Día de los Santos Inocentes

Soy bastante fan de este día. Hoy, meditando sobre cómo puedo sacar provecho de mis particulares facultades, he pergeñado la siguiente inocentada:

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¿Será niña esta vez? #dondecomendoscomentres #alaterceravalavencida #restartgame #3rdround #Amayaispregnant

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Unas horas más tarde, confesaba.

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Me voy a quedar sin batería y, antes de que esto se me acabe yendo de las manos del todo, creo oportuno informaros de que sois todos muy ¡¡INOCENTES!! Aaay, si fuera la primera vez que lo hago… Qué monos que sois, os adoro.
Por lo demás, reconozco que durante unas horas he disfrutado de mi embarazo.
¡¡QUE VIVA EL TURRÓN!!
#inocentada #embarazofake #sacoymetotripacomonadie #barrigóndepolvorón

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Sí, tengo una tripa que crece y mengua (más o menos) a voluntad. Había que sacarle partido en un día tan señalado…

(Cómo han picado, ¡cómo han picado!)

Bicho raro

Hoy Facebook me recuerda (madre, qué juego me está dando) esta reflexión a los ocho meses de mi primer embarazo:

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Las once de mi grupo de amigas de PAMPLONA tienen hijos, y acaban de comenzar la tercera ronda. Hasta hace ocho meses yo era el bicho raro.

 

El sábado me fui a cenar con un grupo de amigas de MADRID, más de la mitad mayores que yo, y ninguna tiene hijos. Con este bombo, yo era el bicho raro.

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Si en una de estas me encierran en una jaula, que sepáis que me podéis venir a echar cacahuetes, palmeras de chocolate, paellas y corderos asados. Gracias”.

 

Pues esto es lo que pasa, que soy la nota discordante aquí, allá y acullá. Acullá puede ser en mi propia casa. También Facebook me recuerda por estas fechas otra vivencia de hace cinco años: “En horizontal en el sofá, sobre unos cojines, bajo una mantita, con las piernas en alto encima de tu pareja… ¡no se debe estar ni mal!” Y lo estaba suponiendo porque, ¿sabéis de quién hablaba? De mí, desde luego, no, del Señor de las Bestias, que estando yo a menos de un mes de parir, se encontraba él de esa guisa, estiradazo ocupando todo el sitio, con las patorras encima de mí, dejándome arrinconada y aplastada. El mundo al revés.

 

Amaya Rey, bicho raro profesional, para servirle.

 

El trabajo sobre los aparatos reproductores masculino y femenino y el desarrollo del feto DEFINITIVO. (Para nota).

Pues nada, as usual, nos hemos puesto con el bendito trabajo sobre los aparatos reproductores masculino y femenino y el desarrollo del bebé que teníamos pendiente… in extremis.

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Pero muy bien pensado todo, cuidao.

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No en vano llevo dándole vueltas al asunto unos cuantos días…

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Pero la cosa es algo complicada. Nos empieza a llevar tanto tiempo, que tenemos la primera baja…

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Y eso que no se ha hecho de noche. Que se nos hace, de hecho.

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Por mi parte yo también empiezo a desvariar y considero incluir para completar la exposición un minipene de una despedida de soltera…

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Se descarta la (magnífica) idea y se realiza el test definitivo del trabajo.

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Nótese cómo se infla la barriga de la muñeca. YEAH.

 

Bueno, a ver qué nota nos pone la profesora de El Cachorro… PORQUE LO NUESTRO NOS HA COSTADO. Mira que mis partos fueron duros… pero no sé si la elaboración de este trabajo los supera…

Unos apuntan maneras y otra colecciona secuelas

Que ya digo yo que Don Bimbas se anunciaba desde la tripa. Lo que se movía y los golpes que me daba no eran normales. En efecto, desde que nació el tío es así, una guindilla que no para de moverse y bastante bestiajo. Da golpes y SE da golpes a diestro y siniestro. Calcado a cuando era un feto.

 

En cuanto a El Cachorro, lo tengo frito a fotos. Ahora más o menos se va soltando y, oh, sorpresa, está pasando de rechazar de plano que le enfocara a pedirme que se las haga (alguna rara vez). Pero hasta hace nada, lo dicho, me veía con la cámara en ristre y se tapaba, harrrrto de mí.

 

Hoy FB me recuerda lo que hacía hace cinco años, cuando estaba dentro de mí. Yo estando embarazada ya publicaba un diario tipo esto en esa red social, pero más conciso. Aquel día rezaba así:

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Estamos el Señor de las Bestias y yo esperando a que le hagan una ecografía a El Cachorro, que no para de moverse.

 

– Adivina qué está haciendo” – le reto.

– Esconderse – me contesta.

 

Ya nos vamos conociendo”.

 

¿Veis? Nada de condicionamientos socioambientales. El Cachorro ya me boicoteaba las fotos. Los niños son como son desde antes de ver la luz. Lo digo tras una prueba, como veis, empírica.

