Genial descubrimiento

¡Buenooooo! Cinco años con un carro que tiene una cinta con un enganche colgando sin saber para qué narices está ahí, ¡y hoy he dado con su magnífica utilidad!

Camino de acometer la Calle Arenal dirección Sol (en sábado), que quien viva en Madrid o la conozca ya sabe que eso supone atravesar una riada de gente, y llamando ya a Pablito para que caminara a mi lado con el resultado habitual, el de pasar de mí olímpicamente, se me ocurre engancharle la cinta esa a la trabilla de su pantalón.

madre 24 (1)

¡Maaaadre qué guay!

Que no sé si ese sistema está pensado para eso o me lo he inventado yo, pero más contenta que unas castañuelas.

Aunque poco dura la alegría en casa del pobre… A Don Bimbas mi hallazgo no le ha resultado tan maravilloso y a los veinte metros ya ha comenzado a quejarse de esa manera sutil que le caracteriza: desgañitándose sin mesura alguna a limpio lloro. He tenido que abortar el tema. Una verdadera lástima.

(Aunque como método para que se te queden mirando y te hagan espacio en la calle atestada, no está nada mal. Hay que investigar más en este sistema).


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