Sin pijama

Hemos venido a casa de mis padres, a Pamplona. Me he olvidado los pijamas de los críos en Madrid. Cachis en la mar. Tengo que buscar una solución. ¿Qué les planto? Aquí no hay nada de su tamaño.

Busco y rebusco y encuentro unas camisetas mías del año catapún. Unas camisetas que compré talla XXL cuando estuve de adolescente con una familia norteamericana en Estados Unidos. Allí todo era grande y yo estaba en esa época en la que me parecía que tenía mejor aspecto enterrando mi cuerpo bajo kilos de tela. Era un fardel, pero hoy, mis hijos… ¡están geniales!

madre 12 (1)

Esto me recuerda a la anécdota que me cuenta siempre mi madre, de cuando me dejaron en casa de sus padres siendo yo pequeña porque ellos se fueron de viaje. Tampoco tenía pijama, y se les ocurrió plantarme una camiseta interior del abuelo. Y con las pintas que tenía, enterrada en esa camiseta, y con la carica con la que les debía mirar, se tronchaban y no podían parar. Y cada vez que se acordaban, vuelta a las carcajadas. Se ríe hasta mi madre siempre que me lo cuenta, y eso que ella no estaba…

madre 12 (2)

Seguro que, si hubieran visto a mis niños, me hubieran contado cuando sucedió conmigo. Ah, qué pena me da no haberlos disfrutado apenas…


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios