Induráin

Hace una semana vimos a un vecino con su hijo, de la edad de El Cachorro, enseñándole a andar en bici con pedales y sin los ruedines. No me había parado a pensar en qué edad era la adecuada para eso, la verdad. Pero nos dio la idea de probar…

No lo habíamos hecho porque la bici de pedales que le compramos era así como pesada. Más grande y con más hierro, mi chico no iba tan suelto como con la otra. Claro que eso era casi imposible, porque con la pequeña sin pedales tenía un dominio bestial, que llamaba la atención. Cómo se tiraba por cuestas, esquivaba, hacía requiebros, torcía… Tremendo. Y quizá lo adecuado hubiera sido ponerle pedales a esa bici en vez de tirar por otra más grande. Nunca vi que se hiciera mucho con ella, no le encontró tanto la gracia.

Así que hoy nos hemos lanzado a la calle con la idea de intentar ver si podía manejarse de alguna manera con esa bici si le quitábamos los ruedines. En un momento dado, casi al principio, que el crío se ha empeñado, el Señor de las Bestias ha sacado el destornillador y ha liberado la bici de las pequeñas ruedecillas.

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Y se ha puesto a enseñarle a andar sin ellas.

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Y, perdonadme, pero ¿es normal que lo aprenda al segundo intento? ¡¡AL SEGUNDO!! Y al tercero o cuarto ya conseguía no chocarse con la gente o las paredes. Uff. Su padre y yo alucinábamos de lo lindo. (Y está comprobado. La hora registrada en esta primera foto siendo él empujado por su padre son las 13:16. La foto en la que ya sale él solo, sin ser sostenido, las 13:18).

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El siguiente paso ha sido enseñarle a arrancar él solito en parado. Que pongas el pie en el pedal de arriba y el otro en el suelo, que pises fuerte y te des impulso… Pues igual le ha costado un poquito más. No sé… ¿seis explicaciones? Y, de nuevo, pin-pin, «palante». Mi hijo es un crack.

Ha alucinado hasta el pequeño. 😉

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Seguidamente nos hemos sentado a celebrar el asunto con una cerveza, y él se ha puesto a andar en bici solo por la explanada de enfrente, parando, arrancando, tan pichi. Incluso jugaba con el manillar moviéndolo rápido de izquierda a derecha para darle más emoción al asunto. Como si lo hubiera estado haciendo durante dos años. Increíble. Tengo a Induráin en casa.

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Esto es parecido a lo de los pañales. Los dejó de un día para otro. Sin transiciones ni nada. Los de día y los de noche. Poniéndolo facilísimo. Nos está acostumbrando fatal este crío. Verás con el otro… Porque tanta suerte no podemos tener.

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