Para qué engañarse

Después de cenar, le pregunto toda esperanzada a Don Bimbas, supongo que esperando que se apiadara de mí, o que fuera consciente de lo que ocurre y se animara a cambiar, quizá pretendiendo que aceptara el reto subliminal que iba implícito…: “¿Vas a dormir hoy, cariño?”

Y me contesta: “Noooooo”. Tan ancho.

Al menos es sincero. No me vaya a hacer ilusiones… Y lo prefiero. La verdad ante todo.

Pero, hablando de ilusión, luego sí es capaz de hacerme vivir espejismos…

Me pide el váter (ni orinal ni flowers). ¡Yuju! Lo siento en la taza. No hace nada de nada.

madre 22 (1)

¡Pero él hace como que sí y coge un trozo de papel higiénico para limpiarse! No hay nada que limpiar pero, por cómo se lo está tomando, parece que se ha propuesto sacar brillo a los bajos.

Y se va luego con cara de conquista. Aquí, el Rey.

Pienso que mi hijo es como un dibujo animado.


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