Opiniones ajenas

Bueeeeeno, pues ha llegado la hora de que me tope con la opinión que tienen de mi hijo los demás.

Al recoger al nene en la guarde me ha dicho su profe, literalmente, “tu hijo está como una cabra”. Y el comentario ha obtenido el beneplácito de un matrimonio que andaba recogiendo a su vástaga, cuya componente femenina ha añadido “¡y le da igual con quién irse! ¡El viernes le andaba llamando papá a mi marido!”

Y pienso dos cosas. Una, que mi hijo es un salao que se divierte y se expresa y que los demás críos son unos mustios redomaos.

Y dos, que veo que con tal de que alguien le saque de ahí, llama “papá” a quien sea. No es un loco. Es un brujo.

Por cierto, lo de la cabra igual va por otro lado… En casa compruebo que debe de haber un límite de edad para el parque. Apenas lo he utilizado, y ahora que estaba un poco rebelde y que yo tenía que trabajar en el ordenador, lo he metido para que se entretuviera. Y lo ha hecho haciendo lo que mejor se le da: escalar. Como las cabras.

Niño

Y lo de la brujería nos olemos que la pone en práctica desde que entra en la guardería. Hoy el Señor de las Bestias me ha contado que cuando lo ha dejado se ha quedado llorando, sí, como todos los días, sí, pero un poco por cumplir la papeleta, como por compromiso… El Señor de las Bestias ha vaticinado que mañana no llora.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios