Su primer tiburón

Hoy ha venido El Cachorro del cole con un dibujo “para mamá y para papá”.

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Me encanta ese tiburón. Él está muy contento. “Además es mi primer tiburón”. O sea.

“Pero no está terminado”. Así que se pone a ello y vuelve.

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– Mira, la ballena está detrás, más al fondo.
– ¡Ah, qué chuli! ¿Pero por qué está medio borrada?
– Para que parezca que está más lejos.

Mira, me pone nerviosa perdida por su mala memoria, porque es un despistado, porque no retiene, porque es incapaz de concentrarse. Ahora, por este detalle y por mil más, por lo fino que hila siempre, puedo afirmar y afirmo que tiene una mente privilegiada.

Por cierto, el dibujo al final quedó así:

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De lo más concurrido, el fondo del mar. Falta Bob Esponja.

Ah, no es el único que lo representa. A ver qué os parece mi nuevo trabajo para Don Bimbas.

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Otro que me he cascado a última hora como si me fuera la vida en ello. Me jode un huevo tener que hacerlos, pero a estas alturas de la película, creo que luego la que más disfruta del resultado, soy yo. No de cómo quedan, sino de cómo los resuelvo. Creo que tengo ideas LA MAR de originales, fíjate tú por dónde.

Dibuja miedo de miedo

El Cachorro ha dibujado una escena de terror.

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Con sus fantasmas, su vampiro:

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Sus árboles encantados:

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(Fantásticos. Me tiene patidifusa).

Su zombi:

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(Madre mía. Esto me parece casi lo más GENIAL. Cómo es capaz de representar a un zombi con el monigote más simple, con cuatro trazos tipo el 6 y el 4, la cara de tu retrato).

Su bruja:

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“¡Como tú, mamá!” (Lo dice por la que organizamos en Halloween).

Me parece un trabajo redondo y magnífico. El Cachorro dibuja de miedo.

Al día siguiente, lo remata.

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Ya hay telarañas, tumbas… Está claro que es “GALOUIN”.

Dibujos con demasiada enjundia

Me explica El Cachorro el dibujo que ha hecho.

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“El malo que estás muy mal, el otro un poco más mejor y el otro contento que estás bien”.

Y el que realiza a continuación…

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¿Se puede considerar un mandala de esos?

No me ha sabido decir qué era. Solo estaba interesado en saber si me gustaba. Y me priva.

El día que saquemos partido a estos diseños y lancemos una línea de ropa… nos forramos.

Pero el dibujazo que ya me ha vuelto del revés es el siguiente: un cohete que es que lo estoy flipando. Hasta con su plataforma de despegue y todo.

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Y luego le ha dibujado el Mundo alrededor.

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Es muy total.

Y yo creo que lo ha hecho para ponerme a prueba. Hace poco vimos la peli de “Gru”, y se veía cómo la madre de Gru, cuando este era pequeño, despreciaba sus trabajos. Gru le enseñaba un dibujo superchulo de un cohete, y la madre lo miraba con displicencia y soltaba un “meh”, para volver a lo suyo. Gru le enseñaba un cohete hecho con macarrones tremendo y ella, de nuevo, le echaba un vistazo con indiferencia y lo volvía a valorar con un “meh”. Y así todo el rato, fuera como fuera el cohete, que acababa siendo uno de verdad impresionante, claro.

El Cachorro se quedó así como en shock al ver el tipo de madre que tenía el pobre Gru y apuntando, no sin razón, que por eso se volvió ladrón, porque su madre le hacía “meh” a todo. Así que ha dibujado el cohete para ver cómo reaccionaba yo. De verdad que lo ha hecho por eso. Cuando ha venido su padre le ha dicho que yo no he hecho “meh”.

Bastantes alharacas de admiración se ha llevado. Es que me ha gustado de verdad, y a mí cuando las cosas me gustan de verdad, se nota.

El castillo encantado

Me enseña El Cachorro su último dibujo. Con sus zombis, su araña y su tela de araña, su fantasma, sus tumbas, su calabaza…

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Me megapriva. Fijaos en los zombis, por favor, qué conseguidos. Porque hay que tener arte para saber reflejar un zombi con un simple monigote. A El Cachorro esto de dibujar se le da de MIEDO (lo pilláis, ¿no?)

Por supuesto, luego viene LA PREGUNTA. “Mamá, ¿los zombis reviven?”

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Oooootra vez. Madre mía qué obsesión con los zombis. Desde luego que, para mí, sí, cada día. Porque cada día me hace la misma pregunta, que si reviven los zombis.

El peque, por su parte, también se lanza a “dibujar”. Ahí está, afanándose con el rotulador.

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Y no sé si es que hoy ha sido la primera vez o siempre es así y no me había fijado. Pero mirad cómo se le ocurre cogerlo. Raro, ¿no?

Lo observo otro día. Sí, es su manera de coger la pintura. Cómo se aplica. Se y se esfuerza tanto que de verdad me creo que va a hacer alguna proeza, pintar una réplica de la Capilla Sixtina o algo, pero niet, un rayajito de nada…

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Decepción total. Muy aplicado, pero el resultado deja mucho que desear.  Aunque esa actitud promete mucho. Confiemos.

 

Test de Rorschach

Se caen gotas de leche.

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“Mira, una mamá pata con sus hijitos”, interpreta El Cachorro.

Los test de manchas este los va a bordar.

Me fascina el maravilloso mundo de mi hijo. Para matar el tiempo, se pone a dibujar…

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– ¿Te gusta? – indaga.
– ¿Qué es, cariño? – ando perdida.
– ¡Un helado!

Y yo, qué queréis que os diga, lo veo, con su cucurucho y todo.

En el revés de la servilleta en la que ha decidido plasmar su arte, hay una casa con cara de chico y tejado con cara de chica.

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¿No es genial? Yo creo que ya está preparado para ilustrar un cuento de fantasía. (O surrealista. Y si combinamos los dibujos con la entrada de ayer, ya lo bordamos).