Qué perra con la gata

Tanto ofrecerles bichos al lado del morro para que les den besos, que ahora se encuentran cualquier gato callejero y le besuquean el hocico sin parar. Y como si es una rata de alcantarilla.

madre 6 (1)

Según ha podido observar el Señor de las Bestias, el gato tenía que ser gata. Parecía embarazada. Yo lo que he pensado es que, de instinto, este animal iba flojo.

madre 6 (2)

No sé qué le hacía pensar que estaba a salvo en manos de estos dos mastuerzos besucones. Porque los besos no fastidian, pero intentar agarrarlo a toda costa por el cuello, por la tripa, por donde sea, eso ya es otro cantar.

Pero la gata, ahí estaba, aguantando el manoseo y el mareo estoicamente.

Hay embarazadas que se vuelven locuelas.


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