Sobre acusar con pruebas y sobre rebobinar castigos

“¡Ya estamos con el “Echaculpas”!”, se queja El Cachorro de su hermano. Don Bimbas le está acusando de romperle un palito. Y él lo niega.

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Así que, acto seguido, él dice: “Pablito me ha pisadoooo”. Don Bimbas: “Nooooooo, nooooo”, y El Cachorro: “¿Ves, cómo no hay que decir cosas sin pruebas?”

Qué didáctico. Qué gran fiscal se está fraguando.

Tampoco se le da mal inventar alias. “Echaculpas”, dice.

Bueno, el caso es que, por hache o por be, nuestros días transcurren con tres o cuatro enfados como mínimo, que se reparten entre mis dos chilindrines.

Ahora le toca a El Cachorro. Desaparece de mi vista, indignado.

Al poco…

– ¡¡¡Mamá, mamá, abre!!! – lo oigo desde el salón.

Cuando me asomo, está asomado a la ventana… desde fuera.

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– Qué haces ahí?
– Me he encerrado para no estar con vosotros y ahora quiero hacer pis.

Si es que… hay que conservar fría la cabeza en los enfados, para sopesar los pros y contras de lo que se hace en caliente…


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