastimica que incluso le hice aprecio y sonreí).

 

Maya. Tu quoque fili?

 

Recuerdos de embarazo

Hoy Facebook me ha recordado una publicación de cuando escribía mi DIARIO DE UNA EMBARAZADA, estándolo de El Cachorro. No tenía aún este blog, así que no lo pude compartir con vosotros.

madre 17 (1)

(Hace exactamente 5 años estaba de esta guisa).

 

Pero me ha hecho gracia, así que lo transcribo. Seguro que alguna embarazada ha pasado por esto…:

 

“En la Clase de Preparación al Parto, la MATRONA anima a las EMBARAZADAS  a hacer una lista con síntomas del tercer trimestre de embarazo. Las EMBARAZADAS tienen que nombrar males y la MATRONA los va apuntando en la pizarra…:

                                                        

  • MATRONA: ¿Qué notáis? ¿Qué sentís? ¿Tenéis algún achaque?

 

Silencio en la sala…

 

  • MATRONA: Venga, animaos. Seguro que os pasa algo.

 

Yo le digo por lo bajini al SEÑOR DE LAS BESTIAS: “Chico, a mí aparte de la acidez, nada”.

 madre 17 (2)

  • Una EMBARAZADA rompe el hielo: A mí me dan calambres.
  • MATRONA, apuntando en la pizarra: ¡Eso! Calambres…
  • YO: ¡Ahí va! ¿Así que el pedazo de tirón que me despertó antes de ayer y me dejó coja todo el día es porque estoy embarazada? Ah, pues entonces sufro de acidez y de calambres.
  • EMBARAZADA 2: Yo tengo insomnio.
  • EL SEÑOR DE LAS BESTIAS: Tú tampoco duermes muy bien…
  • YO: Es verdad. Ya tengo acidez, calambres e insomnio.
  • MATRONA: ¿Nadie tiene estreñimiento?
  • YO (al SEÑOR DE LAS BESTIAS): Uy, sí, ¿desde cuándo no voy al baño?
  • SEÑOR DE LAS BESTIAS: Pues tienes acidez, calambres, insomnio, estreñimiento…
  • EMBARAZADA 3: Yo no paro de hacer pis.
  • YO: Joder, ni yo, que hasta me despierto por las noches…
  • MATRONA: ¿Y no os cuesta respirar? El aumento del útero comprime el diafragma.
  • YO: ¡Sí, claro que me cuesta respirar! Quiero coger aire y me entra poquísimo…

 

Total, que yo entré en esa clase como una rosa de mayo y salí con acidez, calambres, insomnio, estreñimiento, micción nocturna, dificultad respiratoria, dolor de espalda, encías sangrantes, hongos, gases y los pies, si no se me han hinchado aún, ya se me hincharán, ya…”

madre 17 (3)

Qué, a que os entran ganas de preñaros.

Boa

Hoy el baúl sorpresa de papá venía con…

madre 16 (1)

Y aquí anda El Cachorro, poniéndole a la boa al lado la serpiente de madera. No sé muy bien con qué propósito, por agasajarla, por que se sintiera acompañada, por medirla… Ni idea.

madre 16 (2)

Pero, vamos, buenas migas sí que han hecho. (El Cachorro y la boa, no la boa y la serpiente de madera). Tanto, como para irse a la cama juntos.

madre 16 (3)

Y, claro, a ver ahora quien la saca de casa… Como no tiene fecha de salida, incluyo a la bicha en las rutinas del hogar. Así que por si no tuviera bastante con bañar a mis niños, ahora también tengo que bañar a la serpiente.

madre 16 (4)

Que lo sepáis, todas las serpientes saben nadar.

madre 16 (5)

madre 16 (6)

No me queda claro si le entusiasma el agua o no. Es tan rancia la bicha esta, tan poco expresiva….

 

Pero bueno, los críos, encantados. Y se encantan aún más, cuando tenemos también otra visita…

madre 16 (7)

Y El Cachorro puede demostrar sus dotes de cetrero:madre 16 (8)

Menudo chuleta. Qué bien le queda.

Dice El Cachorro que quiere trabajar en lo de su padre y se ve que ya ha comenzado con las prácticas.

 

La unión hace la fuerza

Mis hijos han descubierto una nueva táctica: la de llorar ambos a la vez. Igual es uno el que ha repartido, pero porque el otro ha mangado un juguete que tenía el primero. Uno se echa a llorar y seguidamente lo secunda el otro. Con lo que me encuentro a los dos a lágrima viva, quejándose el uno del otro.

madre 13 (1)

Y, claro, ¿a cuál de los dos llamas la atención? Yo creo que están confabulados. Ellos saben que de esta forma la bronca se reparte, o que incluso no hay bronca, porque me tengo que dedicar a calmar y consolar a dos bandas.

madre 13 (2)

No son brujos ni nada…

Merienda sobre plano

Me enseña El Cachorro una palmera de chocolate que en principio sostenía era una «sompresa» para mí.

madre 12 (1)

Pintón. Me relamo.

