Pis salvador

Es por la tarde y ha entrado la sombra en la piscina. Yo, en esas condiciones, no me suelo bañar. Yo necesito un sol (abrasador, a poder ser) que me dé directamente en la piel cuando salgo. La sombra me da frío. Pero a Don Bimbas le hace ilusión que me bañe con él, y con el trabajo, no suelo hacerlo. Así que hoy le he dicho que venga, que vale.

Andaba mentalizándome, cuando de repente lo veo a él y a un vecinito un año mayor haciendo pis contra uno de los maceteros del portal. Bueno, bueno, bueno. He ido como una exhalación, pero ya he llegado tarde. Les he metido un grito de cuidado. “¡Pues ahora voy a por la fregona y lo fregáis!” Así que he tenido que subir a casa, llenar una fregona con agua y amoniaco, y bajarla. Y ahí los he puesto a los dos, a trabajar.

madre 16 (1)

El gran rato hemos invertido.

Y al final, esto ha tenido algo positivo: “¡Pues, mira, con la gracia del pis, se ha pasado el tiempo y YO YA NO ME BAÑO”! Dicho encima como si me fastidiara no bañarme… Je. No hay mal que por bien no venga.


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