La cama de tócame Roque

Empieza la noche con que El Cachorro quiere dormir en mi cama. Yo le intento quitar la idea de la cabeza: “Y cuando venga papá, ¿qué hacemos?” El Señor de las Bestias está en un rodaje con bestias hasta las tantas. “Pues me muevo un poquito”. “Sí, hombre, con el calor que hace”. Entonces propone que cuando se duerma o venga papá, lo llevemos a su cama.

Viene su padre. Coge a El Cachorro y lo lleva a su cama. Son las dos de la mañana. Se acuesta (yo me quedo trabajando) y al poco empieza a toser Don Bimbas. Porque Don Bimbas espera para dar la murga a que estemos acostados. Es decir, se tiene que asegurar de que nos despierta; si no, no vale. Y no sabe que yo estoy despierta porque no hago ruido mientras curro. Que si no, se espera a que me acueste. Lo sé.

Su padre lo coge y lo lleva a nuestra cama. Así que cuando voy a dormir me encuentro esta estampa.

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Me acuesto y Don Bimbas empieza de nuevo con sus toses, gritos y movimientos.

Noto que el Señor de las Bestias se acaba largando de la cama. No sé si va a la cama de Don Bimbas o al sofá.

Me acabo durmiendo y, cuando me despierto, lo hago así.

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¿En qué momento se ha acoplado El Cachorro?

He visto a los hermanos Marx estar en camarotes menos transitados que mi cama.


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