Pequeño desagradecido sin corazón

Había oído que ocurría. Pero pensaba que a mí jamás… Y sin embargo ya el cuarto día de mi nuevo trabajo, llego a casa y coge el nene y me ignora. ¡Me ignora! Su indiferencia es flagrante. ¿Se venga porque lo he “abandonado” para ir a ganarme el jornal? ¡Maldita sea! ¿Con qué cree este renacuajo que se pagan sus papillas? Estoy indignacérrima.

Niño con su madre

(Falsa sonrisa para la foto).


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