Reflexiones

El Cachorro y sus reflexiones. Me encanta porque siempre sigue la misma estructura. Dice algo, una premisa/sentencia, y seguidamente: “¿Te digo por qué?”

Generalmente, la declaración que hace, que suele ser así, de sopetón, es llamativa. Llamativa por inesperada o por provocadora. Pretende, parece, como sorprender con lo que suelta en un primer momento, con lo que sabe que cabe la posibilidad de que reaccionemos alarmándonos, censurándolo, riñéndole o prohibiéndole hacer algo, y acto seguido, sin darte tiempo a reaccionar, te suelta la pregunta: “¿Te digo por qué?”, más la conclusión a la que ha llegado, su razonamiento. Que suele atenuar la contundencia de lo dicho en un primer momento. Es decir, en el fondo, lo que más le interesa es explicarte por qué ha llegado a una conclusión.

madre 25 (1)

Hoy:

– No mola ser padre. ¿Te digo por qué? Porque si no te gusta algo tienes que poner la mano – durante la cena el trozo de filete se les ha hecho bolo a él y a su hermano y lo han escupido en mi mano. – Y también le tienes que cambiar el pañal.

O sea, acaba de darse cuenta él solito de lo sacrificado (y asqueroso a veces) que es ser padre.


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