La tomadura de pelo del negocio de las guarderías

Mi blog se caracteriza, entre otras cosas, por no dar lecciones, no dictaminar sentencia y no generar polémicas. Habla de mis experiencias como madre y de las de mis hijos teniéndome a mí como madre, de manera natural y en clave de humor. Pero hay cosas con las que, de indignantes, no puedo permanecer callada. Amén de que, precisamente, forman parte de mis andanzas y experiencias como madre. Si no jamás me hubiera enterado de estos tejemanejes, propios de la mafia.

Hoy pretendo denunciar una situación ilógica e injusta de las muchas situaciones ilógicas e injustas que tienen lugar en nuestro país, en especial relacionadas con las mujeres y las madres, como pueden ser gravar compresas y pañales como si no fueran artículos de primera necesidad, convertir la palabra “conciliación” en una especie de animal mitológico o proporcionar una baja maternal de risa que ni siquiera respeta la recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de la OMS. En fin, no descubro nada si digo que la política de protección a la maternidad en este país da verdadero asco. Y ahora os cuento otro negocio.

Estos días muchos padres andamos a vueltas con la guardería. Y es un culebrón de agárrate y no te menees.

madre_con_hijo

No voy a entrar en lo traumático que resulta para muchas madres separarse de sus hijos siendo estos bebés o el quebradero de cabeza que les supone buscar, o pensar, en manos de quienes dejar lo más preciado de su vida.

Vamos a pasar por alto todo eso para centrarnos en la solicitud de guardería, en la pelea por una plaza en una pública o decidirse por una privada. O intentarlo en ambas, que es el caso de muchos. ¿Y eso? Pues porque generalmente, a no ser que trabajes pero cobres el sueldo mínimo interprofesional, seas madre soltera de trillizos y estos sean alérgicos, ciegos y cojos, conseguir sitio en una guardería pública, que además son las que mejor fama tienen, es misión imposible. Pero, claro, piensas en que igual ese año no han nacido trillizos, o justo tu sueldo de la renta del ejercicio anterior ha sido de risa porque te has pegado medio año en paro, o… y lo intentas, y solicitas una plaza. Pero, ¿y si no te la dan? Pues tienes que pensar en un plan B, que suele ser una guardería privada, a doblón, claro está. Pero esto resulta que es un sinvivir porque, justo A LA VEZ que se solicitan las plazas para la guardería pública, tiene lugar el plazo para pedir el famoso “cheque guardería”, que es una ayuda de 1.100 € a razón de 100€ al mes que da la Comunidad a prácticamente todos los padres que trabajan y llevan a sus críos a una guardería privada. Claro que también tienen que trabajar ambos padres, lo cual es un requisito que desgraciadamente muchos quieren pero no pueden cumplir, y si están en paro y cuidando a un crío, ¿cómo buscan trabajo, por favor? Si es uno quien se queda en casa, insisto, no por decisión propia, pero necesitan dejar al crío en la guarde, ¿cómo esa familia no es merecedora del “cheque guardería” cuando entra un sueldo menos en casa y verdaderamente lo precisa porque aún con eso ya es difícil afrontar el gasto de una guardería privada? ¿No es un despropósito? En fin, que me desvío. Quedamos en que solicitas una plaza en una guardería pública y a la vez solicitas el “cheque guardería” para que la Comunidad te ayude a pagar la guardería privada.

Bueno, pues con esto del “cheque guardería” es donde las guarderías privadas se aprovechan… no, no, peor, se forran a nuestra costa… no, es aún peor…: NOS ROBAN. Porque, mira tú por dónde, para solicitar esta ayuda es requisito indispensable que tengas a tu hijo matriculado en una de esas guarderías. Estamos hablando del mes de marzo, para entrar en septiembre. Antes de saber si tu hijo es aceptado en una guardería pública. Y la matriculita de marras cuesta un riñón. En concreto, en una que se llama “Casita Maravillas” de Madrid, 350 €. Casi nada, ¿eh? ¿Y qué pasa si al final te viene Dios a ver y te dan plaza en la pública y decides llevar a tu hijo ahí finalmente? Que NO TE DEVUELVEN EL DINERO DE LA MATRÍCULA. Con dos cojones.

