Ni espuma, ni látex, ni viscoelástica

¿Os había contado ya que mi hijo se cree que soy su almohada? Le encanta ponerse así.
Niño
Parece ser que que su cabeza repose sobre mi cuello le proporciona el mejor descanso. En verdad os digo que se ha llegado a dormir así. Y él, tan pichi, pero servidora acaba con contracturas, tirones, hormigueo, dolor…

Claro, que si le digo que se acabó eso de que me utilice de esta manera  contraataca con este súper puchero profesional…
Niño
… y lo que me rompe es el corazón, lo cual hace más pupa aún. Así que, nada, me toca aguantar el peso de su cabezoto hasta que él estime oportuno.

Lo peor es que ya me he hecho tanto a él, me he habituado de tal forma a sentir una presencia en mi hombro, me he acostumbrado tan en gran medida a pensar que soy bicéfala, que si salgo por ahí sin mi chiquitico ni su cabeza me tengo que llevar algo que lo/s sustituya. 😉

madre

Por cierto, ya que estoy de fiesta, ahí va un robado que me hicieron. Que como aquí siempre salgo posando pero con la cara lavada y con pelos de recién levantada, así veis el reverso, mi careto pintado e in fraganti.

madre

 


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