Libertad de expresión

Que lo levante su padre, le dé el bibe, lo cambie y lo acueste. Que me levante a mí media hora después y cuando entro a su habitación piense: “Este… ¡este se ha cagao!”, lo cambie, juegue con él y lo vuelva a acostar. Y que media hora más tarde pase por delante de la puerta y… snif, snif… ¡se haya vuelto a cagar!, me hace sospechar que esto no es fruto de una actividad fisiológica, no…, el nene está opinando sobre algo.

Bebé en la cuna


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