 

Lo que me divierte es lo mucho que FB se empeña en recordarme mi embarazo. Vuelve a la carga con el de hace cinco años, el de El Cachorro. Leo al día siguiente mi estado:

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Cada mañana me unto la crema de cara, la crema antiestrías en la tripa, la crema hidratante del cuerpo, el desodorante en crema, la crema de los pezones… Vivo con miedo a que alguien me abrace y yo resbale saliendo despedida hacia el espacio”.

 

En efecto, tenía complejo de trucha. Hay que decir que para el segundo embarazo desaparecieron prácticamente todas las cremas. Y para la que conservé, que fue la del perineo, para mantener todo el asunto elástico en caso de que diera a luz por vía vaginal, para evitar la episiotomía, no sirvió de nada. Quizá le debiera haber advertido al ginecólogo en plena faena, mientras empujaba y con la cabeza de Don Bimbas asomando: “Oiga, señor médico, aparte esas tijeras de mi ser, que me he estado dando una cremita ahí en los bajos para que pueda caber una sandía sin que se me desgarre nada”. Esta conversación podía haber sucedido si al menos hubiera visto las tijeras (o el bisturí, la sierra eléctrica o lo que sea que utilicen para tajarte). Pero no. Y entre que él no se paró a enseñármelas y ni se lo pensó, y que yo, con la epidural, ni me enteré, ahí estaba dando a luz tan contenta, pensando incluso en que, en efecto, mi orificio se había estirado cual chicle y que ahí no había ocurrido nada de nada. La “sorpresita” me la llevé a posteriori.

 

Ahora ya tengo la cicatriz de la cesárea y la cicatriz de la episiotomía. Menos mal que está descartado un tercero, porque seguro que para entonces han inventado que también se pueda parir por el sobaco y me gano otro bonito corte con su bonita cicatriz.

 

Vamos, que uno es tan movido como antes de salir al mundo y el otro se esconde de las fotos igual que cuando se estaba cociendo. Son iguales en lo de ir anunciándose aunque en distintas facetas. Como mis cicatrices. Ambos me dejaron una, pero cada uno de ellos a su manera…

 

Recuerdos de embarazo

Hoy Facebook me ha recordado una publicación de cuando escribía mi DIARIO DE UNA EMBARAZADA, estándolo de El Cachorro. No tenía aún este blog, así que no lo pude compartir con vosotros.

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(Hace exactamente 5 años estaba de esta guisa).

 

Pero me ha hecho gracia, así que lo transcribo. Seguro que alguna embarazada ha pasado por esto…:

 

“En la Clase de Preparación al Parto, la MATRONA anima a las EMBARAZADAS  a hacer una lista con síntomas del tercer trimestre de embarazo. Las EMBARAZADAS tienen que nombrar males y la MATRONA los va apuntando en la pizarra…:

                                                        

  • MATRONA: ¿Qué notáis? ¿Qué sentís? ¿Tenéis algún achaque?

 

Silencio en la sala…

 

  • MATRONA: Venga, animaos. Seguro que os pasa algo.

 

Yo le digo por lo bajini al SEÑOR DE LAS BESTIAS: “Chico, a mí aparte de la acidez, nada”.

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  • Una EMBARAZADA rompe el hielo: A mí me dan calambres.
  • MATRONA, apuntando en la pizarra: ¡Eso! Calambres…
  • YO: ¡Ahí va! ¿Así que el pedazo de tirón que me despertó antes de ayer y me dejó coja todo el día es porque estoy embarazada? Ah, pues entonces sufro de acidez y de calambres.
  • EMBARAZADA 2: Yo tengo insomnio.
  • EL SEÑOR DE LAS BESTIAS: Tú tampoco duermes muy bien…
  • YO: Es verdad. Ya tengo acidez, calambres e insomnio.
  • MATRONA: ¿Nadie tiene estreñimiento?
  • YO (al SEÑOR DE LAS BESTIAS): Uy, sí, ¿desde cuándo no voy al baño?
  • SEÑOR DE LAS BESTIAS: Pues tienes acidez, calambres, insomnio, estreñimiento…
  • EMBARAZADA 3: Yo no paro de hacer pis.
  • YO: Joder, ni yo, que hasta me despierto por las noches…
  • MATRONA: ¿Y no os cuesta respirar? El aumento del útero comprime el diafragma.
  • YO: ¡Sí, claro que me cuesta respirar! Quiero coger aire y me entra poquísimo…

 

Total, que yo entré en esa clase como una rosa de mayo y salí con acidez, calambres, insomnio, estreñimiento, micción nocturna, dificultad respiratoria, dolor de espalda, encías sangrantes, hongos, gases y los pies, si no se me han hinchado aún, ya se me hincharán, ya…”

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Qué, a que os entran ganas de preñaros.