Puej

No sabéis la de gente que chupa el dedico de mi bebé. Son legión.

madre

A ver, nunca he sido una histérica de esas de “no toquéis a mi bebé, no le cojáis de las manitas, no os acerquéis con vuestras bacterias”. Pero reconozco que me produce rechazo que la gente chupe el dedo de mi pequeño solo porque él se lo ofrezca aunque, sí, estamos de acuerdo, sea absolutamente comestible e irresistible. Más que nada porque ese dedo me lo como yo sin parar y no me gusta chupar las babas de los demás. Ni que mi hijo se lleve a la boca otra saliva que no sea la de su familia. Así que he pensado que al próximo que se le ocurra, le soltaré: “¡Otro! No sé qué tiene ese dedico que hace diez minutos se lo ha chupado un tuberculoso con halitosis y, hace dos, un perro”… A ver qué tal.

Pero sigamos con las marranadas… Me viene El Cachorro y me suelta: “Mamaaaaaá, me huele la mano fatal”. Nos la planta en la nariz a mí y a su padre. En efecto, fatal fatal. Y le pregunta su padre: “¿Te has tocado el culo?” Y dice: “Sí”. ¡Agh! Casi me da algo. Pero el culo hasta el intestino delgado, se ha debido de tocar el colega. Luego descubrimos en el bañador lo que debió ser un pedo húmedo. Se ha levantado con diarrea y, claro, es una consecuencia lógica. Y un asco total. Poooobre.

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Pero, claro, se ha rascado en el momento postpedo, y la mano jiede. Y el crío plantándomela en la nariz, y cuando digo en la nariz, recalco el “en”, como preposición descriptiva de posarse algo en algo, estar sobre algo, encima de algo… tocando, vaya.

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De verdad que para tener hijos tienes primero que entrenar el estómago…


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