Renegando de una madre

Ah, pues El Cachorro no ha esperado a la adolescencia. Con tres años, diez meses y trece días, ya me ha venido con “no quiero verte nunca más”.

Ha sido porque cuando he salido de la ducha por la mañana lo he pillado viendo la tele. Y el canal “Crimen e investigación”, nada menos. Venga de truculencias. La he quitado y, claro, ya no quería saber nada de mí.

Me encanta lo categórico que es con sus “nunca más”. El fin de semana pasado, después de haber pasado la mañana saltando como una cabra en un parque de bolas, le dije que después de comer echaríamos una siestita, y él ya se enfurruñó diciéndome que no quería dormir NUNCA MÁS.

niño

Sus “nunca más”, al final, son como los míos: “Nunca más me pegaré semejante atracón”, “dejo de fumar para siempre”, “jamás perdonaré a este cabrón”, y así. No tienen ningún fundamento.


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