Star Wars

Mis hijos no pueden ser mis hijos si no les gustan la literatura y cine fantásticos. No sé a qué edad me introdujo mi padre en el mundo de “La Guerra de las Galaxias”, ahora “Star Wars”*, pero a mí me parece que tres años y diez meses, y diez meses, son edades perfectas para ir familiarizándose con la Fuerza.

Me compro las seis películas y procedo a mostrárselas. A mis hijos y a su padre, QUE JAMÁS HA VISTO UNA. No, no sé qué hago con él, pero corramos un tupido velo. Y, por supuesto, se las enseño de la manera lógica, comenzando por la cuarta película.

padres

La lástima es que, dejando a un lado a El Cachorro, que no se está enterando de casi nada, el Señor de las Bestias y mis hijos cuando crezcan, no podrán experimentar el maravilloso soponcio que nos llevamos todos cuando Darth Vader le reveló a Luke que era su padre.

Hoy hemos visto dos pelis seguidas y Lord Vader ya ha comentado con el Emperador que hay otro jedi… Es emocionante. La lástima es que lo es solo para mí, que encima ya me lo conozco todo.

No sé si claudicar ya con los tres hombres de la casa o seguir insistiendo. Salir de la duda yo querría.

* DUDA TREMENDA: Ahora que sabemos inglés, no como antes, pero que también somos herederos de una tradición, ¿cómo pronunciamos, “yedi” o “yedai”? No me he fijado en cómo lo dicen en las pelis. Y con respecto al post del día 16, ¿espíderman o spaiderman? Tampoco me he dado cuenta de cómo lo dicen en las películas modernas. Qué dura es la vida de los que vivimos en la Transición.


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