Una cagada de carrera

Hago una videollamada de Whatsapp al móvil del Señor de las Bestias. Es la hora en la que se están preparando él y mis hijos para salir de casa e ir al cole. Me coge El Cachorro. Su cara ocupa toda la pantalla. Está contando.

– … cincuenta, cincuenta y uno, cincuenta….
– ¡Hola, cariño!
– … y dos, ¡hola mamá!, cincuenta y tres, cincuenta y cuatro, cincuenta y cinco…
– ¿Qué haces? ¿Por qué cuentas?
– … cincuenta y ocho, cincuenta y nueve, sesenta. ¡¡Pablo, para de cagar!!

JAAAAAAJAJAAAAJAJAAA.

Ay, que me parto.

– ¿Le cuentas el tiempo?
– ¡Es que tenemos que ir al cole y no hay tiempo!

Supongo que, en el último momento, el oportuno de Don Bimbas ha decidido que tenía que salir ligero de casa. Y que su padre habrá dicho que tenía un minuto para proceder, y ahí estaba El Cachorro, “cronometrando”.

madre 11 (1)

Pero imaginad mi sorpresa. Qué risas de par de mañana, por Dios.


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