Vacaciones de escándalo

Estábamos tan tranquilos en el hotel hasta que han llegado varias familias con niños. Niños que gritan, que repiten las cosas en alto, que se bañan en la piscina a las once de la noche, que se bañan en la piscina a las ocho de la mañana. Y a mí me entran ganas de ahogar a los padres. Y ansias de venganza. De averiguar dónde viven, esperar unos años y soltarles a El Cachorro, a ver qué tal.

Niño

Le voy a someter a un duro entrenamiento para que acabe siendo un gritón y un maleducado.

Niño

Leches. De momento mis lecciones le dan sueño. Mi gozo en un pozo.


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