Solidaridad

Don Bimbas la ha vuelto a liar de lo lindo.

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En el restaurante se le ha llamado la atención por algo (cualquier chorrada). Y ya se ha contrariado. Consecuencia directa cuando se cruza es que empieza a apartar y empujar todo lo que tenga al alcance. Vasos (da igual se están llenos), platos (ídem), cubiertos… En fin, que ha despejado la mesa. Su padre ha montado en cólera (normal) con la puñetera manía del crío. Así que lo ha trincado y lo ha atado en el carrito. El otro ha contraatacado con un soberano berreo. Y así hemos salido del restaurante, por todo lo alto.

A los camareros aún les ha quedado ganas de regalarnos chupachups. Por supuesto (gracias a nuestra mediación), todos han ido a parar a manos de El Cachorro.

Pues bien, yo ya no sé, cuando pasa algo así, para quién es el castigo. Porque El Cachorro lo pasa mal por su hermano. “¿Quieres uno?”, le dice a Don Bimbas, que no le escucha porque el tono de su rabieta es de diez decibelios más que un concierto de AC-DC. El Señor de las Bestias le dice que no se le ocurra darle un chupachups a su hermano. Y entonces El Cachorro se pone a sufrir como un descosido. “Es que me da pena mi hermanooooo”.

Cómo es. ¡Cómo es!

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Lo suyo es pasarlo mal. Si no llegamos a castigar a Don Bimbas, protestaría igualmente porque no le decimos nada. Yo no me explico cómo es que siempre se ponga en lo peor de las cosas y en lo peor de los casos. Él es: “¿Te imaginas (no sé qué truculencia)? ¿Qué pasará si vamos y (cualquier desgracia)?” o “seguro que lo pierdo y me reñirás, buaaah, buaaah”.

¡Pero bueno! ¿Por qué? ¿Por qué se adelanta a los acontecimientos y siempre con ese mal fario? ¿Por qué todo le cae mal? Y con esa pena a la que se entrega. Siempre ahí, a tope con la nostalgia.

A veces creo que busca deliberadamente la tristeza, el sufrimiento.

“Tengo pena por tu palo”, me dice por la noche. Se me ha roto el bastón de esquí y hemos ido a comprar otros. Yo quería que se parecieran a mis bastones. Pero no ha habido suerte. El Cachorro parecía ajeno, hasta que, tres horas después, me viene con esas, con la pena que le ha dado que se me hubiese roto el bastón.

A veces creo que este niño ha nacido en la época equivocada. Es todo un romántico.


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