Teniente

En un restaurante, como están hasta los topes y hay que irse, el Señor de las Bestias se levanta para ir directamente a caja a pagar.

 

“¿Dónde está papá?”, me pregunta El Cachorro. “Pagando”, le digo. “¿Cagando? ¿Dónde está cagando?” Jaaaajajaa. Ha salido tan teniente como yo.

 

madre 12 (1)

 

Esto me recuerda a hace como un año, que me pongo a ordenar joyas y se sucede la siguiente conversación:

 

– ¿Qué haces, mamá?
– Ordenar joyas.
– ¿Ordenar pollas?

 

JAAAJAJAA. Lo que nos vamos a divertir con su sordera.

madre 12 (2)

Este hijo ha heredado mi dureza de oído.

 

Este tema de la herencia genética anda que no es curioso. O debería decir “caprichoso”. Porque El Cachorro tiene de mí la forma de mi cara, o debiera decir la estructura ósea de la cabeza de los Rey. Y la sordera. Pero son cosas como que no saltan a la vista.

 

Del Señor de las Bestias tiene cosas más tangibles, más llamativas. Tiene las orejas, el tipo de pelo, la forma de manos y pies y el tono de piel.

madre 12 (3)

(Atención a la mano de El Cachorro sobre la mía).

 

Que entre esa morenez y el pelo rubio de Don Bimbas, me pregunto cómo de débil es mi genética como para no dejar huella en mis hijos. Si no fuera por la cicatriz de la cesárea y mi tripa colgandera, juraría que lo he soñado todo y que a estos los encontré en la calle.

 


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios