Soy una lagarta

¿Recordáis ese niño que me consideraba la quintaesencia de la belleza femenina? ¿Ese encanto al que me llevaba de compras porque en el probador era oír un «eztás guapísima» detrás de otro?

Pues hoy de acerca El Cachorro, se fija en los abalorios de mi minifalda vaquera y me suelta: «Pareces como un… monstruo».

Sin título

Hale, tócate los pies.

A los diez minutos contraataca: «Pareces un dragón con piel de triángulos y redondos». Y, oye, ¿sabéis que os digo?, que sí. Es verdad que esto:

Sin título

Son claramente escamas de dragón.

#vivalaimaginación


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