Lenguaje

No, si me encanta. Pero resulta que El Cachorro dice “papi” y “mami”, así en diminutivo, cuando nosotros no nos hemos denominado de esta forma a nosotros mismos nunca, tan solo “papá” y “mamá”. ¿Quién le habrá influenciado? Los empiezas a dejar salir de casa y te vienen con cosas del mundo…

Niño

 

Lo que no cambia es lo del artículo determinado incrustado en la palabra: Lalleta (la galleta), labrigo (el abrigo), lapato (el zapato). Esto se llama ECONOMÍA DEL LENGUAJE.

Pero sí que ha tomado gusto al fonema “sh”, que domina Rajoy. El uso que hace de él es espectacular. Desde para su nombre, “Shimó”, hasta para todo lo demás. Leshe (leche), esheta (galleta), papi qué ashe (que viene a ser el “ola ke ase”)…

También amortiza que da gusto la hache aspirada. Entre el hono (teléfono), hubí (subir)… Esto se llama LENGUAJE CREATIVO.

No obstante, yo me pregunto si que El Cachorro aprenda a hablar no viene a ser ningún adelanto. Le preguntas si se ha hecho caca, te contesta que no y en realidad tiene un ñordo de cuidado. Te interesas por si ha desayunado, te dice que sí, te pones morada en su cara mientras él mira y luego te cuenta su padre que cuando lo levantó con él por la mañana no le dio el desayuno (como yo creía), que sólo le cambió el pañal. Y así con todo. ¿De qué le sirve?

Engaña no sabiendo el significado de lo que dice, y también no pronunciando como debe. Porque si alguien escucha que mi hijo grita “¡lacayo, pirau!”, no es que esté insultando a un subordinado. En realidad dice: “¡Caballo, cuidado!” Esto se llama GALIMATÍAS.

En fin, a ver cómo evoluciona esto…


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios