El cabreo del cangrejo

No le dejo a Don Bimbas el anillo que me está pidiendo. ¿Y qué hace? Rebotarse. ¿Y cómo se rebota? As usual, tirando cosas y desnudándose.

Agarra su mochila y la tira con furia. Se quita el abrigo y también, al suelo. Y luego se va alejando pasito a pasito, marcha atrás, como un cangrejo. Miradlo.

madre 28 (1)

No me da la santa gana de ir a por él. Hasta que un señor con dos niños, uno de ellos de la clase de Don Bimbas, se acerca a mi crío (dado que ya ha visto que la madre es igual de cabezota que él) y le come la oreja.

madre 28 (2)

Veo que mi hijo y otro niño corren hacia mí. Deduzco que se lo ha ganado con: “Venga, una carrera hasta tu mamá”.

La estrategia es buena, claro. Distraer al mameluco de su enfado. Y funciona.

Hay padres superapañados por ahí sueltos. Me dan una envidia sideral.

Pero tiene narices, que tengamos que estar con él todo el día ideando maniobras y dorándole la píldora, al tirano este…