Después de la calma viene la tempestad

Me decía una amiga estrechísima que tengo, tan estrecha que vivió conmigo: “Flipo contigo y tu ritmo de vida. ¿Qué ha sido de la Amaya que se pegaba tres días seguidos tiradaza en el sofá, en pijama, comiendo Cheetos y palomitas, tomando chocolate y CocaCola? ¿La Amaya que disfrutaba de hacer NA-DA?”

“Bueno”, contesté, “creo que sabes que hay costumbres que permanecen…” Porque, hoy día, concibo pocos planes mejores que un bol de palomitas, una bolsa de pipas, un saco de Conguitos y una peli para un sábado noche.

madre 14 (1)

“Pero supongo”, continué, “que, sin saberlo, estaba cogiendo carrerilla para todo lo que hago ahora”.

Quizá sea así. Años descansando como un cachalote varado para poder afrontar mi frenética vida actual.

madre 14 (2)

¿Quién, después de haber dormido cuatro horas por haber actuado la noche anterior con su monólogo, ha llevado a los niños al cole, se ha hecho una mamografía y una ecografía, ha ido al trabajo, ha compaginado su trabajo con citar a los dueños de 42 chihuahuas para un rodaje del Señor de las Bestias, ha salido a las cuatro y cuarto de la tarde, cogido un autobús que después de tres cuartos de hora la ha dejado cerca del fisio para su sesión de láser y magneto en el pie, ha ido corriendo al terminar al súper, ha subido a casa, colocado toda la compra y cogido a su hijo mayor para ir a catequesis con él a las seis y media, pues hoy teníamos que ir los padres, de camino ha llamado a una vecina para que bajara a su hija a mi casa para que se quedara con Don Bimbas y no se sintiera tan solo con la chica, se ha tragado una reunión en la parroquia que ha culminado con un karaoke de una canción de Pimpinela tuneada (es de lo más surreal que he vivido últimamente en mi apasionante y sorprendente vida), ha salido para ir disparada a casa a hacerse un bocata de chorizo y queso y pillar un “Huesitos” y dejar al crío, para ir corriendo a una clase de Improvisación, que recibo de ocho a once de la noche y, al llegar de vuelta a casa, ha caído en que había que haber hecho un pez con un CD para la clase de Don Bimbas para mañana…

madre 14 (3)

… y se ha puesto manos a la obra a las doce y pico de la noche? Sí, la de la foto. Yo.

madre 14 (4)

¿Me puedo aplicar ya lo de “genio y figura”, o en qué circunstancias exactamente?

Su primer tiburón

Hoy ha venido El Cachorro del cole con un dibujo “para mamá y para papá”.

madre 13 (1)

Me encanta ese tiburón. Él está muy contento. “Además es mi primer tiburón”. O sea.

“Pero no está terminado”. Así que se pone a ello y vuelve.

madre 13 (2)

– Mira, la ballena está detrás, más al fondo.
– ¡Ah, qué chuli! ¿Pero por qué está medio borrada?
– Para que parezca que está más lejos.

Mira, me pone nerviosa perdida por su mala memoria, porque es un despistado, porque no retiene, porque es incapaz de concentrarse. Ahora, por este detalle y por mil más, por lo fino que hila siempre, puedo afirmar y afirmo que tiene una mente privilegiada.

Por cierto, el dibujo al final quedó así:

madre 13 (3)

De lo más concurrido, el fondo del mar. Falta Bob Esponja.

Ah, no es el único que lo representa. A ver qué os parece mi nuevo trabajo para Don Bimbas.

madre 13 (4)

Otro que me he cascado a última hora como si me fuera la vida en ello. Me jode un huevo tener que hacerlos, pero a estas alturas de la película, creo que luego la que más disfruta del resultado, soy yo. No de cómo quedan, sino de cómo los resuelvo. Creo que tengo ideas LA MAR de originales, fíjate tú por dónde.

El comodín

No sé qué demostración de memoria me hace El Cachorro (porque yo sí que no tengo memoria, como veis), que lo alabo:

– Te acuerdas de mucho, tienes mucha memoria.
– Sí.
– Pero para acordarte de traer la cazadora cada día del cole, que si no te la dejas, te dejas la sudadera, o para acordarte de cómo se escriben las palabras en inglés, eso no.
– Claro, porque me acuerdo de lo que a mi cerebro le da la gana.

madre 12 (1)

Él, por supuesto, no tiene ninguna responsabilidad. Tiene un cerebro con vida propia.

