Sin orden ni concierto

Siempre ha asombrado a propios y extraños mi capacidad de comer, en general, y mi capacidad de comer mezclando lo dulce con lo salado, en particular. Pues tengo digno heredero. Esto que veis en la foto es crema de calabacín que me estaba zampando yo frente al ordenador, mientras escribía el blog que estáis viendo.

Él ya había comido su puré de pavo con verduras, sus dos cachos de queso y su yogur de plátano. Pues me ha venido a pedir, le he dado, y luego se ha puesto a graznar “¡Má! ¡Má!” como un poseso. Y más que le he tenido que dar.


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