A mí me pasó con El Cachorro. Decidí llevarlo al último curso de guardería y además de solicitar plaza en la guardería pública, a la vez lo matriculé en esa privada. Al final, oh milagro, lo cogieron en la pública y, a pesar de que me avisaron en la privada que la matrícula en principio no se devolvía, apelé a su sentido común y principios éticos. Porque, si optas preferiblemente por una pública, que en mi caso está considerablemente más lejos de mi domicilio que la privada, será porque no te puedes permitir la más cara, ¿no? Será que regalar TRESCIENTOS CINCUENTA EUROS del ala no entra dentro de tus posibilidades, ¿no es cierto? Pues a los señores de esa guardería, tus aprietos económicos SE LA PELAN.
Además, ojo al morramen. En un principio me dijeron que la matrícula no se devolvía porque suponía una reserva de plaza y, si luego no lo llevabas ahí y habían tenido que decir que no a otro niño, se quedaban con la plaza vacía por tu culpa, así que con la matrícula como prenda por lo menos rascaban algo. Pero resulta que cuando fui a reclamar ese dinero, por si tenían niños en lista de espera, me vinieron con que me lo devolverían solo si se apuntaba algún otro crío, ¡¡porque no habían podido llenar la guardería!! Que puedo entender, insisto, que si se quedan con una plaza colgada por tu culpa, pagues una prenda, por así decirlo. ¡¡Pero resulta que tenían plazas de sobra!! ¡¡Resulta que perdían dinero porque la gente no había apuntado a sus infantes ahí!! ¿¿Y qué pasaba?? Que yo tenía que pagar que a ellos les fuera mal el negocio. TÓCATE LOS PIES. O sea, que cualquier excusa era buena para quedarse con un dinero que no se habían ganado. Menudos gánsteres.

Dejemos el jetorro del personal, que me enervo cosa mala, y volvamos a las guarderías públicas. Resulta que a día de hoy las hay con vacantes porque se encuentran en barrios muy envejecidos o porque hay muchos padres en paro y las plazas solo se las dan a los padres que trabajan (o son estos los que tienen más puntos, con los que los que no trabajan no tienen ninguna posibilidad). También porque las tarifas que marca el ayuntamiento o la Comunidad han subido (porque resulta que son públicas pero hay que pagar, fíjate tú) y, claro, entre eso y que el horario es hasta las tres, o ampliado (tacatá de dinero más) hasta las cinco, y ya me diréis de qué trabajo hoy día sales a esas horas, con lo que has de contratar a alguien que te vaya a recoger al hijo, la gracia te sale por un pico muy, muuuuy majo. Así que muchos optan por tirar de abuelos o por preferir que la chica que recoge a tu niño en realidad esté en casa todo el día con él y de paso te la limpie.
Entonces, ¿puede ser que interese a alguien decir que como las guarderías públicas no se llenan, en realidad es porque no hacen falta y que adelante con la privatización y tal y tal…? Me huele a chamusquina.

Mucho conchabamiento, muchos intereses, mucho morro. Y los gilipollas de siempre, a pagar.

2 pensamientos en “La tomadura de pelo del negocio de las guarderías

  1. Bua, pues yo que vivo en USA, cada día me indigno más con este tema que cuentas. Aquí directamente no hay guarderías públicas y las privadas cuestan 1.000$ al mes si lo llevas tres días a la semana. Si quieres una jornada completa, todos los días, la broma sube a casi 2.000$ al mes. Las madres al final nos quedamos a cuidar de los niños porque no compensa trabajar hasta que no van al cole, por lo que la tasa de empleo en las mujeres baja considerablemente a partir de los 28 años. Flipante


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