Y esto es algo que le ocurre también al pequeño (cómo no). Estoy en la cocina y le pregunto una cosa, de sí o no, y él me informa desde el salón…:

– Ha bajado la cabeza y mi cabeza ha dicho que sí.

madre 12 (2)

Como si fuera por libre. Su cabeza se ha pronunciado y, hasta que no lo ha hecho, ¿cómo iba a saber él si iba a ser que sí o que no?

Otra. Estamos paseando y va como que le pesa el culo. Se lo hago notar y él, incapaz de reconocer sus limitaciones, me suelta la madre de todas las excusas:

madre 12 (3)

“Es que mis zapatillas ya no corren más”.

Mi Godofredo tiene más comodines. La letra ene es uno de ellos. “Es ne papá”, “me gusta na peli”, “quiero na espada”… Don Bimbas no dice “de”, “la”, “le”, “lo”, dice “na”, “ne”, “no” en su lugar.

madre 12 (4)

Claro, luego me dice “yo no sé”, que quiere decir “yo lo sé” o “yo no quiero”, y quiere decir “yo lo quiero”. Imaginad el lío.

En fin, que a ver qué hago con estos hijos míos que no asumen ninguna responsabilidad. Y me falta la adolescencia…

In extremis

En un momento dado, en concreto el de “metenéishastalasnarices”, agarro a mis dos vástagos con furia.

– ¡Ah, me has hecho daño! – se queja Don Bimbas.
– A mí también – El Cachorro.

Venga el melodrama, venga la tragedia.

madre 11 (1)

– Os aguantáis – les espeto, impertérrita y fría como un témpano. Y acto seguido habla El Cachorro.
– Te aguantas t…

Mirada fulminante.

– ¡…Yo, me aguanto yo! – rectifica, a tiempo.

Porque hay algo que dan los años, y es… sabiduría.

Vegano

Hoy mi madre, como le he contado que El Cachorro pasa del pescado, ha decidido decirles que el atún con tomate que hace (delicioso), es pollo.

madre 10 (1)

Llega la hora de comer y lo planta delante. El Cachorro ya empieza a decir que no quiere, que no le gusta. El otro, por pura imitación (¡será loro! Negra, me pone), dice que tampoco quiere. Su abuela insiste.

– Que te va a gustaaaaar…
– ¿Y si no me gusta?
– ¿Cómo no te va a gustar el pollo?
– Es que no me gusta comer animales.

Touchdown.

madre 10 (2)

Pues no es la primera vez que me lo suelta.

En cambio, tengo otro hijo con pocos problemas éticos al respecto…

madre 10 (3)

Son la noche y el día.

Diseñador

El Cachorro: “Mira, te he hecho con vestidazo”.

madre 9 (1)

O sea, que tengo un diseñador en ciernes.

“Y esa es la parte con la que puedes volar”. Ya decía yo que esos alerones tenían que tener alguna función…

O sea, tengo a un diseñador DE TRAJES DE SUPERHÉROE en ciernes.

Y luego viene el otro con otro retrato mío…

madre 9 (2)

Yo para mí que lo ha hecho a mala leche, el canijo. Mirad qué cara pone (aunque esté la foto movida, se nota PERFECTAMENTE).

madre 9 (3)

Ahí, como de “te he dibujado atractiva, ¿eh?”

Y de nuevo, como se ve que no puede detener el torrente creativo, El Cachorro contraataca con otro modelo…

madre 9 (4)

Que ya no sé si algo de lo que llevo tiene también superpoderes o si soy una especie de tirolesa.

Ay, pero el dibujo que me encanta es este de familia:

madre 9 (5)

Con el coche favorito de El Cachorro, el Santana, y un río (¿que se supone cruzará el coche?) Muy descriptivo todo.

Pero, para estampa buena, buena, estampa de ME MUERO POR TODOS LOS POROS, esta:

madre 9 (6)

Los hermanísimos. Qué fan soy de ellos, madre mía.

Registro de vomitonas

Estamos comiendo un hot dog y Don Bimbas pierde el pan que envuelve un trozo de su salchicha.

madre 4 (1)

Lo coge y dice: “¡Ahora está desnuro!” (desnudo). Ja, ja, ja. El streptease salchichero. Qué mono es.

