La generosidad del arremangao

Este crío pequeño odia la manga larga. Anda todo el día remangándose. Don Bimbas es Don Calores. No lleva muy bien que le pongamos jersey.

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Con los bracillos al aire y esa barrigota, con esa pinta de sanote, parece que se va a poner a partir troncos de un momento a otro. Pero no todo es lo que parece. Al “sanote” enseguida le aparecen los mocos…

 

Y me surge a este respecto una duda:

 

Que mi hijo se saque unos mocarros de escándalo con el dedico y me los dé en la mano, no sé si tomármelo como un síntoma de desprecio absoluto, de extrema confianza o de sincero cariño.

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Yo creo que es amor.


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