 

Pero luego dice que él quiere palmera con la leche de la merienda. Y cuando le reclamo: «¿Pero no era para mí?», me dice que para mí, para él, para papá y para Pablo (ya está intentado contentar a todo el mundo, maldición). Que la tengo que partir por la mitad. Y luego por la mitad también. Y acto seguido, por si las moscas, que me conoce como si me hubiera parido él a mí, me traza una especie de plano:

madre 12 (2)

«Mira, así la tienes que partir».

 

Para que me quede bien clarito y no haya escapatoria.

 

Odio que yo sea tan previsible y que él tan listo.

 

Alarma

Sin darnos cuenta, El Cachorro ha cogido un spray de líquido para cadenas de nieve y se lo ha rociado en el ojo. Como era de esperar se ha puesto a llorar y a gritar. He tenido que ir corriendo, y bastante apurada, a un baño a lavárselo. Mientras intentaba paliar el daño con bien de agua, le iba sermoneando. A la vuelta, su padre también le advierte:

 

– No hagas esas cosas, cariño, es peligroso.

– ¿Por qué?

– Te puedes quedar ciego, puedes perder un ojo.

 

Y salta el otro:

 

– Pero no pasa nada, me queda el otro.

madre 11 (1)

Si eso no es optimismo…

 

Habrá que avisarle de que los ojos no son como los dientes, que no vuelven a crecer.

 

Haciendo amigos

Meto a Don Bimbas en un parque con niños y él encuentra a un mejor amigo.

madre 10 (1)

Qué tierno abrazándolo. Nadie diría que es un pequeño diablo. Son las estratagemas del diablo, parecer un ser angelical. Y le funciona, porque no soy la única que lo mira arrobada. Y siento que me va a dar uno de mis ataques, uno de esos en los que lo miro y me deshago y muero de amor por él y no me explico cómo es tan bonito, porque es el niño más bonito que he visto en mi vida, y entonces me abalanzo hacia él y lo agarro y lo espachurro y lo acribillo a besitos por toda la cara que le hace una gracia tremenda, y se deja hacer, pero porque no tiene escapatoria ninguna, y además se ríe con esa risita de bebé que ahí sí que ya lo acabas de escachuflar y estás desatada perdida.  Y todo esto que sucede sospecho que es, repito, cosa del diablo, porque tanto amor tiene que ser pecado.

 

Total, que en casa hay como ochocientos peluches (casi todos en una bolsa dentro de un armario, todo hay que decirlo), y aquí el pingüino se enamora de un peluche desconocido, un peluche cualquiera. Está claro, uno quiere lo que no tiene.

 

Yo lo que quiero es ser ese oso panda.

Mi retrato y el de uno de fuera

Bueno, pues resulta que esta soy yo.

madre 9 (1)

Me veo muy favorecida.

Estaban El Cachorro y el Señor de las Bestias jugando con un vaso, haciendo círculos. El padre ha hecho el ojo de la derecha. El resto, mi hijo. (¿O ha sido al revés? No os creáis, se me generan serias dudas…)

Tres días más tarde, le pido que dibuje a la familia en una barbacoa. Y aquí estamos.

madre 9 (2)

Y me fascina lo bien que se nos diferencia a mamá y a papá. Papá tiene barba y yo pestañas.

Lo que nos ve en común a todos son unos soplillos bien majos.

 

Le ha entrado la vena creativa. De repente, aparte de las casas, los soles, los corazones, las flores y los árboles, se ha lanzado y ha dibujado un coche en la carretera…

madre 9 (2) madre 9 (3)

… un avión (que no le ha gustado y ha borrado)…

madre 9 (4)

… y lo que a mí me ha vuelto loca, un alienígena. Dicho así por él: alienígena. (Muchos adultos no saben pronunciar semejante palabra).

madre 9 (5)

Mirad qué cantidad de ojos. Y me explica El Cachorro: “Con ruedas y una tele para que alguien le salve”. Lo ha dicho tan convencido que no he querido ni mostrarle mi extrañeza.

Lo único que me pregunto es cuál de los dos dibujos tienen más pinta de extraterrestre, si este de aquí o… mi retrato.

 

Popurrí musical

Las ocho de la mañana. En estos momentos tengo a Pocoyó cantándome en la oreja a todo volumen y a un hipopótamo entonando canciones de cuna en manos de mi hijo mayor, también dentro de mi habitación.

madre 8 (1)

El objeto más inservible que tengo desde que soy madre es el despertador.

 

Y, oye, qué bien, un domingo a estas horitas in the morning en pie… Qué gustoooo.

 

Me parece que va a haber una sesión de tele mañanera, con lo que odio ponerla. Eso me va a asegurar unos minutos más de cama. Porque, no os creáis, enseguida vendrá El Cachorro…: «Tengo hambreeee. Hazme el desayuno, mamá, venga, levanta», así, sin contemplaciones.

 

Advertencia para futuros padres: Cuando tengáis hijos, el domingo será un día que desaparecerá del calendario, vuestros domingos os parecerán lunes. Hale qué bien, lo que vais a aprovechar el día.