Pero las gracias terminan por la noche, cuando se pone a vomitar de lo lindo. ¿Dónde? Cómo no, en mi cama. Podía haber sido en la suya, o en la de su hermano, que tienen protector. Pero no, ha empezado a toser fatal, ha pedido venir a mi cama, le he dado ibuprofeno porque el pobre se quejaba mucho de dolor y no podía dormir, y al poco, “BROAAAAARGH”, lo ha echado todo en mis sábanas.

madre 4 (2)

Ahí, con trocitos de salchicha y lo que parecían cachos de cebolla (que no ha comido). Casi me da algo. No sé cómo he logrado retener yo el contenido de mi estómago.

Total que, desde entonces, vomitona por aquí, vomitona por allá. Superagradable.

madre 4 (3)

Y justo antes de comer, con Bimbín en el sofá hecho una piltrafilla, le salta su querido hermano mayor: “Si quieres vomitar no pasa nada”. Y se ofrece: “Yo…” Yo pensaba que le iba a decir, “ya te alcanzo la palangana”, y coge y salta: “YO TE SACO UN VÍDEO DE CÓMO VOMITAS”.

Mi casa es un festival del humor constante.

A ciegas

Estoy intentando que Don Bimbas escriba. Ya ha habido una madre de su clase que en el grupo de WhatsApp ha colgado una foto de una pizarra con la cantidad de nombres que sabe escribir su hijo. El mío, el suyo, ni copiándolo.

Le pongo también el nombre de su padre, el mío… Veo que el mío lo ha copiado bien. “Vale, has escrito mi nombre mirando. Hazlo ahora sin mirar”, le reto.

Me refería a que lo hiciera en otra hoja, por su cuenta, pensando en cómo se escribe mi nombre. Y lo oigo todo el rato…: “Joooooo”, y tirando el lápiz. “¡Joooooooo!”, borrando con furia. “¡JOOOOOOOOO!” Cabreo in crescendo.

madre 3 (1)

¡Lo estaba intentando hacer ¡CON LOS OJOS CERRADOS!!

JAAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJA. ¿¿Cómo se puede ser TAN literal??

Sello

Ayer, cuando volví de noche del trabajo, me fijé, tarde, en que mis hijos tenían la huella de sellos de esos de tampón con tinta, en la cara. “Ha sido Rodrigo”, me dice el pequeño. “Ya, pero tú te has dejado”. Total, que estaban con los ojos que se caían y a mí me parecía una crueldad ponerme a rascarles la cara con jabón.

Hoy, al hacer sus camas…

madre 2 (1)

Qué bien. Ahora voy a saber de quién es cada sábana bajera.

madre 2 (2)

Liármela a dúo. Ese sí que es su sello.

Resaca post Halloween

Con el momento disfraces reciente, hoy mis lechuguinos se entretienen con mi caja de apechusques, poniéndose encima lo que encuentran.

madre 1 (1)

… Todo a la vez.

madre 1 (2)

El uno y el otro andan pasándose accesorios.

madre 1 (3)

Porque esto entretiene que no veas.

madre 1 (4)

Pero es cuando el pequeño se planta las gafas de Harry Potter…

madre 1 (5)

… cuando se ha pasado de auténtico con el disfraz.

madre 1 (6)

Parece la cicatriz del rayo del joven mago. ¡Menudo arañazo! Al interrogarle, me comenta que ha sido el recuerdo que le ha querido dejar un compañero del cole… Solo me pregunto si ha utilizado las uñas o una faca toledana.

El siguiente momento post Halloween consiste en hacer un recuento del botín.

madre 1 (7)

No ha ido mal, así que trato de compensar poniéndoles para merendar una fruta. Pero, para no desentonar, es esta tan terrorífica:

madre 1 (8)

Y va y me dice El Cachorro que si quiero probar el huevo de dragón. Lo que no sabe es que, a la pitahaya, en efecto, se la llama “fruta del dragón”. ¡Pues le han puesto el nombre que ni pintado!

Por último, para continuar con los fenómenos paranormales propios de estas fechas que nos acompañan, resulta que, si siempre me había llamado la atención (como para no) la manera que tenía El Cachorro de escribir letras o números, siempre en modo espejo, ni os cuento cuando encuentro a quien da una vuelta de tuerca. ¿Quién? Su hermano, por supuesto. Porque el pequeño es como El Cachorro pero elevado al cubo, que ya es decir.

Don Bimbas escribe en modo espejo y al revés.

madre 1 (9)

En vez de izquierda a derecha, de derecha a izquierda (mirad el papel escrito que tiene debajo). OOOOLE LA CARAMBOLA. Y no sé si es obra del maligno, esto de ir totalmente al contrario, o qué narices pasa.