Homicidio hormiguil

Me viene Don Bimbas y me enseña a su nueva amiga.

madre 24 (1)

Encantado con su hormiga.

Deja que se pasee por su brazo. La mira, la observa. Está bastante fascinado.

Pero se cansa pronto de ella. Y se la carga.

Al poco, le pregunto como si no me hubiera enterado: “¡¿Y la hormiga?! ¿Dónde está la pobrecita, a la que cuidabas tan bien?” Pone cara de PILLADÓN.

Se tira al suelo y la busca. Y me viene: “Aquí, mamá”. Está hecha un asco, esa hormiguita. Aplastada. “Pero cariño, ¡qué pobre!” Entonces es cuando decide que ya no merece mucho la pena estar conmigo, que le hago sentir raro, una cosa parecida a la culpabilidad, y se larga.


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