Niños queridos y el harén de Don Bimbas

Tras recoger a mis hijos del cole, y a punto de arrancar, una mujer de mediana edad los saluda por la ventanilla con inusitados cariño y alegría. Ellos le devuelven el saludo.

– ¿Quién es? – pregunto a El Cachorro.
– La profe de comedor de Rodrigo.
– ¡Ah! Y os quiere mucho, ¿no?

Pero es que justo ayer pasó lo mismo. Nos montamos en el coche y oímos: “Simóóón, Pablooo”… Otra mujer con una gran sonrisa y más simpatía, saludando a mis hijos.

– ¿Quién es? – pregunté a El Cachorro.
– Mi profe de comedor.
– ¡Ah! Y os quiere mucho, ¿no?

No sé si mis hijos serán, como suelen decir en las pelis estadounidenses, “populares” entre sus amigos. Pueden serlo ambos, pero El Cachorro no lo sabe y se autoanula. Quien tiene madera de “popular”, en plan de llegar a ejercerlo, es Don Bimbas. En cualquier caso, no diría que actualmente lo sean. Pero me consta, porque lo estoy viendo, que lo son entre el profesorado. Populares de queridos, por educados, por tiernos y por simpáticos. Y de verdad que estoy más contenta que chupita, a la par que expectante, a ver quién será el próximo que salude a mis niños cuando nos montemos en el coche…

Y lo digo porque de esta manera obtengo información de interés. Porque, otro día, salgo de recoger a los críos del cole y nos topamos con María Jesús, su profe de religión. Un encanto de mujer que les tiene mucho cariño.

“¡Ay, mis niños! Pero mi Pablo… es tan tiernito… Bueno, ¡menudo Don Juan va a ser! Tiene constantemente a un montón de niñas alrededor de él, cogiéndole la manita”.

O sea. Me lo imagino aquí al majarajá en el recreo tumbadazo en unos almohadones mientras una niña le lleva gusanitos o chocolate a la boca, otra le hace cosquillitas en el cuello, otra masajes en las rodillas y otra interpreta para él cantando y bailando Let it go de “Frozen”.

Y él opina que son aburridas. Tendrá jeta.

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No sé de qué edad serán las niñas, si se refiere a las de su clase o más mayores, porque lo que yo he visto es que también conquista a las mayores, a las que él utiliza para que lo suban a algún columpio o, simplemente, le admiren, que lo hacen, y él se deja querer, y me lo veo en un futuro como una especie de gigoló.

Sin embargo, lo dicho, cuando le pregunto por quiénes son sus amiguitos en clase, me menciona a Gonzalito, a Leo, a Roi, a Lucas…

– ¿Y no tienes ninguna amiga niña?
– ¡No!
– ¿Y eso?
– No son divertidas.

No-te-jiba.

Para colmo, nos montamos en el coche y me chiva El Cachorro:

– Pablito está enamorado de dos chicas.
– ¿Cómo? ¿Qué dos chicas? – miro por el retrovisor a Don Bimbas, que está tan campante. Le importa tres pitos que estemos hablando del tema.
– Pues una que va a clase de Adara…
– Pero, vamos a ver, me estás hablando de chicas de tu edad – tres años mayores que el ínclito personajillo.
– Sí.
– ¿Y Pablo está enamorado, dices? ¿De quién?
– De Patricia. Pero también de otra.
– ¿Y por qué crees que está enamorado?
– Porque a la otra le cogió de la mano y le dio un besito en la mano. Pablo da besitos a las que le gustan –. Y Don Bimbas, lo dicho, tan ufano en su silla del coche. ¡Sin confirmar ni desmentir nada! Y, digo yo, que me lo conozco, que si fuera mentira, bien que hubiera protestado.

Tengo que indagar y reflexionar sobre este tema…


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